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¿Por qué fue destituido Roh?






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REDACCION

E l pasado 12 de marzo, la Asamblea Nacional de Corea del Sur procedió a destituir al presidente Roh Moo-hyun, en una acción que irritó a numerosos surcoreanos. Esta destitución fue posible porque los partidos de la oposición lograron reunir los dos tercios de votos necesarios para apartar del poder al presidente. Los seguidores de Roh, agrupados en el Partido Uri, se opusieron a la destitución, pero no pudieron para impedirla, pues contaban sólo con 47 de los 273 escaños de que consta la Asamblea. El voto tuvo lugar en unas circunstancias escandalosas, ya que los partidarios de Roh intentaron bloquear la votación ocupando el podio del presidente de la Asamblea durante dos días, produciéndose escenas de caos, peleas y arrojamiento de objetos de unos parlamentarios a otros.
Las razones esbozadas por la oposición para la destitución fueron dos. En primer lugar, se acusaba a Roh de recibir fondos ilegales para su campaña, aunque él mismo no se hallaba implicado en este tema, sino algunos de sus colaboradores. La segunda razón era que como presidente había hecho campaña en favor de un partido político, el Uri, pese a que no era miembro de él. Según la oposición, un presidente tenía que mantenerse neutral debido al carácter representativo de su cargo. Sin embargo, la opinión pública no creyó ninguna de ambas razones y considera que lo que los partidos de la oposición rechazaban, en realidad, eran las políticas puestas en práctica por Roh.Altercado en el Parlamento durante el debate de destitución del presidente Roh
La destitución de Roh fue recibida con diversas protestas. El día 14 de marzo, 70.000 personas mostraron su rechazo a la destitución de Roh en una manifestación celebrada en Seúl. Estos manifestantes acusaron a los partidos de la oposición de orquestar "un golpe de estado" y culparon asimismo a EEUU de estar detrás de dicho golpe, debido a su deseo de deshacerse de un presidente que se había mostrado dispuesto a mantener una actitud de diálogo, y no de hostilidad, hacia Corea del Norte. Según una encuesta difundida por la agencia surcoreana Yonhap News, siete de cada diez surcoreanos se oponen a la destitución de Roh, considerándola irregular y un golpe a la democracia.
El tema ha pasado ahora al Tribunal Constitucional, que dispone de 180 días para pronunciarse sobre los aspectos legales de la destitución. Si el Tribunal decide que ésta fue ilegal o irregular, Roh sería restituido en su cargo durante el tiempo que resta hasta agotar su mandato. De momento, el poder ha pasado al primer ministro, Goh Kun, que es normalmente una figura decorativa en contraste con al presidente, que es quien tiene los poderes ejecutivos -al contrario de lo que sucede en la mayoría de países de Europa-.

Victoria electoral de Roh

Roh Moo-hyun logró una gran victoria en las elecciones del 25 de octubre de 2002, con un programa basado en la defensa de la política de "sunshine" (apertura hacia el Norte), iniciada por su antecesor Kim Dae-jung. Roh fue apoyado por la joven generación, los sindicatos y amplios sectores de la población que apoyaban una política exterior más independiente de la de EEUU, un acercamiento a Corea del Norte y lazos más estrechos con China, así como una política social y económica más justa.
Los derrotados en aquellos comicios fueron el candidato conservador, Lee Hoi-chang, y su fuerza política, el Gran Partido Nacional (GNP), que abogaban por una política más regresiva en el terreno económico y social, incluyendo la promesa de mayores penas de prisión contra los trabajadores que tomaran parte en huelgas ilegales, y por una estrategia de mayor dureza hacia Corea del Norte y una cooperación más estrecha con EEUU. El propio Lee manifestó que la política de "sunshine" había sido un fracaso, puesto que sólo había obligado al régimen de Pyongyang a hacer concesiones mínimas en el capítulo nuclear, a cambio de una notable cantidad de ayuda económica suministrada por Corea del Sur. Sin embargo, la mayoría de la población surcoreana no comparte este punto de vista y desea continuar el diálogo con Corea del Norte, pues es consciente que las alternativas a esta política serían un fuerte incremento de la tensión o incluso un estallido bélico, opciones éstas consideradas inaceptables, ya que producirían un gran daño al país y a su economía. En este sentido, existe una lógica preocupación en el país por la falta de resultados de las conversaciones sobre el programa nuclear norcoreano llevadas a cabo en Pekín por seis países -las dos Coreas, EEUU, China, Rusia y Japón-.
La política de "sunshine" de Roh se vio, sin embargo, obstaculizada por diversos factores de tipo político. Por un lado, hay que mencionar el endurecimiento general de la política norteamericana hacia Corea del Norte, tras la llegada al poder de la Administración Bush, y, por otro, un renacimiento del militarismo japonés, que preocupa seriamente en Corea y toda Asia. Tales factores, junto con algunos otros hechos, como la muerte de dos niñas surcoreanas en un accidente de coche protagonizado por soldados norteamericanos el pasado año, han incrementado el nivel de antiamericanismo entre la población de Corea del Sur. La elección de Roh fue vista, en este contexto, como un signo de oposición del pueblo surcoreano a los planes de EEUU en la zona.El presidente surcoreano, Roh Moo-hyu
Por todo ello no es de extrañar que desde el primer momento, el nuevo presidente se convirtiera en objeto de duros ataques por parte de la prensa conservadora, que no le perdonaba su victoria sobre Lee y temía su política en el terreno social y en el de las relaciones exteriores. Esta campaña mediática hizo que el presidente tomara la decisión de crear y difundir su propia publicación en Internet, donde ha venido exponiendo los logros y puntos de vista de su gobierno en diferentes temas.
En el último año, sin embargo, comenzaron a aparecer signos que apuntaban a que la población estaba comenzando a sentirse decepcionada por algunas de las políticas del gobierno de Roh. Por un lado, la situación en la Península no dio ninguna muestra de mejora, y muchos surcoreanos empezaron a reprochar a Roh que no hubiera puesto en práctica alguna iniciativa dirigida a resolver el impasse con Corea del Norte.
La población manifestó también su rechazo al envío de tropas a Iraq, en especial tras la muerte de dos ciudadanos surcoreanos en ese país el pasado noviembre. Sin embargo, el gobierno de Roh decidió aprobar el envío de una fuerza que, por su número, constituye en la actualidad el tercer contingente de tropas extranjeras más importante en Iraq, tras el norteamericano y el británico. Roh prometió, sin embargo, que los soldados surcoreanos no se verán implicados en combates.

El nuevo Partido de Roh

Otro factor que contribuyó a dañar la popularidad del presidente fue la división sufrida por su propia fuerza política -el Partido Democrático del Milenio (MDP)-, que fuera fundado en 1997 por el predecesor de Roh, Kim Dae-jung, con el fin de tener un partido que le apoyara en el Parlamento. Aunque el propio Roh fue militante del MDP, abandonó el partido después de que éste sufriera una escisión que llevó a la creación de otra fuerza política: el Partido Uri ("Nuestro Partido" en coreano), integrado por leales al propio Roh. A esta nueva fuerza política se han afiliado 42 de los antiguos diputados del MDP, que ha quedado reducido ahora a 64 escaños, y 5 del GNP.
Esta fractura fue una consecuencia del fracaso de los intentos de los partidarios de Roh de llevar a cabo una reforma en profundidad del MDP, destinada a poner fin a los escándalos de corrupción y a las luchas entre las distintas facciones que lo componen. Otra de las causas de la ruptura del MDP fue la división de opiniones que existía dentro del partido acerca de la candidatura de Roh a los pasados comicios presidenciales. De hecho, varios responsables del partido intentaron promover a otro candidato, debido a su convencimiento de que Roh sería incapaz de ganarlas. Aunque al final el MDP promovió la candidatura de Roh, las heridas causadas por aquellas diferencias no llegaron a cicatrizar.
Tras la ruptura, el MDP pasó a la oposición y unió sus votos a los del conservador GNP, que posee 149 escaños. Esto llevó a Roh a sufrir una embarazosa derrota a principios de diciembre, cuando su veto a una propuesta del GNP para crear una comisión especial que investigara la corrupción dentro del gobierno fue levantado por el Parlamento, tras conseguir la oposición los dos tercios de votos que la ley exige para ello. Ésta fue la primera vez desde 1961 que se producía un hecho de tales características. Roh ofreció, por su parte, un referéndum sobre su continuidad como presidente, algo que fue rechazado por la oposición, que prefirió proceder directamente a su destitución.Manifestación en Seúl en contra de la destitución de Roh
Otro factor que oscureció la presidencia de Roh fue el escándalo de corrupción protagonizado por algunos de sus colaboradores. El escándalo estalló al hacerse público el dato de que dicho consorcio había cometido un presunto fraude en su contabilidad, con el fin de encubrir el desvío de un dinero destinado a financiar la campaña presidencial de Roh en 2003. Más tarde, se supo que estaban implicados en este asunto el secretario del presidente, Choi Do-sul, algunos de sus asesores y otros grupos industriales como Samsung y LG. Según la prensa surcoreana, Choi habría recibido casi un millón de dólares de SK con el objetivo de financiar la campaña de Roh. De esta forma, aquél tuvo que comparecer a principios de octubre ante un tribunal para responder por un presunto delito de corrupción electoral. No obstante, no hay ninguna evidencia que apunte a que Roh estuvo implicado en este escándalo y ni los jueces ni la policía han mostrado hasta el momento interés en interrogarle.
En realidad, la financiación de las campañas de los políticos por parte de las grandes empresas y consorcios a cambio de determinados favores ha sido un fenómeno bastante corriente en el país. Sin embargo, en esta ocasión el escándalo fue más sonado, debido a que Roh había intentado presentar durante su campaña presidencial una imagen de renovación e integridad, y afirmado que uno de los principales objetivos políticos de su mandato sería el acabar con los vínculos existentes entre las grandes corporaciones y consorcios y la clase política del país. La oposición, por su parte, ha utilizado este escándalo para pedir la inmediata dimisión de Roh. Sin embargo, es dudoso que el GNP en concreto vaya a sacar mucho provecho político de este "affaire", ya que uno de los principales dirigentes de este partido, Cho Don Woong, ha reconocido recientemente que había recibido también varios millones de dólares del Grupo SK. Asimismo, el pasado diciembre el propio líder del GNP, Lee Hoi-chang, admitió que el partido había aceptado 50.000 millones de wons (unos 42 millones de dólares) de fondos ilegales procedentes de grandes compañías.

Crisis económica

Otro tema más que ha irritado a la población surcoreana es el débil estado de la economía, que ha empeorado gravemente durante este último año. Tras la crisis financiera de 1997, el gobierno intentó hacer revivir la economía mediante la aprobación de una serie de medidas de estímulo, que estaban dirigidas fundamentalmente a lograr una recuperación mediante un fuerte incremento del gasto en el consumo. Esto llevó, sin embargo, a que muchas familias contrajeran grandes deudas, que ahora no son capaces de pagar. Según datos del propio gobierno, existen en la actualidad 3,4 millones de surcoreanos que no pueden devolver los créditos que recibieron de los bancos. A esto hay que añadir que más de un 20% de la población vive en la actualidad por debajo de la línea oficial de la pobreza (una cifra doble de la que existía hace cinco años).
Aunque el gobierno de Roh trató de desviar su responsabilidad, argumentando, sin duda con cierta razón, que la crisis actual está motivada por las políticas económicas de sus antecesores, lo cierto es que el descontento popular no dejó de aumentar, y la tasa de popularidad de Roh, que poco después de su elección era del 80% cayó un año más tarde hasta situarse en el 30%. El presidente, por su parte, señaló que el crecimiento económico en 2004 podría alcanzar el 4,7%, dato que de confirmarse constituiría una indicación clara de que Corea del Sur está dejando atrás la etapa más difícil. Sin embargo, los agentes económicos, principalmente los empresarios, han acogido con excepticismo este anuncio y han manifestado su convencimiento de que la economía no logrará despegar mientras se mantenga la actual incertidumbre política en el país.
Muchos surcoreanos culpan a los sindicatos de gran parte de los problemas económicos que vive el país en la actualidad. Los sindicatos, estimulados al parecer por la victoria de Roh, promovieron el pasado año una serie de huelgas en todo el país, en demanda de mejoras salariales y de las condiciones de trabajo en general. Los empresarios, por su parte, acusaron a los sindicatos de plantear reivindicaciones abusivas, ya que en algunos casos se habían pedido aumentos salariales superiores al 10%, y criticaron también al gobierno por haber accedido a conceder varias de las demandas legales y sociales solicitadas por aquéllos. Esta conflictividad social, unida a las rígidas leyes laborales y a la crisis económica, ha tenido un efecto muy adverso en el empleo. Muchas empresas temen contratar ahora a nuevos trabajadores, especialmente de forma indefinida, y algunas de ellas, tales como Nestlé, han advertido ya que podrían abandonar el país y trasladarse a otro más estable y con una mano de obra más barata, como China.
Otros analistas consideran, sin embargo, que la causa real de la actual crisis económica y de la conflictividad social en Corea del Sur reside en la creciente desigualdad social que existe en el país. Un reducido número de familias controla las grandes corporaciones, que son las que obtienen la gran mayoría de los beneficios procedentes de la producción industrial. Esta concentración de la riqueza en unas pocas manos, unida a la debilidad de la sociedad civil, hace que el país quede muy expuesto ante las crisis que se producen de forma periódica en la economía internacional, y en la de Asia en particular, como fue el caso de la crisis bancaria asiática de 1997, que tuvo graves efectos sobre la economía surcoreana.