.REDACCION
n la actualidad, casi dos millones de palestinos en Cisjordania
y la Franja de Gaza están viviendo bajo el umbral de la pobreza,
situado en menos de 2 dólares diarios. Esta cifra supone
que el número de palestinos que sufren esta situación
se ha triplicado desde el inicio de la intifada hace tres años
y medio. En otras palabras, un 60% de la población palestina
que vive en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este vive ahora
en una situación de pobreza, tal y como viene definida por
el Banco Mundial.
Según un reciente estudio del Banco Mundial, se ha producido
una caída en la mayoría de los indicadores económicos
en los Territorios palestinos. Más de la mitad de la población
palestina se haya ahora en paro y las inversiones en la economía
palestina se han reducido desde los 1.500 millones de dólares
de 1999 hasta los 140 millones de 2002.
Un estudio separado de la ONU ha señalado que los palestinos
están recurriendo actualmente a una agricultura de subsistencia
para poder sobrevivir. Ambas instituciones internacionales, que
presentaron sus conclusiones de forma conjunta, señalan que
la causa principal del colapso de la economía palestina reside
en los cierres de los Territorios y el bloqueo de las ciudades de
Cisjordania y Gaza impuesto por el Ejército israelí.
La economía de Israel se encuentra también en una
situación de grave crisis, que la ha llevado a la peor recesión
de las últimas décadas. Existe un consenso entre los
expertos israelíes y los de las instituciones financieras
internacionales de que sólo una solución al conflicto
palestino-israelí podrá hacer revivir a la economía
israelí. 
Hay que tener en cuenta que la economía palestina se encuentra
estrechamente vinculada a la de Israel y ha dependido históricamente
de esta última. Los cierres y bloqueos en los Territorios
Ocupados han llevado a que la mayoría de los 125.000 palestinos
que trabajaban anteriormente en Israel no puedan ahora acudir a
sus lugares de trabajo. Esto ha tenido también un efecto
negativo para la economía israelí que ha visto cortada
una de sus principales fuentes de mano de obra barata. Por otro
lado, unos 60.000 palestinos que trabajaban en los Territorios Ocupados
han perdido asimismo sus empleos debido a que las empresas palestinas
donde estaban empleados se han visto obligadas a cerrar o a recortar
su producción.
Muchos palestinos han tenido así que buscar su sustento en
el sector de la agricultura, pero también ellos se han visto
también negativamente afectados por los cierres y bloqueos,
que les han impedido llevar su producción a los mercados.
Además, miles de huertos y de árboles frutales han
sido arrasados por los colonos judíos, que también
atacan habitualmente a los palestinos que encuentran en los campos.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que la construcción
del Muro del Apartheid israelí ha llevado a la confiscación
de numerosas tierras palestinas, que se encontraban en la ruta que
seguirá esta barrera. Algunos propietarios palestinos han
visto también como sus tierras quedaban situadas al otro
lado del Muro, por lo que ahora no pueden acceder a ellas.
Según el Programa Mundial de Alimentos, el 51% de la población
palestina necesita en la actualidad ayuda alimenticia para poder
sobrevivir. Más del 13% de los niños de Gaza y un
4% de los de Cisjordania sufren una malnutrición severa y
crónica. La crisis humanitaria empeoró aún
más a partir de marzo de 2002, cuando el Ejército
israelí volvió a ocupar Cisjordania. Hasta la fecha,
más de 2.600 palestinos han muerto y varias decenas de miles
más han resultado heridos o se han convertido en minusválidos
debido a la acción del Ejército israelí. La
propiedad pública y privada de los palestinos ha sido también
destruida en un nivel sin precedentes. Decenas de miles de palestinos
han perdido sus hogares debido a los bombardeos o los bulldozers.
En un período de sólo dos meses (marzo-abril de 2003),
los israelíes destruyeron un total de 4.400 viviendas.
Según la Agencia de la ONU a cargo de los refugiados palestinos
(UNRWA), las infraestructuras esenciales de los Territorios palestinos,
que habían sido construidas principalmente con las aportaciones
de fondos de algunos donantes internacionales como la Unión
Europea, han quedado casi totalmente destruidas durante este período
de ocupación. Muchas localidades palestinas carecen actualmente
de agua corriente, electricidad, teléfonos, escuelas y dispensarios
médicos. A esto hay que añadir que centenares de pozos
han sido contaminados o destruidos por el Ejército israelí
o los colonos.
Ayuda internacional
La ayuda internacional proporcionada a la Autoridad Palestina,
que asciende a unos 2.000 millones de dólares al año,
ha sido uno de los factores que ha salvado a la economía
palestina de un completo colapso. El Fondo OPEP creó, por
ejemplo, en noviembre de 2002 la llamada Cuenta Especial para Atender
a las Necesidades del Pueblo Palestino. Esta cuenta, que fue abierta
en un primer momento con una cifra de 10 millones de dólares,
está siendo utilizada en la actualidad para proporcionar
una mínima asistencia humanitaria y económica a los
empobrecidos habitantes de Cisjordania, Gaza y Jerusalén
Este.
El Fondo ha buscado en los pasados meses fórmulas eficaces
para aumentar su ayuda a la población palestina, en cooperación
con otras instituciones internacionales. En un encuentro especial
sobre Palestina, celebrado en Abu Dhabi en mayo de 2002, el Grupo
de Coordinación integrado por la OPEP y las Instituciones
Árabes e Islámicas de Ayuda al Desarrollo estableció
algunos planes destinados al aumento de la ayuda humanitaria de
urgencia a Palestina. Todas estas instituciones decidieron entonces
trabajar conjuntamente con el fin de aliviar el sufrimiento de la
población palestina, con especial atención a la esfera
alimenticia y de la salud.
Cuatro entidades -el Fondo Monetario Árabe, el Fondo Árabe
para el Desarrollo Social y Económico, el Banco Árabe
para el Desarrollo Económico de África y la Autoridad
Árabe para la Inversión y Desarrollo Agrícola-
acordaron, por su parte, dedicar un total de 38,9 millones de dólares
para financiar un programa conjunto de ayuda a Palestina, basado
en cinco puntos:
- Apoyo a las instituciones educativas y becas para los estudiantes
sin recursos.
- Ayuda financiera a hospitales, clínicas y dispensarios
médicos.
- Reconstrucción y rehabilitación de infraestructuras.
- Reconstrucción y reparación de viviendas destruidas
o dañadas.
- Apoyo a las familias necesitadas y a los huérfanos.
El Fondo OPEP ha señalado también que está
especialmente interesado en financiar diferentes proyectos que sirvan
para mejorar la situación de los palestinos en los Territorios,
y muy especialmente aquéllos que tengan relación con
la mejora de la educación y la salud.
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