.REDACCION
n los últimos meses, la economía de Pakistán
parece haber entrado en una fase de fuerte y sano crecimiento tras
un período de estancamiento que ha durado varios años.
El ministro de Finanzas pakistaní, Shaukat Aziz, ha señalado
que el país ha experimentado una notable mejora en todos
los capítulos de la economía en el último año.
Según Aziz, el crecimiento de la economía de Pakistán
durante el año 2003 fue del 5,1%, lo cual superó la
previsión del 4,5% y también el crecimiento experimentado
en el año anterior, que fue del 3,4%. Esta cifra, la mejor
desde el año 1996, indica que la fase de crecimiento lento
parece haber llegado a su fin. Además, esto se produce en
un contexto internacional en el que el crecimiento de las principales
economías se ha ralentizado. Hay que señalar también
que Pakistán fue el país que más creció
en toda la región del Sur de Asia en 2003.
Este crecimiento se ha producido en todos los sectores económicos.
El sector agrícola, por ejemplo, creció en un 4,2%,
frente al 2,5% que estaba previsto. En el sector industrial, el
crecimiento fue de un 8,7%, frente al 6% previsto, y en el de los
servicios de un 5,2%, frente al 5,0% que se había calculado
en un principio.
Otro buen dato ha sido la caída de la inflación hasta
el 3,3%, en lugar del 4% que estaba previsto, lo cual es un reflejo,
según las autoridades pakistaníes, de la existencia
de una estabilidad de los precios, producida por la llegada al mercado
de una cantidad suficiente de productos agrícolas e industriales.
La cantidad total de fondos dedicados a las inversiones directas
ascendió a un 15,5% del PIB el pasado año. Durante
el período comprendido entre julio de 2002 y abril de 2003
las inversiones extranjeras ascendieron a 695 millones de dólares,
en comparación con los 306 millones del año anterior,
lo que supone un aumento superior al 100%. Las exportaciones durante
el período citado se incrementaron en más de un 20%
con respecto al mismo período del año precedente,
y han cruzado, por primera vez, la cifra simbólica de los
10.000 millones de dólares.
Las reservas de divisas extranjeras se han incrementado también
hasta alcanzar la cifra récord de 10.500 millones de dólares,
suficiente para pagar las importaciones de 11 meses. Este incremento
se ha debido a diversos factores como el mencionado crecimiento
en las exportaciones, el aumento de las remesas de divisas enviadas
al país por los emigrantes pakistaníes que se encuentran
en el extranjero y el apoyo de los acreedores internacionales, que
han accedido a renegociar la deuda pakistaní.
La balanza de pagos arrojó en 2003 un superávit de
3.000 millones de dólares. Existen sólo dos precedentes
en que se alcanzara un superávit semejante. Uno fue durante
el período de la Guerra de Corea, a principios de los años
cincuenta, y el segundo se produjo a principios de los años
setenta, y estuvo causado por una masiva devaluación de la
rupia pakistaní.
El tipo de cambio entre la rupia y el dólar se mantiene estable,
aunque la moneda pakistaní se ha revalorizado frente a la
divisa estadounidense en un 11% desde septiembre de 2001. En la
actualidad, debido a la caída del dólar, existe una
fuerte presión sobre la rupia para que se revalorice, pero
debido al temor que existe en Pakistán a que este hecho acabe
perjudicando las exportaciones del país, el Banco del Estado
ha actuado para mantener el tipo de cambio fijo, en torno a unas
57 ó 58 rupias por dólar.
En el capítulo de la deuda, que sigue constituyendo uno de
los principales problemas de Pakistán, se han producido también
progresos, pues la cifra de aquélla se ha reducido desde
una cantidad superior al 100% del PIB a otra semejante al 90% del
mismo. En 2003, los pagos de la deuda equivalieron a un 37% del
total de ingresos del Estado, frente al 64% del año anterior.
Por su parte, las Bolsas pakistaníes alcanzaron el pasado
año récords históricos y en la actualidad se
considera al mercado de valores de Pakistán como uno de los
más lucrativos del mundo.
En el terreno fiscal, se ha producido una importante reforma de
los impuestos directos. Durante los tres primeros años de
existencia del régimen de Musharraf las declaraciones de
impuestos directos obligaban a los empresarios y hombres de negocios
a declarar no sólo sus beneficios e incrementos de patrimonio
del año anterior, sino también los conseguidos en
los años precedentes y todas sus propiedades en general.
Además, la gestión de estos impuestos corría
a cargo de un cuerpo denominado "Funcionarios del Impuesto
sobre la Renta", donde existía un alto nivel de corrupción.
Todo ello disuadía a muchos empresarios de emprender nuevas
actividades económicas, por cuanto que consideraban que una
gran parte de sus beneficios iba a ser absorbida por el Estado o
la corrupción.
Con la nueva reforma, los contribuyentes estarán únicamente
obligados a declarar sus ingresos e incrementos del patrimonio del
año anterior. Además, sus declaraciones serán
ahora supervisadas por auditores profesionales, lo cual ha hecho
disminuir la desconfianza de estos agentes económicos.
Otro factor que ha robustecido la confianza de los empresarios ha
sido la celebración de las primeras elecciones habidas en
el país en los pasados cuatro años. Estos comicios
han sido vistos como el primer paso hacia el restablecimiento pleno
de la democracia y parecen alejar de momento el fantasma de una
posible regresión hacia el autoritarismo.
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