.REDACCION
l pasado 7 de marzo, la oposición conservadora ganó
por un amplio margen las elecciones generales realizadas en Grecia,
poniendo fin así a más de 10 años de gobierno
del Partido Socialista (PASOK). El partido de la Nueva Democracia
(ND) obtuvo 165 asientos, es decir, la mayoría absoluta de
escaños en el Parlamento (que cuenta con 300). El PASOK,
por su parte, obtuvo 115.
Conscientes de que los conservadores les llevaban una ventaja importante,
los socialistas del PASOK llevaron a cabo un importante cambio algunas
semanas antes de los comicios al sustituir a su líder, Costa
Simitis, de 67 años, por el ministro de Exteriores, George
Papandreou. George es hijo del fundador del PASOK y antiguo primer
ministro, Andreas Papandreou. 
Por su parte, la ND presentó como candidato al abogado Costas
Karamanlis, sobrino del fundador del ND, Constantine Karamanlis,
que sirvió como primer ministro en los años cincuenta
y setenta. Bajo el liderazgo de Costas, ND ha intentado alejarse
de la imagen de derecha dura que proyectaba ante el electorado y
ha hecho esfuerzos para situarse en el "centro" político.
De esta forma, el hecho de que los dos principales candidatos pertenecieran
a familias influyentes fue calificado por la prensa griega como
“la batalla de las dinastías”.
Con sus 47 años, Costas Karamanlis se ha convertido en el
primer ministro más joven de Grecia. Él se hizo cargo
de la Nueva Democracia hace ocho años y ha transformado lenta
y gradualmente este partido en una fuerza política atractiva
y con posibilidades de ganar. En el año 2000, Karamanlis
estuvo ya a punto de ganar las elecciones, pero al final acabó
perdiéndolas por un estrecho margen. No obstante, hay que
decir también que la imagen de su rival, George Papandreou,
en el seno de la sociedad griega es igualmente positiva. Sin embargo,
su partido, el PASOK, que ha gobernado el país en los pasados
20 años, ha sido acusado de arrogancia, ineficacia y corrupción.
Los líderes socialistas, como Simitis y Papandreou, han sido
también criticados por su aparente incapacidad para resolver
problemas tan acuciantes como la educación, la salud y las
pensiones, así como por los errores y retrasos en la construcción
de las instalaciones olímpicas que albergarán los
Juegos de este año.
Grecia, en la actualidad el país más pobre de la UE,
se unió a la Zona Euro en el año 2001. Desde entonces,
la inflación ha caído hasta un 2.9% y la expansión
económica ha sido rápida. En el año 2003, el
país creció un 5%, es decir, una tasa de crecimiento
bastante superior a la media de la UE en ese período. Sin
embargo, el país continúa sufriendo una tasa de desempleo
del 8,8%, una de las mayores de la Unión.
En el terreno de las relaciones internacionales, cabe decir que
la política del PASOK fue bastante independiente de EEUU,
debido sobre todo al antiamericanismo que existe en Grecia por el
apoyo de Washington al régimen dictatorial de la Junta de
los Coroneles que se impuso en el país a finales de los sesenta.
Atenas se opuso también a la guerra lanzada por EEUU contra
Yugoslavia en 1999. Sin embargo, esta oposición nominal no
impidió al entonces primer ministro del PASOK, Costas Simitis,
acatar las demandas de EEUU y permitir el paso de los aviones de
la OTAN con destino a Yugoslavia por el espacio aéreo griego
durante aquel conflicto. Simitis permitió asimismo el uso
de las instalaciones de Suda Bay, en Creta, durante el reciente
conflicto de Iraq.
Pese a todo, la opinión pública griega es una de las
más críticas de Europa con EEUU y, así, un
88% de la población cree que EEUU representa hoy en día
"la principal amenaza" a la paz mundial frente al 30%
que piensa lo mismo, por ejemplo, de Corea del Norte.
Atenas ha adoptado también un nuevo enfoque destinado a mejorar
sus relaciones con Turquía, país con el que Grecia
estuvo a punto de entrar en guerra a finales de los años
noventa, y a hacer avanzar las negociaciones de Chipre. Sin embargo,
muchos de los problemas existentes entre Turquía y Grecia
-como son el reparto de las zonas de explotación del subsuelo
marino y la división del espacio aéreo territorial-
continúan estando vigentes.
Se espera ahora que la ND, bajo el liderazgo de Karamanlis, mantenga
el mismo rumbo que el PASOK en los anteriores temas. En el capítulo
interior, Karamanlis ha prometido eliminar burocracia, atraer inversiones
extranjeras, privatizar empresas estatales deficitarias y tomar
medidas para promover la creación de empleo y atraer a nuevos
turistas. Asimismo, la ND ha anunciado recortes de impuestos e incentivos
fiscales para los inversores. Karamanlis considera que estas medidas
permitirán reducir el desempleo de un 9% al 6%. Por otra
parte, en lugar de proponer el establecimiento de un sistema de
trabajo a tiempo parcial para algunos puestos de trabajo públicos,
como prometía el PASOK, la ND apuesta por una mayor desregularización
del mercado de trabajo como vía para la creación de
empleo. Ambos candidatos prometieron también aprobar incentivos
especiales para los empleadores que contraten a jóvenes o
a personas mayores de 55 años.
El nuevo gobierno griego tendrá que realizar ahora un gran
esfuerzo para poner a punto las instalaciones olímpicas para
los Juegos que tendrán lugar en Atenas en los días
13-29 de Agosto. En realidad, a unos cinco meses del inicio de estos
Juegos, algunas obras, incluyendo la cúpula de cristal y
acero que se levantará sobre el estadio, no han sido aún
terminadas. La preocupación del nuevo gobierno es que los
sindicatos, en su mayoría de orientación socialista,
puedan llevar a cabo huelgas, tal y como han venido anunciando desde
hace meses, que lleven a ulteriores interrupciones de los trabajos.
Poco antes de pronunciar su primer discurso como primer ministro,
Karamanlis se entrevistó con el máximo responsable
de la organización de los Juegos con el fin de discutir la
forma en que podrían superarse los obstáculos aparecidos
en los pasados meses y poder llegar así al mes de agosto
con las obras terminadas.
El contencioso de Chipre
El segundo tema más urgente al que ha de hacer frente Karamanlis
es el tema de Chipre, donde en la actualidad están teniendo
lugar conversaciones con vistas a resolver el problema de la actual
división de la isla en dos estados: la República de
Chipre (en el sur) y la República Turca del Norte de Chipre
(en el norte), que sólo es reconocida por Turquía.
Durante la campaña electoral, Karamanlis visitó las
dos partes de la isla y Ankara, donde estableció una buena
relación con el actual primer ministro turco, Recep Tayyip
Erdogan. Esta relación podría ser decisiva a la hora
de impulsar adelante las negociaciones para la reunificación
de la isla. Sin embargo, las conversaciones promovidas por la ONU
entre el presidente grecochipriota, Tassos Papadopoulos, y el turcochipriota,
Rauf Denktash, no han producido resultados y esto podría
llevar a que Grecia y Turquía intervengan en la siguiente
ronda de conversaciones, que tendrán lugar los días
22-29 de marzo, con el fin presionar a las dos partes para que acepten
los términos de un posible acuerdo para la creación
de un estado binacional -de tipo federal o confederal- y pueda ser
celebrado posteriormente un referéndum sobre la reunificación.
Si las negociaciones terminan sin acuerdo, la República de
Chipre se convertirá en un miembro de la UE el próximo
mes de mayo, pero las normas del derecho comunitario no se aplicarán
a la parte de la isla que pertenece a la República Turca
del Norte de Chipre. Un fracaso así podría llevar
también a un empeoramiento de las relaciones entre Grecia
y Turquía, que, como se ha dicho anteriormente, se habían
venido desarrollando de una forma satisfactoria durante el período
de gobierno de George Papandreou. Hay que tener aquí también
en cuenta que Turquía había amenazado ya en el pasado
con anexionarse la República Turca del Norte de Chipre, en
el caso de que la República de Chipre fuera aceptada en la
UE como única representante de la isla.
Problemas con las minorías
Otro problema al que tiene que hacer frente Grecia, y que resulta
muy corriente en la zona de los Balcanes, es el de las reivindicaciones
de tipo nacionalista y cultural de sus propias minorías.
Dentro de Grecia existen diversos grupos lingüísticos
como el macedonio, el albanés, el turco, el vlach -una lengua
latina similar al rumano, fruto de la presencia romana en el país-
y una versión del búlgaro denominada Pomak, que es
utilizada por la minoría musulmana. En la actualidad, las
autoridades griegas sólo reconocen el turco como idioma minoritario.
Las demás minorías no disponen de derechos tales como
el poder dar clases en su propia lengua, utilizarla en sus medios
de comunicación o usarla en las administraciones públicas.
El gobierno griego ni siquiera sabe cuántos de sus ciudadanos
utilizan estas lenguas, ya que el último censo que recogió
este dato fue elaborado en 1951.
De momento, ninguno de ambos partidos principales partidos de Grecia
parece ofrecer alternativas viables que pasen por el reconocimiento
de los derechos lingüísticos de estas minorías.
Sin embargo, algunos miembros de estas últimas creen que
a Grecia no le quedará finalmente más remedio que
imitar, en este aspecto, las medidas adoptadas por Turquía
con respecto al idioma kurdo, y permitir un desarrollo natural de
estas lenguas.
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