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Las tropas norteamericanas abandonan las ciudades de Iraq






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REDACCION

E n un esfuerzo destinado a reducir las continuas bajas que los militares norteamericanos sufren en Iraq, la Administración Bush ha decidido sacar sus tropas de Bagdad y otras grandes ciudades iraquíes y situarlas en bases militares situadas en las afueras de las mismas. La responsabilidad de la seguridad en dichos centros urbanos pasaría a ser entonces una responsabilidad del llamado Cuerpo de Defensa Civil de Iraq, formado por policías iraquíes. Los estrategas norteamericanos consideran que sólo para el mantenimiento de la seguridad en Bagdad serían necesarios, al menos, unos 19.000 policías iraquíes.
Paralelamente, el gobierno de EEUU ha reducido el número de sus instalaciones militares en Iraq desde 60 a unas 26. Sin embargo, este número podría reducirse a 8 en el mes de abril, según portavoces del Pentágono. Estos mismos portavoces han señalado que el número de efectivos estadounidenses que estarán situados en estas ocho bases podría oscilar entre los 25.000 y los 30.000.
Existen varios motivos para la retirada de los soldados norteamericanos de las ciudades iraquíes. El primero de ellos es de tipo político. Bush teme que la campaña electoral de las presidenciales de noviembre se vea dominada por las noticias de bajas en Iraq, y sabe que este factor podría debilitar sus perspectivas de triunfo.
Por otro lado, la resistencia iraquí ha demostrado en los últimos meses una notable capacidad no sólo para causar centenares de bajas mortales y heridos a los ocupantes norteamericanos, sino también para mejorar sus tácticas y atraerse a nuevos miembros. El número de ataques contra los militares estadounidenses continúa siendo alto, pese a todas las medidas tomadas por los mandos norteamericanos.Soldados norteamericanos en Bagdad
Hay que tener en cuenta, además, que un 40% de las nuevas tropas que están llegando a Iraq, procedentes de EEUU, no son ya soldados del Ejército regular, sino reservistas y miembros de la Guardia Nacional, hecho éste que se explica por la falta de efectivos y la sobre extensión que padecen las tropas del Ejército norteamericano, que están actuando ya en varios conflictos. Los miembros de la Guardia Nacional tenían hasta ahora como único objetivo la defensa del territorio norteamericano. La mayoría de ellos operan dentro del cuerpo únicamente a tiempo parcial y poseen un nivel de instrucción mucho más bajo que el de los militares del Ejército regular. Durante la Guerra de Vietnam fueron utilizados también soldados de la Guardia Nacional, pero en aquel tiempo intervenían únicamente en misiones logísticas y de apoyo. Sin embargo, en la actualidad estas tropas van a ser empleadas en misiones de combate contra un enemigo invisible y que ataca dónde y cuándo quiere, lo cual podría llevar a un importante incremento de las bajas estadounidenses. El mando militar norteamericano planea ahora también enviar nuevas divisiones más ágiles y móviles, en lugar de las grandes divisiones acorazadas y mecanizadas que se encuentran desplegadas en la actualidad.
Dentro de EEUU, se ha cuestionado, sin embargo, esta retirada norteamericana de los centros urbanos de Iraq con el argumento de que la policía iraquí está mucho menos motivada para luchar contra la resistencia que las tropas estadounidenses y que incluso muchos de sus miembros simpatizan con aquélla. Por otro lado, se añade, la policía iraquí cuenta con muchos menos medios para luchar contra la guerrilla que las tropas de EEUU. El pasado 14 de febrero, por ejemplo, guerrilleros iraquíes asaltaron una comisaría en la ciudad de Fallujah liberando a casi un centenar de prisioneros y matando a unos 20 policías. Este ataque fue considerado, por sus características, uno de los más sofisticados que han tenido lugar en el país desde que el presidente Bush declarara en mayo de 2003 el fin “oficial” de la guerra de Iraq. Dicha acción demostró también que la resistencia ha comenzado a tomar como blanco a las fuerzas de seguridad iraquíes, con el fin de disuadir a muchos iraquíes de ingresar en sus filas y socavar, además, su moral.
El jefe de las fuerzas norteamericanas en Iraq, Ricardo Sánchez, ha indicado que las tropas de EEUU volverán a las ciudades en el caso de que el deterioro de la seguridad se hiciera insostenible allí o se produjera una revuelta en contra de las autoridades iraquíes. Sin embargo, este hecho supondría entonces un reconocimiento público de que el gobierno y los policías iraquíes son poco más que simples marionetas al servicio del ocupante.
En resumen, es probable que la retirada de las tropas estadounidenses de las ciudades iraquíes produzca una disminución en el número de bajas mortales que sufren tales tropas, pero es seguro que estas bajas continuarán produciéndose. También podría animar a las fuerzas de la resistencia a preparar ataques más espectaculares o a gran escala contra los militares norteamericanos.

Bases permanentes en Iraq

La retirada de las tropas norteamericanas de las ciudades iraquíes no debe, en ningún caso, interpretarse como una muestra de la disposición de EEUU a poner fin a su presencia militar en Iraq. En este sentido, el jefe militar estadounidense en Iraq, Ricardo Sánchez, ha afirmado que sus tropas permanecerán en este país durante los próximos años, sin especificar una posible fecha para su retirada. Recientemente, la prensa norteamericana ha dado a conocer informes que apuntan a que Washington piensa trasladar sus actuales bases en la zona desde Arabia Saudí a Iraq. El Ejército norteamericano está completando, en la actualidad, los preparativos para la creación de una amplia red de bases en ese último país, con el fin de mantenerlo bajo el completo dominio estadounidense, incluso hasta mucho después de la entrega de la soberanía a los iraquíes. Washington está tratando de asimismo extraer concesiones sin precedentes de las actuales autoridades de Iraq, nombradas por la propia autoridad ocupante norteamericana, incluyendo una inmunidad legal para sus militares en Iraq, que les permita quedar fuera del ámbito de la ley iraquí e internacional. Junto a ello, EEUU desea obtener una completa libertad de movimientos para sus tropas dentro del territorio iraquí y establecer en él campos de pruebas y entrenamiento. EEUU desea también que Iraq acepte una presencia militar norteamericana sin límite temporal. Hay que señalar aquí que el primer administrador civil de Iraq tras la invasión, James Garner, un hombre cercano ideológicamente al grupo de los neoconservadores, afirmó que la estancia de las tropas de EEUU en Iraq se prolongaría durante largo tiempo y la comparó con la presencia de las bases estadounidenses en Filipinas entre los años 1898 y 1992. “Si volvemos la mirada atrás, a Filipinas a principios del s. XX, vemos que las bases situadas allí nos permitieron mantener una notable presencia en el Pacífico. Del mismo modo, las bases en Iraq nos permitirán mantener una notable presencia en Oriente Medio durante las próximas décadas”.
Un grupo de juristas ha advertido ya a la Casa Blanca y al Pentágono, sin embargo, que el traslado de las bases de Arabia Saudí a Iraq conlleva graves problemas de tipo jurídico. Estos juristas han advertido que cualquier decisión adoptada en el marco de las actuales conversaciones entre representantes norteamericanos y del Consejo de Gobierno Iraquí sobre un estatus especial para las bases y tropas de EEUU en territorio de Iraq sería nula desde el punto de vista del Derecho Internacional.