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Israel asesina al Sheij Yassin






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REDACCION

E l pasado 22 de marzo, helicópteros israelíes lanzaron un ataque con misiles que ocasionó la muerte al Sheij Ahmad Yassin, líder espiritual de Hamas, y a otros siete palestinos más. Yassin, un anciano cuadraplégico de 68 años, murió cuando salía de la mezquita al alba en compañía de sus hijos, que resultaron heridos. La acción de Yassin no fue, ni mucho menos, un acto aislado. Entre el 29 de septiembre de 2000 y 3 de marzo de 2004, Israel ha llevado a cabo 337 asesinatos selectivos. Un gran número de los muertos en estos atentados (134, o sea un 40%, eran civiles que se encontraban en el lugar, incluyendo muchas mujeres y niños).
En las horas que siguieron al asesinato de Yassin, decenas de miles de palestinos salieron a las calles de Gaza y Cisjordania para expresar su ira por la muerte del líder de Hamas. Más de 200.000 palestinos acudieron a su funeral en el cementerio de Sheij Raduan, en Gaza. Hamas, por su parte, anunció poco después que Aziz Rantisi y a Jalid Mishal, dirigentes de su ala política, pasaban a ser los nuevos líderes de la organización.
Las reacciones a la muerte de Yassin no se hicieron esperar. Los países árabes y musulmanes y la Unión Europea condenaron su asesinato y las "ejecuciones extrajudiciales" en general, y Kofi Annan, por su parte, manifestó que el ataque suponía una violación de las leyes internacionales. Sin embargo, el gobierno israelí celebró el asesinato y afirmó que todos los líderes de la resistencia palestina serían a partir de ahora un posible objetivo de sus ataques. En un discurso de dos minutos dirigido a los diputados del Likud y transmitido por la radio israelí, Sharon felicitó a las fuerzas que habían llevado a cabo el asesinato.El líder de Hamas, Sheij Ahmad Yassin
Israel había ya intentado matar a Yassin en otras ocasiones. El primer intento tuvo lugar el 6 de septiembre de 2003, cuando un helicóptero israelí lanzó un misil contra el tercer piso de una zona residencial de apartamentos en el centro de la Franja de Gaza. Yassin y otro líder de Hamas, Ismail Haniya, resultaron levemente heridos en el ataque. Otros 13 palestinos más, incluyendo seis niños, resultaron también heridos en aquella ocasión.
Ahmad Yassin nació en 1936 en el seno de una familia de agricultores de la localidad de Tor, en el sur de Palestina. En 1948, los israelíes expulsaron a la familia Yassin de sus tierras y ésta acabó residiendo en el campo de refugiados de Al Shati, en Gaza. A la edad de 12 años Yassin sufrió a causa de un accidente un daño irreparable en su columna vertebral. Al principio podía andar con muletas, pero, finalmente, quedó confinado en una silla de ruedas.
En 1964, entró a trabajar en el Departamento de Inglés en la Universidad de Ain Shams, en El Cairo. Fue en aquel entonces cuando se afilió a la rama egipcia de los Hermanos Musulmanes. Más tarde, volvió a Gaza, donde trabajó como profesor hasta 1984. Allí fundó Al Muyamma al Islami, el Centro Islámico de Gaza, que controlaría más tarde todas las instituciones religiosas de la Franja, incluyendo la Universidad Islámica de Gaza. Ese mismo año, Yassin fue sentenciado por los israelíes a 15 años de cárcel después de que éstos encontraran armas en una de las instituciones que regentaba. No obstante, fue excarcelado un año más tarde como parte de un acuerdo para liberar a presos palestinos a cambio de soldados israelíes retenidos en el Líbano.
Durante la primera intifada, en 1987, Yassin se convirtió en la figura religiosa más prominente de Palestina. Hamas, la organización que contribuyó a fundar, fue ganando terreno y sustituyendo a la OLP, que entonces estaba perdiendo gran parte de su popularidad, como fuerza política dominante en el panorama político de Palestina. En 1989 los israelíes condenaron a Yassin a cadena perpetua bajo la acusación de haber capturado y dado muerte a un soldado israelí.
Su encarcelamiento contribuyó, sin embargo, al igual que había pasado con Nelson Mandela, a reforzar su prestigio. Pese a estar inválido, medio ciego y sordo, su carisma creció y se convirtió en el enemigo más peligroso de los israelíes. En 1997, fue liberado a raíz de un acuerdo con Jordania, que había capturado a dos agentes del Mossad cuando intentaban asesinar al jefe político de Hamas, Jalid Mishal, en Amman. Tras su liberación, Yassin se trasladó a Gaza, donde residió durante todos estos años.
Yassin fue también un defensor infatigable de la unidad del pueblo palestino. Él puso de relieve en numerosas ocasiones la necesidad de construir un frente común de los árabes y musulmanes con el fin de oponerse a los designios expansionistas de los sionistas. Esta postura ha sido defendida también por otros dirigentes islámicos. Así por ejemplo, el mufti de Jerusalén, Sheij Ekrema Sabri, manifestó recientemente: "Si los dirigentes árabes adoptaran una postura unificada, los ocupantes israelíes no se atreverían a perpetrar los crímenes que están cometiendo en la actualidad".
La muerte de Yassin no debilitará a Hamas, sino que llevará, con toda probabilidad, a un reforzamiento de esta organización. El periodista palestino Daud Kuttab ha declarado, en este sentido, que este crimen israelí servirá para "reforzar y dar nuevas energías a Hamas". Por su parte, el propio primer ministro del Interior de Israel, Avraham Poraz, justificó su postura contraria al asesinato, que mantuvo en una reunión secreta del gabinete israelí en el que se discutió este tema, declarando: "Temo que la motivación de Hamas se incremente a partir de ahora. Yassin se convertirá en una especie de mártir, en un héroe nacional para ellos, y siento decir que su muerte no impedirá a Hamas continuar con sus actividades".

La estrategia de la provocación

No cabe duda de que el asesinato de Yassin constituye una nueva acción calculada de Sharon para provocar una nueva escalada de violencia en la zona y evitar así un cese el fuego que obligue a Israel a volver a la mesa de las negociaciones. Contrariamente a las afirmaciones oficiales israelíes, la intención de Sharon con éste y otros crímenes similares no es la de luchar contra el "terrorismo", sino explotarlo políticamente.
En realidad, la estrategia de Sharon está muy clara desde hace mucho tiempo. Los objetivos que persigue son la destrucción de la Autoridad Nacional Palestina, la perpetuación del caos en los Territorios Ocupados y la expulsión de la población palestina hacia Jordania o, mejor, aún hacia un Iraq controlado por EEUU. Sharon lleva a cabo sus Entierro de Sheij Yassin en Gazaprovocaciones con el fin de provocar una respuesta armada palestina y perpetuar así el ciclo de la violencia, lo cual le permite evitar la reanudación de las conversaciones de paz y continuar con su colonización en Cisjordania hasta lograr su objetivo de anexionarse, al menos, la mitad de este territorio, algo que, de materializarse, impediría en la práctica el nacimiento de un estado palestino independiente. La destrucción de la infraestructura del gobierno palestino, la masacre en el campo de refugiados de Yenín y el asedio a Arafat en su complejo de Ramallah son pasos en esa misma dirección. El asesinato de Yassin está también dirigido a incrementar aún más la presión sobre los palestinos. Según los planes de Sharon, los palestinos de Cisjordania han de quedar recluidos en una serie de guettos desconectados entre sí, a modo de gigantescas prisiones, mientras que la tierra es objeto de una lenta apropiación por parte de los colonos judíos.
Una de las primeras provocaciones de Sharon contra Hamas tuvo lugar el 31 de julio de 2001, cuando un ataque israelí mató al Sheij Yamal Mansur, uno de los dirigentes de la organización. Esta acción israelí puso fin a un cese el fuego de dos meses decretado por Hamas. Haim Shalev, un editorialista del diario israelí Maariv, señaló en aquel entonces que el asesinato de Yamal Mansur significaba que "Israel ha violado el cese el fuego" y debía esperar, pues, una respuesta violenta.
Israel mató también a otro líder de Hamas, Mahmud Abu Hanud, el 23 de noviembre de 2001, justo cuando la organización palestina estaba a punto de firmar un acuerdo con Arafat por el que se comprometía a dejar atacar objetivos en el interior de Israel. El periódico Yedioth Aharanot señaló que el asesinato de Abu Hanud había tenido como efecto el "romper el acuerdo de caballeros suscrito entre Hamas y la Autoridad Palestina".
El 14 de enero de 2002 los israelíes mataron al dirigente de Fatah, Raid Karmi, en un momento en que la Brigada de los Mártires de Al Aqsa, el brazo armado de dicha organización, había decretado otro cese el fuego.
El 22 de julio de 2002 el Ejército israelí asesinó a un miembro fundador de Hamas, Saled Shehada, en Gaza. Este hecho se produjo horas antes de que Hamas y la milicia nacionalista Tanzim fueran a anunciar una tregua unilateral.
El 10 de junio de 2003 Israel intentó asesinar al líder político de Hamas, y actual dirigente de la organización tras la muerte del Sheij Yassin, Abdul Aziz Rantisi, justo cuando Hamas estaba negociando otra tregua con la Autoridad Palestina con el fin de impulsar el Plan de la Hoja de Ruta.
El jefe del Estado Mayor israelí, Moshe Yaalon, ha continuado este camino de provocaciones al señalar recientemente que Yasser Arafat y el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, podrían ser los siguientes en la lista de posibles objetivos. En realidad, el asesinato de Arafat, solicitado por algunos miembros del gobierno israelí, sería la provocación final, pero Sharon es incapaz de dar ese paso sin recibir antes la luz verde de Washington. Además, después de que Hamas diera los primeros signos de moderación, Sharon percibió el peligro y comenzó a dirigir los ataques contra dicha organización. Yassin se había mostrado ya dispuesto a aceptar una tregua "de treinta años" con Israel en 1997, según reconoció Ephraim Halevy, un antiguo agente del Mossad que medió en el acuerdo con Jordania que permitió la liberación del líder de Hamas en aquel año, en una entrevista concedida a la TV israelí. En enero, Yassin reiteró que Hamas estaba preparado para aceptar una tregua, pero el gobierno de Sharon rechazó la oferta. Por otro lado, el líder de Hamas había señalado que los ataques contra Israel se detendrían si los israelíes se retiraban a las fronteras de 1967, lo cual fue visto como un cambio implícito de la postura de la organización, que en el pasado había manifestado repetidamente que no abandonaría la lucha hasta recuperar la totalidad de la Palestina histórica de 1948.
Esta táctica provocativa de Sharon fue denunciada en septiembre de 2002 por el experto en Estudios sobre Oriente Medio, Steve Niva, que, refiriéndose al asesinato del portavoz de Hamas, Ismail Abu Shanub -considerado como uno de los máximos representantes de la tendencia moderada de la organización-, llevado a cabo el 22 de agosto anterior, manifestó: "La escalada de estos asesinatos, que viene ilustrada por el asesinato del portavoz de Hamas, Ismail Abu Shanub... es un claro signo de que el gobierno de Sharon está más preocupado por poner en práctica su propio programa extremista que por proteger la vida de los israelíes". Hay que señalar, en este mismo sentido, que aunque, según las encuestas, un 60% de israelíes se muestra a favor del asesinato de Yassin, otros muchos israelíes temen ahora que tengan que pagar un alto precio por la muerte del líder de Hamas, si esta organización decide lanzar una ola de ataques suicidas contra objetivos en Israel para vengar su muerte.Un grupo de palestinos con un retrato de Sheij Yassin poco después de su asesinato
Sharon desea también que su anunciada evacuación de 17 asentamientos de la Franja de Gaza, anunciada el pasado 2 de febrero, no sea interpretada como una victoria de Hamas y la Yihad Islámica, del mismo modo que la salida de las tropas israelíes del Líbano en mayo de 2000 fue interpretada por todo el mundo como una victoria de Hezbollah. Cabe recordar que en Gaza viven en la actualidad 1,2 millones de palestinos y 7.500 colonos judíos. Estos últimos controlan en la actualidad el 25% del territorio y el 40% de las tierras destinadas a la agricultura.
Puede haber también otra razón para el asesinato de Yassin. El día después de la muerte de este último, Oded Granot, redactor de temas árabes del Canal 1 de la Televisión pública israelí, señaló que Hamas y Fatah, la organización de Yasser Arafat, estaban a punto de firmar un acuerdo de cooperación que habría permitido un control conjunto de la situación en Gaza, una vez que se hubiera producido la retirada israelí. Este acuerdo ponía fin a las esperanzas del gobierno de Sharon de que ambas organizaciones protagonizaran un enfrentamiento armado por el control de Gaza después del desmantelamiento de los asentamientos.
Otro posible motivo de Sharon para ordenar ahora el asesinato de Yassin sería el de distraer a la opinión pública israelí en un momento en el que debe hacer frente a serios cargos por corrupción. Unos días después de la acción israelí se supo que la Oficina del Fiscal General de Israel quería procesar a Sharon por haber aceptado dinero ilegal del millonario David Appel para su campaña.

El manifiesto de los sesenta

Significativamente, un grupo de sesenta personalidades palestinas publicó el pasado 25 de marzo un anuncio en el periódico Al Ayyam, publicado en la ciudad de Ramallah, en el que, tras condenar el asesinato de Yassin, pedían a Hamas y al resto de organizaciones palestinas que no vengaran la muerte de Yassin de una forma violenta, porque esto permitiría a Sharon engañar de nuevo a la opinión pública mundial presentando el conflicto como una lucha contra el "terrorismo", en lugar de un enfrentamiento entre ocupantes y ocupados, como es en realidad. Además, Sharon se valdría de estos atentados para continuar la colonización de Cisjordania, donde él pretende situar a los colonos que serán evacuados de Gaza.
Estas personalidades señalaban también que, al provocar una nueva ola de violencia, el gobierno de Israel estaría tratando de poner fin a la campaña de resistencia no violenta contra la construcción del Muro del Apartheid, que ha estado siendo protagonizada en los pasados meses por palestinos, activistas por la paz israelíes y personas procedentes de diversos países. Estas manifestaciones han sido duramente reprimidas por el ejército y la policía israelíes. Si se produjeran nuevos ataques suicidas en Israel, esto llevaría, sin duda, a numerosos activistas israelíes y de otros países a abandonar estas protestas y disuadiría a otros muchos de unirse a ellas. Desde el punto de vista de Sharon y sus cómplices, nada puede ser más amenazador que la emergencia de un movimiento de desobediencia civil, y en particular uno en el que participen juntos palestinos e israelíes.
En este mismo sentido cabe señalar el asesinato de Yassin tiene como otro de sus principales fines el acentuar la dimensión comunitaria y religiosa del conflicto palestino-israelí, con repercusiones alarmantes no sólo para ambos pueblos, sino también para los países que se encuentran fuera de la región. Como señalaba el activista por la paz israelí Uri Avnery: "Éste es el inicio de un nuevo capítulo. Esta acción (la muerte de Yassin) traslada el conflicto desde un nivel nacional, donde es posible hallar una solución, a otro religioso, donde es imposible encontrarla". Hay que tener en cuenta que Ahmad Yassin era un clérigo unánimente respetado en el mundo islámico. Es interesante mencionar aquí, por su significación, la reacción del gobierno de Turquía, uno de los escasos aliados de Israel en la región, que calificó al asesinato de Yassin de "acto terrorista", y la del líder de los shiíes de Iraq, el ayatollah Ali al Sistani, que describió la acción israelí como "un sucio crimen contra el pueblo palestino". Miles de iraquíes se manifestaron asimismo en la ciudad de Mosul cantando eslóganes como "No te preocupes Palestina. Iraq vengará el asesinato del Sheij Yassin". Por su parte, el popular Sheij Yusuf al Qardawi, que dirige un programa muy popular en el canal qatarí Al Yazira, manifestó que Yassin era un poderoso símbolo no sólo para los palestinos sino también para los 1.300 millones de musulmanes que hay en el mundo. Así pues, el gobierno de Sharon parece querer provocar un enfrentamiento no sólo contra los palestinos, sino contra todo el Islam. Ésta es la esencia del "choque de civilizaciones", tal y como es contemplada por los neoconservadores norteamericanos y por sus aliados del Likud de Israel.
Hay que señalar que uno de los grandes perdedores de la acción israelí será, sin duda, EEUU. Washington negó que estuviera implicado en el asesinato o que hubiera dado luz verde a Israel para cometer el crimen. Sin embargo, EEUU vetó en el Consejo de Seguridad una resolución presentada por los países árabes en la que se condenaba el asesinato. No cabe duda de que esta decisión norteamericana será objeto de condena en todo el mundo árabe e islámico y contribuirá a una caída aún mayor del prestigio de EEUU en esa parte del mundo.
Hay que señalar, por último, que el asesinato de Yassin no reportará ningún beneficio a Israel, sino todo lo contrario. En realidad, harían mejor los israelíes en escuchar el ex candidato a primer ministro por el Partido Laborista, Amram Mitzna, que el verano pasado manifestó: "Es hora ya de reconocer que la política de asesinatos selectivos (promovida por el gobierno israelí) ha fracasado y es incapaz de lograr ninguno de sus objetivos".