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Sumario 155

Los nuevos partidos islamistas argelinos quieren dejar
oír su voz

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REDACCIÓN

M ás de una década después del golpe de Estado que puso fin al proceso democrático que llevó a la victoria electoral del Frente Islámico de Salvación (FIS), un islamismo de nuevo tipo busca su lugar en el panorama político de Argelia. En la actualidad dos partidos moderados buscan representar a esta corriente política desde diferentes posiciones. El FIS, por su parte, continúa prohibido. Los líderes del partido, Abasi Madani y Ali Benhay, han sido liberados de prisión tras cumplir su condena, pero el régimen les ha prohibido cualquier tipo de actividad política.
El principal de estos partidos es el Movimiento de Reforma Nacional (MRN - Islah), liderado por Abdullah Yaballah, que ocupó el tercer lugar entre los candidatos que se presentaron a las elecciones del pasado 8 de abril. Yaballah -el único candidato que da inicio a sus mítines leyendo aleyas del Corán- encabeza un movimiento que ha logrado el apoyo de gran parte de los sustratos menos favorecidos de la población del país con un mensaje de lucha contra la corrupción, el paro -que alcanza ya un 75% de la población activa del país-, y la pérdida del poder adquisitivo.Mujeres argelinas pasan junto a un cartel electoral
Yaballah nació y creció en Constantina y fue detenido varias veces en los años ochenta por sus sermones radicales en contra del régimen del partido único que imperaba entonces en Argelia. En la actualidad, el líder islamista ha prometido, sin embargo, acatar la Constitución vigente. Aunque los analistas no creen que Yaballah, que boicoteó, junto con el resto de los candidatos de la oposición, las elecciones de 1999 por considerarlas fraudulentas, pensara que iba a ganar los actuales comicios, sí las veía como un nuevo paso que permitirá a su movimiento ir ganando fuerza en un inmediato futuro. En la actualidad, el Islah es el segundo partido de Argelia en número de escaños, tras el propio FLN.
El otro partido político islamista es el Movimiento Social por la Paz (MSP), que estuvo liderado por el carismático Mahfudh Nahnah hasta su fallecimiento en junio de 2003. Su sucesor es Buguerra Soltani, que ha mantenido en general el rumbo político de su antecesor. El partido ostenta en la actualidad tres ministerios y ha apoyado la candidatura del presidente, Abdul Aziz Buteflika, en las pasadas elecciones del 8 de abril. El MSP ha estado compuesto tradicionalmente por personas de clase media, como funcionarios, profesores y propietarios de pequeñas y medianas empresas.
Según los observadores, el MSP se ha convertido, sin embargo, en un partido marginal, debido, sobre todo, a su colaboración con las autoridades en esta última década y al fallecimiento de Nahnah. Sus seguidores rechazan esta colaboración al juzgarla inútil, ya que no ha servido para hacer avanzar sus intereses. Consciente de esta situación, Soltani ha intentado guardar las distancias hacia la labor del gobierno, poniendo de manifiesto, por ejemplo, la oposición de su partido a la continuación en vigor del estado de emergencia en el país, que fue impuesto poco después del golpe de estado de 1992.
El MSP ha jugado, sin embargo, un papel importante para Buteflika, deseoso de reforzar sus credenciales islámicas de cara a la sociedad. De hecho, su coalición presidencial afirmó representar a las cuatro principales corrientes dentro de la sociedad argelina -la nacionalista, la islamista, la democrática y la bereber-. Con este mismo fin, Buteflika ha buscado y logrado también el apoyo de algunas zawiyas sufíes. Hace varias semanas, el presidente dio también su visto bueno a una ley, presentada por el Islah, que prohibe la importación de bebidas alcohólicas extranjeras.
En esta situación, ha surgido una nueva fuerza política, el Wafa. Muchos argelinos, desilusionados con la actitud colaboracionista del MSP y también con la línea política del Islah, a la que ven como demasiado radical, se han sumado a este proyecto. El Wafa aboga por conseguir un estado islámico por medios pacíficos y promueve una interpretación liberal del Islam. Su fundador es Ahmed Talib Ibrahimi, un ex diplomático de prestigio en el país, que es considerado próximo al islamismo y ha conseguido recoger el apoyo de muchos antiguos partidarios del FIS. En las elecciones de 1999 y pese a retirarse de los comicios en el último momento, como forma de protesta por el fraude electoral que se avecinaba, Ibrahim obtuvo más de un millón de votos. Sin embargo, Ibrahimi no pudo tomar parte en las recientes elecciones presidenciales, debido a que el Consejo Constitucional rechazó su candidatura por razones de "índole formal".
En realidad, los movimientos islamistas forman parte ahora del paisaje político de Argelia y disfrutan de un apoyo social importante. Estos movimientos son la mayor garantía de una estabilidad social y política, puesto que constituyen un cauce para que la población argelina, especialmente el sector más joven, plantee sus reivindicaciones y participe en política. Algunos observadores no excluyen que en un futuro no muy lejano un representante de estos movimientos obtenga la presidencia siempre y cuando esté dispuesto a dar garantías a los sectores que controlan el poder, es decir a los militares, de su disposición a trabajar dentro del actual marco constitucional.