.REDACCIÓN
ás de una década después del golpe de Estado
que puso fin al proceso democrático que llevó a la
victoria electoral del Frente Islámico de Salvación
(FIS), un islamismo de nuevo tipo busca su lugar en el panorama
político de Argelia. En la actualidad dos partidos moderados
buscan representar a esta corriente política desde diferentes
posiciones. El FIS, por su parte, continúa prohibido. Los
líderes del partido, Abasi Madani y Ali Benhay, han sido
liberados de prisión tras cumplir su condena, pero el régimen
les ha prohibido cualquier tipo de actividad política.
El principal de estos partidos es el Movimiento de Reforma Nacional
(MRN - Islah), liderado por Abdullah Yaballah, que ocupó
el tercer lugar entre los candidatos que se presentaron a las elecciones
del pasado 8 de abril. Yaballah -el único candidato que da
inicio a sus mítines leyendo aleyas del Corán- encabeza
un movimiento que ha logrado el apoyo de gran parte de los sustratos
menos favorecidos de la población del país con un
mensaje de lucha contra la corrupción, el paro -que alcanza
ya un 75% de la población activa del país-, y la pérdida
del poder adquisitivo.
Yaballah nació y creció en Constantina y fue detenido
varias veces en los años ochenta por sus sermones radicales
en contra del régimen del partido único que imperaba
entonces en Argelia. En la actualidad, el líder islamista
ha prometido, sin embargo, acatar la Constitución vigente.
Aunque los analistas no creen que Yaballah, que boicoteó,
junto con el resto de los candidatos de la oposición, las
elecciones de 1999 por considerarlas fraudulentas, pensara que iba
a ganar los actuales comicios, sí las veía como un
nuevo paso que permitirá a su movimiento ir ganando fuerza
en un inmediato futuro. En la actualidad, el Islah es el segundo
partido de Argelia en número de escaños, tras el propio
FLN.
El otro partido político islamista es el Movimiento Social
por la Paz (MSP), que estuvo liderado por el carismático
Mahfudh Nahnah hasta su fallecimiento en junio de 2003. Su sucesor
es Buguerra Soltani, que ha mantenido en general el rumbo político
de su antecesor. El partido ostenta en la actualidad tres ministerios
y ha apoyado la candidatura del presidente, Abdul Aziz Buteflika,
en las pasadas elecciones del 8 de abril. El MSP ha estado compuesto
tradicionalmente por personas de clase media, como funcionarios,
profesores y propietarios de pequeñas y medianas empresas.
Según los observadores, el MSP se ha convertido, sin embargo,
en un partido marginal, debido, sobre todo, a su colaboración
con las autoridades en esta última década y al fallecimiento
de Nahnah. Sus seguidores rechazan esta colaboración al juzgarla
inútil, ya que no ha servido para hacer avanzar sus intereses.
Consciente de esta situación, Soltani ha intentado guardar
las distancias hacia la labor del gobierno, poniendo de manifiesto,
por ejemplo, la oposición de su partido a la continuación
en vigor del estado de emergencia en el país, que fue impuesto
poco después del golpe de estado de 1992.
El MSP ha jugado, sin embargo, un papel importante para Buteflika,
deseoso de reforzar sus credenciales islámicas de cara a
la sociedad. De hecho, su coalición presidencial afirmó
representar a las cuatro principales corrientes dentro de la sociedad
argelina -la nacionalista, la islamista, la democrática y
la bereber-. Con este mismo fin, Buteflika ha buscado y logrado
también el apoyo de algunas zawiyas sufíes. Hace varias
semanas, el presidente dio también su visto bueno a una ley,
presentada por el Islah, que prohibe la importación de bebidas
alcohólicas extranjeras.
En esta situación, ha surgido una nueva fuerza política,
el Wafa. Muchos argelinos, desilusionados con la actitud colaboracionista
del MSP y también con la línea política del
Islah, a la que ven como demasiado radical, se han sumado a este
proyecto. El Wafa aboga por conseguir un estado islámico
por medios pacíficos y promueve una interpretación
liberal del Islam. Su fundador es Ahmed Talib Ibrahimi, un ex diplomático
de prestigio en el país, que es considerado próximo
al islamismo y ha conseguido recoger el apoyo de muchos antiguos
partidarios del FIS. En las elecciones de 1999 y pese a retirarse
de los comicios en el último momento, como forma de protesta
por el fraude electoral que se avecinaba, Ibrahim obtuvo más
de un millón de votos. Sin embargo, Ibrahimi no pudo tomar
parte en las recientes elecciones presidenciales, debido a que el
Consejo Constitucional rechazó su candidatura por razones
de "índole formal".
En realidad, los movimientos islamistas forman parte ahora del paisaje
político de Argelia y disfrutan de un apoyo social importante.
Estos movimientos son la mayor garantía de una estabilidad
social y política, puesto que constituyen un cauce para que
la población argelina, especialmente el sector más
joven, plantee sus reivindicaciones y participe en política.
Algunos observadores no excluyen que en un futuro no muy lejano
un representante de estos movimientos obtenga la presidencia siempre
y cuando esté dispuesto a dar garantías a los sectores
que controlan el poder, es decir a los militares, de su disposición
a trabajar dentro del actual marco constitucional.
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