.REDACCIÓN
n las últimas décadas, la isla de Chipre ha sido considerada
por Europa y EEUU como un puesto estratégico avanzado cercano
al mundo árabe e islámico. La isla fue utilizada en
los años cincuenta para controlar la expansión del
comunismo y el nacionalismo árabe en Oriente Medio. Desde
las dos bases británicas -las de Akrotiri y Dhekelia-, establecidas
en suelo chipriota en 1960, tras la pérdida de las instalaciones
militares de Suez, los británicos y norteamericanos han vigilado
de cerca acontecimientos tales como las guerras árabe-israelíes,
la guerra civil libanesa, la guerra irano-iraquí y la Guerra
del Golfo de 1991. Durante la guerra fría dichas bases fueron
utilizadas para almacenar armas nucleares y albergar aviones espías
británicos y estadounidenses. En tiempos más recientes,
EEUU y el Reino Unido han usado estas bases para sus operaciones
en Oriente Medio y el Cáucaso. La Agencia de Seguridad Nacional
de EEUU (NSA) ha mantenido, por su parte, dos puestos de vigilancia,
uno en el norte y otro en el sur de la isla.
La permanencia de estas bases ha generado una amplia protesta social
en Chipre. Numerosos manifestantes, incluyendo parlamentarios, se
han manifestado en contra de la presencia de estas instalaciones
y de los 3.500 militares británicos que están estacionados
en ellas, en especial tras la construcción allí de
enormes antenas de radio con fines de espionaje electrónico.
Los residentes han denunciado que estas antenas deteriorarán
el medio ambiente y la salud de los habitantes de la zona. Algunos
observadores han indicado que, con los equipos de vigilancia electrónica
que EEUU y el Reino Unido mantienen en Chipre, la isla ha quedado,
de hecho, incorporada a la red de espionaje global Echelon, que
controla todas las comunicaciones electrónicas del mundo.
Un trampolín hacia Oriente Medio
En la actualidad, Chipre ha ganado de nuevo importancia estratégica,
debido a su cercanía al puerto turco de Ceyhan, donde estará
situada la terminal del oleoducto Bakú-Ceyhan, que discurrirá
desde la capital de Azerbaiyán hasta el puerto, con una extensión
aproximada de unos 1.700 kilómetros. Este oleoducto, que
discurrirá por la ruta más larga y difícil
posible para la exportación de los recursos petrolíferos
de la zona del Caspio, con el fin de evitar que atraviesen territorio
ruso o iraní, ha sido pensado también para transportar
el crudo de los campos del norte de Iraq. Este petróleo será
enviado a través de un oleoducto que unirá los campos
cercanos a Kirkuk, en el norte de Iraq, con la localidad turca de
Yumurtalik, donde enlazará con el Bakú-Ceyhan. 
En la actualidad, Washington parece estar estudiando la posibilidad
de establecer una base en Chipre para proteger el oleoducto Bakú-Ceyhan
y servir de trampolín a sus operaciones en Oriente Medio.
Aunque los expertos militares señalan que EEUU no necesita
una base en la isla para proteger dicho oleoducto, pues cuenta ya
con la base aérea de Incirlik, situada a unos pocos kilómetros
al norte de Ceyhan, la creación de una base logística
en Chipre permitiría al Pentágono una mayor capacidad
para intervenir en Oriente Medio, el Norte de África y el
Mar Caspio.
Según algunas fuentes, el Pentágono tendría
también planes para reemplazar a las tropas de la ONU, que
todavía están situadas en la isla, donde patrullan
la línea que separa a las entidades estatales de Chipre,
en el caso de que una reunificación de la isla ponga fin
a la misión de Naciones Unidas. En este sentido, el periódico
griego Daily Times indicó recientemente que la Casa Blanca
ha estado estudiando la posibilidad de "enviar tropas a Chipre,
en forma de una fuerza de paz. Los responsables norteamericanos
han realizado también esta propuesta al lado turcochipriota,
subrayando la importancia estratégica que Chipre posee para
los intereses geopolíticos de la superpotencia". El
periódico especificó que EEUU tenía un interés
especial por el aeropuerto de Gecitkale, situado en el norte de
la isla.
Por otro lado, la base que los norteamericanos contemplan sería
similar a otras localizaciones estratégicas que el Pentágono
planea establecer en el Este de África y Asia Central. La
posible creación de esta instalación en Chipre estaría
enmarcada dentro de la nueva política que incluye el traslado
de las bases estadounidense de Alemania a Europa del Este, mientras
se mantiene el foco de las operaciones militares en Oriente Medio.
Washington presiona en favor de la reunificación
Este interés estratégico explica el que Washington
se tomara muchas molestias para tratar de garantizar que el proceso
político de reunificación de Chipre tenga éxito.
El secretario de Estado de EEUU, Colin Powell, llamó personalmente
a los líderes grecochipriota y turcochipriota de la isla
para presionarles en favor de un compromiso. Powell envió
también a Thomas Weston, coordinador especial del Departamento
de Estado de EEUU para Chipre, para mantener conversaciones con
ambos dirigentes con el fin de intentar aproximar sus posiciones.
Washington se comprometió asimismo a invertir unos 35.000
millones de dólares en la isla si las dos partes llegaban
a un acuerdo.
La Administración Bush presionó también con
fuerza al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, durante la
reciente visita de este último a Washington, para que Turquía
flexibilizara aún más su posición en el tema
de Chipre. En este mismo sentido, un alto responsable de EEUU manifestó
que si los grecochipriotas rechazaban el plan de reunificación
de Annan, Washington consideraría un posible levantamiento
del embargo económico impuesto a la República Turca
del Norte de Chipre. Existen ya planes para la instalación
en la parte turcochipriota de la isla de algunas grandes compañías
tecnológicas de EEUU, como Microsoft y Sun Microsystems.
Pese a todas estas presiones y alicientes, los esfuerzos norteamericanos
se han saldado con un fracaso debido al rechazo de los grecochipriotas
al plan de Annan, expresado en el referéndum del 24 de abril.
Este revés podría obligar a los planificadores militares
norteamericanos a cambiar sus planes. Además, el ingreso
de Chipre en la Unión Europea significa que la isla quedará
bajo la influencia preponderante de los países europeos y
podrá albergar una importante base estadounidense sólo
en la medida en que los dichos países apoyen los objetivos
estadounidenses en Oriente Medio.
|