.REDACCIÓN
l 24 de abril quedaron rotas las esperanzas de una pronta reunificación
de la isla de Chipre al rechazar los grecochipriotas en un referéndum
el plan de reunificación promovido por el secretario general
de la ONU, Kofi Annan. Tras el fracaso de las negociaciones que
los representantes de los dos gobiernos de la isla -el de la República
de Chipre o grecochipriota y el de la República Turca del
Norte de Chipre o turcochipriota- mantuvieron en Suiza hace varios
meses, la ONU decidió someter el plan a referéndum
en las dos partes de la misma.
Según los resultados oficiales, el plan de reunificación
de Annan fue aprobado en la parte turcochipriota por un 65% de votos
a favor frente a un 35% en contra. En cambio, fue rechazado por
un 76% de los votantes grecochipriotas, frente a un 24% que se pronunciaron
a favor.
El resultado del referéndum supone, así pues, otro
fracaso más en los intentos de reunificación de la
isla de Chipre, que quedó dividida en 1974, después
de que Turquía enviara tropas al norte de la misma para proteger
a la comunidad turcochipriota de las persecuciones que estaba sufriendo
por parte de la mayoría grecochipriota e impedir la anexión
de la isla a Grecia. Miles de grecochipriotas que vivían
en el norte de Chipre huyeron entonces al sur y otro éxodo
similar de turcochipriotas se produjo en la dirección opuesta.
Desde entonces, la isla ha permanecido dividida en dos partes. En
su tercio norte fue constituida la República Turca del Norte
de Chipre (RTNCh), que ha sido reconocida sólo por Turquía.
Este último país ha mantenido desde entonces tropas
en la parte norte de la isla con el fin de impedir un ataque de
los grecochipriotas y proteger su independencia de facto. Por su
parte, la parte grecochipriota, autodenominada República
de Chipre, ha disfrutado del reconocimiento internacional como único
representante legal de la isla en las pasadas décadas. En
los años noventa, el crecimiento económico de esta
parte de la isla fue de un 4% y, en la actualidad, el nivel de vida
allí es bastante superior al que existe en el norte. El límite
entre las dos partes está delimitado por una barrera de alambre
de espino y de campos minados, que está patrullada por las
fuerzas de la ONU. La presencia de los cascos azules en Chipre ha
sido, de hecho, una de las misiones más largas realizadas
por Naciones Unidas en toda su historia.
El plan de Annan
El plan de la ONU preveía un estado federal, formado por
dos entidades separadas. La presidencia y vicepresidencia serían
ocupadas de forma rotatoria por un grecochipriota y un turcochipriota.
El Senado estaría compuesto por 24 representantes de cada
comunidad. Los desacuerdos en el seno del Gobierno y el Senado podrían
ser diferidos a un Tribunal Supremo, que contaría con varios
jueces extranjeros. Asimismo, el nombre del Estado sería
el de República Unida de Chipre y aquél contaría
con una nueva bandera y un nuevo himno nacional.
La parte turcochipriota quedaría reducida a un 29% de la
isla, en lugar del 36% de la actualidad. En este espacio territorial
ganado podrían instalarse los grecochipriotas que abandonaron
la parte norte de la isla en 1974. Sin embargo, las oportunidades
de los grecochipriotas para establecer en el resto de la parte norte
de la isla, efectuar inversiones en ella o comprar propiedades allí
serían limitadas.
Por otro lado, Turquía y Grecia podrían mantener unos
6.000 soldados cada una en la isla hasta el año 2011, cifra
que entonces se vería reducida hasta llegar a los 1.600 en
2018. Posteriormente, el número de militares de ambas nacionalidades
quedaría fijado en unos pocos centenares de cada lado.
El tema de la división de Chipre se ha convertido en un problema
acuciante debido a la entrada de Chipre en la Unión Europea
(UE) el próximo 1 de mayo. La UE ha mostrado en estos últimos
años un interés creciente hacia la adhesión
de Chipre, debido, sobre todo, a que la isla, por su posición
geográfica, puede servir como trampolín a los empresarios
de la UE que deseen realizar negocios con los países de Oriente
Medio y el Norte de África. No cabe duda de que estos planes
podrían verse favorecidos por una reunificación de
la isla. En este contexto no es de extrañar que la Unión
criticara duramente en una declaración oficial el voto negativo
de los grecochipriotas, pues éste significaba que "se
ha perdido una oportunidad única para lograr una solución
al largo conflicto de Chipre".
En un principio y dado que todos los países de la UE reconocen
al gobierno de la República de Chipre (grecochipriota) como
el único representante legal de toda la isla, esto significaba
en la práctica que los efectos de la adhesión de aquélla
abarcarían a toda la isla, hecho éste que ignoraba
en la práctica la existencia en la parte norte de la RTNCh.
Así pues, no es de extrañar que el anuncio de la adhesión
de Chipre a la UE en mayo de 2004 irritara profundamente tanto a
las autoridades turcochipriotas como a la propia Turquía,
que amenazó incluso con proceder a la anexión de la
parte norte de Chipre si la UE procedía efectivamente a admitir
a como miembro a la República de Chipre sin un proceso previo
de negociación con los turcochipriotas.
La victoria de los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo
(AKP) en Turquía ha cambiado las cosas. El AKP ha convertido
el tema de la entrada en la Unión Europea en su principal
objetivo político, con el fin de poner fin, de forma indirecta,
al régimen dictatorial kemalista, que ha venido oprimiendo
a los musulmanes en las últimas décadas, y proceder
a una democratización efectiva del país. El nuevo
gobierno turco es consciente de que el tema de Chipre es uno de
los principales escollos que se interponen en el camino de la adhesión,
por lo que ha adoptado una posición extremadamente flexible
en este asunto y ha convencido a sus militares, para los que la
cuestión de Chipre ha sido siempre una cuestión que
afecta a la seguridad nacional de Turquía, para que aceptaran,
pese a sus iniciales reticencias, el plan de Annan.
Intransigencia grecochipriota
Al final, sin embargo, el voto negativo de los grecochipriotas
al plan de Annan ha supuesto un fracaso para la tarea de mediación
efectuada por la ONU. En su mayoría, los grecochipriotas
consideran que dicho plan es rechazable por cuanto que impide el
regreso de los refugiados de esta nacionalidad a sus antiguos hogares
situados en el norte de Chipre y perpetua la división de
la isla en dos entidades. Los llamamientos realizados desde Grecia
en favor del plan no sirvieron para cambiar la determinación
de los grecochipriotas de oponerse al mismo. El propio primer ministro
griego, Costas Karamanlis, manifestó en una rueda de prensa,
poco antes del referéndum, que "los aspectos positivos
del plan superan a los negativos".
Hay que destacar aquí el papel fundamental jugado por el
presidente grecochipriota, Tassos Papadopoulos, en la campaña
del "No". Según se indica en un reciente análisis
sobre el referéndum realizado por el periódico británico
The Guardian, Papadopoulos es un nacionalista radical, que comenzó
su carrera política como un miembro prominente de la EOKA,
un grupo guerrillero que luchó en los años cincuenta
contra el dominio británico y en favor de la anexión
de la isla a Grecia. En los años noventa, una empresa suya
fue acusada de haber creado compañías fantasma, que
sirvieron al régimen serbio de Slovodan Milosevic para burlar
el embargo de la ONU. Algunos altos responsables de la Unión
Europea acusan ahora a Papadopoulos de no respetar su promesa, realizada
poco después del fracaso de las negociaciones de Suiza, de
no oponerse públicamente al plan. También le acusan
de engañar a la UE haciéndola creer que estaba dispuesto
a aceptar la reunificación en unos términos razonables,
cuando en realidad no era así. Papadopoulos vendió
a sus ciudadanos la idea de que debían rechazar el plan de
Annan porque era posible conseguir otro que estableciera unas condiciones
mucho mejores para la comunidad grecochipriota. Kofi Annan advirtió,
sin embargo, a los grecochipriotas poco antes del referéndum
que la ONU no tenía un plan B que fuera más acorde
con sus reivindicaciones.
Algunos políticos en Bruselas, temen ahora que Chipre utilice
su nueva condición de miembro de la Unión para bloquear
la posible entrada de Turquía, con el fin de presionar a
este país para que obligue a los turcochipriotas a efectuar
más concesiones. Algunos responsables de la UE han señalado,
sin embargo, que tanto la propia Unión como los miembros
que la componen poseen instrumentos de presión suficientes
para disuadir al gobierno grecochipriota de adoptar una actitud
de este tipo.
Por su parte, los turcochipriotas parecen ser aparentemente los
principales perdedores en esta nueva situación, pese a haber
otorgado su aprobación al plan de Annan en las urnas. El
fracaso del plan supone que sólo la parte sur de la isla
entrará el 1 de mayo en la UE, lo cual podría suponer
un agravamiento de las ya importantes diferencias económicas
que existen entre las dos partes de la isla y una continuación
de la situación de aislamiento que ha venido sufriendo esta
comunidad.
Sin embargo, el voto afirmativo de los turcochipriotas ha recibido
elogios unánimes por parte de la ONU, la UE y EEUU, y estos
últimos están hablando ahora de la necesidad de compensar
a aquéllos por su actitud positiva, que contrasta agudamente
con la adoptada por los grecochipriotas. Así por ejemplo,
diversos responsables de la UE han felicitado públicamente
a los turcochipriotas por la victoria del "Sí"
añadiendo que la Unión debe buscar ahora vías
para promover el desarrollo de la parte norte de la isla. "Creo
que sería muy injusto que la comunidad grecochipriota se
aproveche de los beneficios de la adhesión, que Turquía
disfrute de las ventajas que le otorga el pasar a convertirse en
candidato y que sólo los turcochipriotas se queden sin recibir
nada", manifestó el Comisario de la Ampliación,
Gunter Verheugen. Verheugen ha dejado entrever la posibilidad de
que la UE promueva ahora el desarrollo de vínculos comerciales
con la entidad turcochipriota. En este mismo sentido se ha manifestado,
según la publicación Turkish Daily News, el jefe de
Política Exterior de la Unión Europea, Javier Solana,
que advirtió poco antes del referéndum que las relaciones
de la Unión con la isla no serían las mismas si el
plan de Annan era rechazado por la parte grecochipriota. "Tendremos
que analizar (en ese caso) cuál es la nueva situación,
puesto que nada será igual entonces en la isla. Aquellos
que piensan que la situación continuará siendo la
misma, como si nada hubiera cambiado, están haciendo un análisis
erróneo".
Por su parte, Richard Howitt, portavoz de temas laborales del Parlamento
Europeo, ha propuesto aprobar ayudas económicas inmediatas
de la UE al norte de Chipre, levantar del embargo económico
que aún pese sobre esta parte de la isla y proceder a la
convocatoria, también en esa parte, de unas elecciones para
elegir a los diputados al Parlamento Europeo que le pudieran corresponder.
Hay que señalar que la principal razón del entusiasmo
turcochipriota hacia el plan de paz de Annan residía precisamente
en la creencia de los habitantes de la RTNCh de que dicha iniciativa
les permitiría adherirse a la UE al mismo tiempo que los
grecochipriotas y eliminar de una vez por todas el aislamiento que
han padecido en las pasadas décadas. En la actualidad, la
parte norte de Chipre sólo puede comerciar a nivel legal
con Turquía, debido a la falta de reconocimiento diplomático
del resto de la comunidad internacional. Los turcochipriotas deben
también hacer escala en Turquía cuando pretenden dirigirse
a otros países, ya que son pocas las compañías
aéreas que tienen programados vuelos con destino a las ciudades
de la RTNCh.
La única oposición al plan de paz en la parte turcochipriota
ha provenido curiosamente del veterano presidente Rauf Denktash,
de 80 años de edad, que se manifestó públicamente
en contra del mismo, aunque por razones muy distintas a las de Papadopoulos.
Denktash apuesta por la definitiva división de la isla de
dos estados separados, pero su postura es minoritaria dentro de
la comunidad turcochipriota, que considera que tales planteamientos
sólo podrían servir para incrementar aún más
el aislamiento de la parte norte de la isla en el contexto internacional.
La soledad de Denktash en este tema queda de manifiesto por la actitud
del gobierno de Turquía, que ha mostrado su total respaldo
al plan, y la del propio primer ministro, Mehmet Ali Talat, que
pidió también el voto afirmativo para el mismo en
el pasado referéndum. Esto significa que los días
de Denktash como líder de la comunidad turcochipriota podrían
estar ahora contados.
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