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Sumario 155

 
Se deshace la
"Coalición de la Voluntad"
en Iraq

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REDACCIÓN

C uando EEUU invadió Iraq hace un año, el presidente Bush habló de la existencia de una "coalición de la voluntad" que respaldaba la política de guerra de Washington. Poco después de la guerra, unos 40 países accedieron a enviar tropas a Iraq, con el fin de ayudar a los norteamericanos en sus tareas de ocupación. La mayoría de los gobiernos de estos países aceptaron los requerimientos de EEUU en este sentido a cambio de diversas compensaciones políticas o económicas, creyendo además que sus tropas no correrían riesgo alguno ni se verían implicadas en combates. "Creo que muchas de estas naciones se unieron a la coalición para obtener favores del gobierno de EEUU y no porque apoyaran la doctrina Bush. La mayoría de ellas no esperaban tampoco tener que participar en combates", señala Stephen Zunes, un experto en Ciencias Políticas de la Universidad de San Francisco.
La sublevación que tuvo lugar a mediados de abril supuso una sorpresa para la mayoría de estos gobiernos. Hasta entonces, los aliados de EEUU, situados principalmente en el sur de Iraq, zona de predominio shií, habían estado viendo con recelo lo que ocurría en el "triángulo sunní", donde las operaciones de la resistencia iraquí se desarrollan día tras día. Sin embargo, la extensión de los combates al sur shií y a todo el país en general ha echado por tierra algunas de las mentiras difundidas por Washington, como la de que la situación en Iraq era estable o el pueblo iraquí consideraba a los ocupantes como "libertadores". Los soldados de países como España, Italia, Polonia, Bulgaria o Ucrania se vieron así envueltos así en combates de forma inesperada. Un caso significativo fue el de la ciudad de Hut, de la que tropas ucranianas tuvieron que huir precipitadamente, junto a unos 20 administradores civiles de EEUU y otros países, tras una serie de ataques de la milicia shií local, que causaron un muerto y cinco heridos a dichas tropas.
Este empeoramiento de la nueva situación en Iraq ha sido, sin duda, uno de los factores que ha convencido a numerosos gobiernos de la necesidad de proceder a la retirada de sus tropas de ese país o de comenzar a plantearse, al menos, este tema públicamente.
Así por ejemplo, el pasado 21 de abril la República Dominicana anunció sus militares saldrían de Iraq al cabo de unas pocas semanas. Dicho anuncio, efectuado por el general José Miguel Soto Jiménez, siguió a la decisión tomada días antes por el nuevo gobierno socialista de España de retirar las tropas españolas de Iraq de forma inmediata.La decisión del primer ministro socialista español, José Luis Rodríguez Zapatero, de retirar a las tropas españolas de Iraq ha sido seguida por la de otros países
El anuncio de la retirada del contingente de la República Dominicana -cifrado en 302 soldados- se produjo curiosamente unos días después de que el propio presidente de ese país, Hipólito Mejía, prometiera mantener las tropas en Iraq hasta el mes de agosto, en que se cumple un año de su permanencia en el país árabe. Ahora, según Soto, el gobierno dominicano ha decidido que las tropas estarán de vuelta en su país a principios de mayo. Este cambio de opinión es una consecuencia directa de la preocupación que existe en los círculos dirigentes dominicanos por el peligro al que hacen frente sus efectivos tras el levantamiento shií ocurrido en Iraq a principios de abril. "El presidente ha decidido retirar nuestras tropas en Iraq, ya que cree que no hay necesidad de correr riesgos innecesarios", indicó Soto. En realidad, el envío de soldados dominicanos a Iraq estuvo basado en un acuerdo con EEUU, según el cual dichas tropas serían utilizadas únicamente en tareas de reconstrucción. En la actualidad, sin embargo, la situación se ha vuelto "muy preocupante" por lo que el presidente dominicano ha decidido actuar en consecuencia.
El anuncio de la República Dominicana vino precedido por otro de Honduras que manifestó a mediados de abril que retiraría a sus 370 efectivos de Iraq. El ministro de Defensa hondureño, Federico Breve, dijo que sus militares abandonarían Iraq en el plazo de dos meses. "Esperamos que el retorno de las tropas tenga lugar en un plazo de seis a ocho semanas. Hemos dado instrucciones precisas en este sentido a los jefes de nuestro Estado Mayor", indicó Breve. Honduras tomó en su día la decisión de enviar tropas a Iraq como fuerza de pacificación, no para participar en combates. Desde entonces, dichas tropas han efectuado diversas tareas, como la limpieza de minas. El período previsto para la estancia del actual contingente hondureño terminaba en julio, pero la situación en Iraq ha llevado al gobierno de Tegucigalpa a proceder a su retirada en junio, sin que un reemplazo vaya a ocupar su lugar.
Otro factor que ha pesado en el gobierno hondureño para proceder a la retirada de sus tropas de Iraq es la creciente presión de su opinión pública, que se ha opuesto mayoritariamente a la guerra y la actual ocupación del país árabe. En Honduras, la ciudadanía en general ha saludado esta decisión del gobierno. Una coalición de 21 organizaciones sociales y sindicales denominada Bloque Popular había estado pidiendo desde hace meses la retirada de las tropas hondureñas. Uno de los coordinadores del Bloque, Juan Barahona, declaró a la agencia IPS que la decisión gubernamental de retirar al contingente hondureño era una respuesta "al clamor y la presión popular". "La presencia centroamericana en Iraq nos hizo aparecer ante el mundo como unos invasores al servicio de EEUU", señaló Baharona.
La decisión de Honduras de retirar sus tropas ha sentado particularmente mal en Washington. El portavoz del Departamento de Estado de EEUU manifestó que el gobierno norteamericano había pedido una "clarificación" al gobierno de Honduras y acusó a este país de dejarse influenciar por la decisión de España. Esta retirada hondureña se viene a sumarse también a la efectuada por Nicaragua. El contingente nicaragüense regresó a su país a principios de este año, pero no ha sido reemplazado por otro debido a la falta de fondos.
De momento, el único contingente centroamericano que permanecerá en Iraq será el de El Salvador, ya que el presidente de este país, Francisco Flores, ha reiterado que sus tropas continuarán operando en territorio iraquí, ahora bajo el mando polaco. Sin embargo, la presión de la opinión pública salvadoreña en favor de una salida de sus tropas de Iraq se ha incrementado tras la muerte de Natividad Pérez Ramos, un soldado salvadoreño que falleció el pasado 4 de abril en un ataque de la resistencia iraquí en Nayaf. El obispo de San Salvador, Gregorio Rosas, afirmó recientemente que "los salvadoreños no quieren esta aventura... la de una guerra ilegítima que se ha convertido en una trampa mortal". Rosas manifestó que esperaba que el nuevo gobierno del presidente Elías Antonio Saca "escuche a la opinión pública" y retire a las tropas salvadoreñas de Iraq. Por su parte, Carlos Castañeda, uno de los líderes del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), afirmó que "la batalla para sacar a nuestras tropas de Iraq ha recibido un nuevo brío tras la decisión de España de proceder a la retirada de sus efectivos, medida ésta que aplaudimos y admiramos".
En el caso de estos países centroamericanos, la decisión de retirarse de Iraq ha venido motivada en buena parte por el anuncio de España de que retiraba a sus 1.400 militares de Iraq. El mando español estaba a cargo de las tropas de los países de habla hispana -Honduras, El Salvador, Nicaragua y la República Dominicana-, que formaban, junto con las de España, el Batallón Plus Ultra. Estas tropas vieron impotentes como las milicias shiíes tomaban el control de la ciudad santa shií de Nayaf, incluyendo las comisarías de policía, a principios de abril. Las negociaciones emprendidas por los mandos españoles con algunos líderes tribales y religiosos con el fin de poner fin a esta acción terminaron en un fracaso y las tropas españolas y de los países centroamericanos acabaron protagonizando algunos choques armados con las milicias. Estos choques provocaron, como ya se ha mencionado, la muerte de un soldado de El Salvador y otro de EEUU.
En realidad, muchos de estos países centroamericanos accedieron a enviar tropas a Iraq a cambio de favores comerciales o facilidades para la inmigración de sus ciudadanos a EEUU. Sin embargo, en la actualidad, los gobiernos centroamericanos han comprendido que lo que Washington deseaba en realidad era que sus tropas ejercieran en la práctica como ocupantes y no como fuerza de pacificación, y, ante el riesgo creciente de tener que enfrascarse en nuevos combates, tales gobiernos han tomado la decisión de retirar a sus respectivos contingentes de Iraq.Soldados hondureños en Iraq
En Italia, la oposición de izquierda, representada por la Coalición del Olivo, que está liderada por el actual presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, ha prometido también retirar las tropas italianas de Iraq si gana las elecciones. Este punto de vista parece contar con las simpatías del Vaticano. Recientemente, el periódico L´Osservatore Romano manifestó que los choques en la ciudad de Nassiriyah, en los que los militares de Italia mantuvieron combates con milicianos shiíes, mostraban que los soldados italianos "se han visto obligados a convertirse no sólo en defensores de la paz, sino también en instrumentos de muerte".
En lo que se refiere a Polonia, este país ha anunciado que podría retirar sus tropas de Iraq en los próximos meses. Este anuncio vino dado poco después de que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, efectuara el anuncio de que las tropas españolas iban a salir del país árabe. "No podemos cerrar los ojos al hecho de que España y los países latinoamericanos están abandonando Iraq", afirmó el actual primer ministro, Leszek Miller, que dejará su cargo en mayo. Miller afirmó, sin embargo, que Varsovia no había adoptado aún ninguna decisión a este respecto. "No tomaremos medidas repentinas. Una decisión final sobre la fecha de salida de nuestras tropas tendrá que estar bien pensada y ser fruto de un consenso de las fuerzas políticas de nuestro país", señaló Miller. "Dadas las actuales circunstancias, probablemente reduciremos de manera significativa el número de efectivos desplegados", indicó Tadeusz Iwinski, secretario de Estado para asuntos internacionales de la Oficina del Primer Ministro. "Es mucho más fácil enviar tropas que traerlas de vuelta, pero probablemente retiraremos nuestros efectivos a finales de 2004 o principios de 2005".
Por su parte, un grupo de soldados de Bulgaria, con base en la ciudad de Kerbala, ha pedido también al presidente Georgi Parvanov que retire a las tropas búlgaras de Iraq. Esta petición, cuya existencia fue reconocida por la portavoz del Ministerio de Defensa, Roumyana Strugarova, refleja la desmoralización y rechazo de las tropas de numerosos países a continuar desempeñando el papel de ocupantes de Iraq. El pasado 24 de abril, un soldado búlgaro falleció al ser atacado por la resistencia iraquí un convoy de tropas de varios países del Este cerca de Kerbala.
Asimismo, el ministro de Defensa de Kazajstán, Mujtar Altinbayev, ha manifestado que su nación está considerando el poner fin a su presencia militar en Iraq cuando el período de permanencia de sus tropas expire este verano. Kazajstán tiene destacados, en la actualidad, 27 soldados en Iraq.
Por su parte, los países asiáticos han comenzado también a retirar sus tropas de Iraq o a manifestar, al menos, dudas acerca de su permanencia. A principios de abril, Singapur anunció la salida de su contingente de Iraq, tras una permanencia allí de dos meses. Treinta y un miembros de las Fuerzas Armadas de Singapur y un avión de transporte C-130 fueron enviados a Iraq el pasado 4 de febrero para ayudar a las fuerzas estadounidenses "en misiones de carácter humanitario". Sin embargo, según el diario Straits Times, la actual situación en Iraq ha convencido al gobierno de Singapur de la necesidad de proceder a la retirada de tropas. "(La presencia en Iraq) ha sido la operación más arriesgada que hemos emprendido y ha sido también la primera vez que hemos tenido que actuar en territorio hostil", manifestó a la agencia France Presse el jefe militar del contingente, Francis Ngooi. Esta retirada es especialmente relevante, ya que Singapur fue uno de los países que apoyaron con más fuerza la campaña militar de EEUU en Iraq. En este sentido, la retirada de tropas de Singapur ha sido interpretada por algunos mandos estadounidenses como un duro golpe a la coalición. "La coalición está empezando a debilitarse", indicó el coronel de la Fuerza Aérea de EEUU, Sam Gardiner. "Las tropas de Singapur van a regresar a casa esta semana y Noruega ha manifestado que va a concentrar sus esfuerzos de mantenimiento de la paz en otras zonas del mundo".
Por su parte, la presidente de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, ha manifestado que la creciente violencia que se vive en Iraq ha llevado a su gobierno a estudiar la posible evacuación de los 100 militares filipinos presentes en dicho país. "La decisión sobre si retirar o no a las tropas de Iraq dependerá de la situación de la seguridad en Iraq en las próximas semanas", señaló la presidenta. Un portavoz militar filipino, Daniel Lucero, manifestó, por su parte, que el retorno de las tropas filipinas a casa no tenía un plazo fijo establecido, por lo que éstas podían ser evacuadas en el momento en que su gobierno lo creyera oportuno. Las organizaciones de izquierda en Filipinas han comenzado, por su parte, una campaña para pedir la retirada de las tropas filipinas de Iraq mediante la convocatoria de actos públicos en diversas partes del país. Algunos de los candidatos opositores que se enfrentarán a Arroyo en las elecciones del 10 de mayo también han criticado el envío de los militares filipinos a Iraq, y denunciado las falsedades y mentiras utilizadas para justificar la guerra.
Tailandia, que tiene destacados 450 hombres en Iraq, podría también retirar sus fuerzas antes de lo previsto, debido a su preocupación por la violencia desatada en este país. El portavoz del Ministerio de Defensa tailandés, Palangun Klaharn, anunció que iba a estudiar la situación sobre el terreno para ver si la vuelta de las tropas se producía en septiembre, tal y como estaba previsto, o antes. "Tenemos que analizar diversas variables, como la retirada de las tropas de otras naciones. De momento, sin embargo, planeamos permanecer allí hasta completar el período previsto".
Las tropas tailandesas están situadas en Kerbala, a unos 100 kilómetros al sur de Bagdad. Hasta el momento no han participado en ningún combate, pero dos soldados de esta nacionalidad murieron en diciembre cuando un coche bomba estalló en las inmediaciones de su acuartelamiento. Estas muertes constituyeron las primeras bajas en combate sufridas por Tailandia desde el fin de la Guerra de Vietnam.
Por su parte, la oposición laborista de Australia ha anunciado también su disposición a retirar las tropas australianas de Iraq, en abierto rechazo a la postura del primer ministro conservador, John Howard, que ha sido uno de los principales aliados de EEUU tanto en lo referente a la guerra de Iraq como a los temas de seguridad en la zona del Extremo Oriente y el Pacífico. El líder de la oposición australiana, Mark Latham, manifestó recientemente que si el Partido Laborista gana las próximas elecciones legislativas, que tendrán lugar a finales de este año, procederá a la retirada del contingente australiano de Iraq antes de la Navidad. Esta determinación de Latham se ha visto reforzada por las encuestas, que muestran que la gran mayoría de los australianos se muestran a favor de la salida de sus tropas de Iraq. La opinión pública australiana se ha sentido también irritada por la advertencia pública del embajador de EEUU en Australia, Tom Schieffer, a Latham en el sentido de que una decisión de Australia de retirar las tropas de Iraq dañaría la alianza estratégica que mantienen ambos países.