.REDACCIÓN
uando EEUU invadió Iraq hace un año, el presidente
Bush habló de la existencia de una "coalición
de la voluntad" que respaldaba la política de guerra
de Washington. Poco después de la guerra, unos 40 países
accedieron a enviar tropas a Iraq, con el fin de ayudar a los norteamericanos
en sus tareas de ocupación. La mayoría de los gobiernos
de estos países aceptaron los requerimientos de EEUU en este
sentido a cambio de diversas compensaciones políticas o económicas,
creyendo además que sus tropas no correrían riesgo
alguno ni se verían implicadas en combates. "Creo que
muchas de estas naciones se unieron a la coalición para obtener
favores del gobierno de EEUU y no porque apoyaran la doctrina Bush.
La mayoría de ellas no esperaban tampoco tener que participar
en combates", señala Stephen Zunes, un experto en Ciencias
Políticas de la Universidad de San Francisco.
La sublevación que tuvo lugar a mediados de abril supuso
una sorpresa para la mayoría de estos gobiernos. Hasta entonces,
los aliados de EEUU, situados principalmente en el sur de Iraq,
zona de predominio shií, habían estado viendo con
recelo lo que ocurría en el "triángulo sunní",
donde las operaciones de la resistencia iraquí se desarrollan
día tras día. Sin embargo, la extensión de
los combates al sur shií y a todo el país en general
ha echado por tierra algunas de las mentiras difundidas por Washington,
como la de que la situación en Iraq era estable o el pueblo
iraquí consideraba a los ocupantes como "libertadores".
Los soldados de países como España, Italia, Polonia,
Bulgaria o Ucrania se vieron así envueltos así en
combates de forma inesperada. Un caso significativo fue el de la
ciudad de Hut, de la que tropas ucranianas tuvieron que huir precipitadamente,
junto a unos 20 administradores civiles de EEUU y otros países,
tras una serie de ataques de la milicia shií local, que causaron
un muerto y cinco heridos a dichas tropas.
Este empeoramiento de la nueva situación en Iraq ha sido,
sin duda, uno de los factores que ha convencido a numerosos gobiernos
de la necesidad de proceder a la retirada de sus tropas de ese país
o de comenzar a plantearse, al menos, este tema públicamente.
Así por ejemplo, el pasado 21 de abril la República
Dominicana anunció sus militares saldrían de Iraq
al cabo de unas pocas semanas. Dicho anuncio, efectuado por el general
José Miguel Soto Jiménez, siguió a la decisión
tomada días antes por el nuevo gobierno socialista de España
de retirar las tropas españolas de Iraq de forma inmediata.
El anuncio de la retirada del contingente de la República
Dominicana -cifrado en 302 soldados- se produjo curiosamente unos
días después de que el propio presidente de ese país,
Hipólito Mejía, prometiera mantener las tropas en
Iraq hasta el mes de agosto, en que se cumple un año de su
permanencia en el país árabe. Ahora, según
Soto, el gobierno dominicano ha decidido que las tropas estarán
de vuelta en su país a principios de mayo. Este cambio de
opinión es una consecuencia directa de la preocupación
que existe en los círculos dirigentes dominicanos por el
peligro al que hacen frente sus efectivos tras el levantamiento
shií ocurrido en Iraq a principios de abril. "El presidente
ha decidido retirar nuestras tropas en Iraq, ya que cree que no
hay necesidad de correr riesgos innecesarios", indicó
Soto. En realidad, el envío de soldados dominicanos a Iraq
estuvo basado en un acuerdo con EEUU, según el cual dichas
tropas serían utilizadas únicamente en tareas de reconstrucción.
En la actualidad, sin embargo, la situación se ha vuelto
"muy preocupante" por lo que el presidente dominicano
ha decidido actuar en consecuencia.
El anuncio de la República Dominicana vino precedido por
otro de Honduras que manifestó a mediados de abril que retiraría
a sus 370 efectivos de Iraq. El ministro de Defensa hondureño,
Federico Breve, dijo que sus militares abandonarían Iraq
en el plazo de dos meses. "Esperamos que el retorno de las
tropas tenga lugar en un plazo de seis a ocho semanas. Hemos dado
instrucciones precisas en este sentido a los jefes de nuestro Estado
Mayor", indicó Breve. Honduras tomó en su día
la decisión de enviar tropas a Iraq como fuerza de pacificación,
no para participar en combates. Desde entonces, dichas tropas han
efectuado diversas tareas, como la limpieza de minas. El período
previsto para la estancia del actual contingente hondureño
terminaba en julio, pero la situación en Iraq ha llevado
al gobierno de Tegucigalpa a proceder a su retirada en junio, sin
que un reemplazo vaya a ocupar su lugar.
Otro factor que ha pesado en el gobierno hondureño para proceder
a la retirada de sus tropas de Iraq es la creciente presión
de su opinión pública, que se ha opuesto mayoritariamente
a la guerra y la actual ocupación del país árabe.
En Honduras, la ciudadanía en general ha saludado esta decisión
del gobierno. Una coalición de 21 organizaciones sociales
y sindicales denominada Bloque Popular había estado pidiendo
desde hace meses la retirada de las tropas hondureñas. Uno
de los coordinadores del Bloque, Juan Barahona, declaró a
la agencia IPS que la decisión gubernamental de retirar al
contingente hondureño era una respuesta "al clamor y
la presión popular". "La presencia centroamericana
en Iraq nos hizo aparecer ante el mundo como unos invasores al servicio
de EEUU", señaló Baharona.
La decisión de Honduras de retirar sus tropas ha sentado
particularmente mal en Washington. El portavoz del Departamento
de Estado de EEUU manifestó que el gobierno norteamericano
había pedido una "clarificación" al gobierno
de Honduras y acusó a este país de dejarse influenciar
por la decisión de España. Esta retirada hondureña
se viene a sumarse también a la efectuada por Nicaragua.
El contingente nicaragüense regresó a su país
a principios de este año, pero no ha sido reemplazado por
otro debido a la falta de fondos.
De momento, el único contingente centroamericano que permanecerá
en Iraq será el de El Salvador, ya que el presidente de este
país, Francisco Flores, ha reiterado que sus tropas continuarán
operando en territorio iraquí, ahora bajo el mando polaco.
Sin embargo, la presión de la opinión pública
salvadoreña en favor de una salida de sus tropas de Iraq
se ha incrementado tras la muerte de Natividad Pérez Ramos,
un soldado salvadoreño que falleció el pasado 4 de
abril en un ataque de la resistencia iraquí en Nayaf. El
obispo de San Salvador, Gregorio Rosas, afirmó recientemente
que "los salvadoreños no quieren esta aventura... la
de una guerra ilegítima que se ha convertido en una trampa
mortal". Rosas manifestó que esperaba que el nuevo gobierno
del presidente Elías Antonio Saca "escuche a la opinión
pública" y retire a las tropas salvadoreñas de
Iraq. Por su parte, Carlos Castañeda, uno de los líderes
del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional
(FMLN), afirmó que "la batalla para sacar a nuestras
tropas de Iraq ha recibido un nuevo brío tras la decisión
de España de proceder a la retirada de sus efectivos, medida
ésta que aplaudimos y admiramos".
En el caso de estos países centroamericanos, la decisión
de retirarse de Iraq ha venido motivada en buena parte por el anuncio
de España de que retiraba a sus 1.400 militares de Iraq.
El mando español estaba a cargo de las tropas de los países
de habla hispana -Honduras, El Salvador, Nicaragua y la República
Dominicana-, que formaban, junto con las de España, el Batallón
Plus Ultra. Estas tropas vieron impotentes como las milicias shiíes
tomaban el control de la ciudad santa shií de Nayaf, incluyendo
las comisarías de policía, a principios de abril.
Las negociaciones emprendidas por los mandos españoles con
algunos líderes tribales y religiosos con el fin de poner
fin a esta acción terminaron en un fracaso y las tropas españolas
y de los países centroamericanos acabaron protagonizando
algunos choques armados con las milicias. Estos choques provocaron,
como ya se ha mencionado, la muerte de un soldado de El Salvador
y otro de EEUU.
En realidad, muchos de estos países centroamericanos accedieron
a enviar tropas a Iraq a cambio de favores comerciales o facilidades
para la inmigración de sus ciudadanos a EEUU. Sin embargo,
en la actualidad, los gobiernos centroamericanos han comprendido
que lo que Washington deseaba en realidad era que sus tropas ejercieran
en la práctica como ocupantes y no como fuerza de pacificación,
y, ante el riesgo creciente de tener que enfrascarse en nuevos combates,
tales gobiernos han tomado la decisión de retirar a sus respectivos
contingentes de Iraq.
En Italia, la oposición de izquierda, representada por la
Coalición del Olivo, que está liderada por el actual
presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, ha prometido
también retirar las tropas italianas de Iraq si gana las
elecciones. Este punto de vista parece contar con las simpatías
del Vaticano. Recientemente, el periódico L´Osservatore
Romano manifestó que los choques en la ciudad de Nassiriyah,
en los que los militares de Italia mantuvieron combates con milicianos
shiíes, mostraban que los soldados italianos "se han
visto obligados a convertirse no sólo en defensores de la
paz, sino también en instrumentos de muerte".
En lo que se refiere a Polonia, este país ha anunciado que
podría retirar sus tropas de Iraq en los próximos
meses. Este anuncio vino dado poco después de que el presidente
del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero,
efectuara el anuncio de que las tropas españolas iban a salir
del país árabe. "No podemos cerrar los ojos al
hecho de que España y los países latinoamericanos
están abandonando Iraq", afirmó el actual primer
ministro, Leszek Miller, que dejará su cargo en mayo. Miller
afirmó, sin embargo, que Varsovia no había adoptado
aún ninguna decisión a este respecto. "No tomaremos
medidas repentinas. Una decisión final sobre la fecha de
salida de nuestras tropas tendrá que estar bien pensada y
ser fruto de un consenso de las fuerzas políticas de nuestro
país", señaló Miller. "Dadas las
actuales circunstancias, probablemente reduciremos de manera significativa
el número de efectivos desplegados", indicó Tadeusz
Iwinski, secretario de Estado para asuntos internacionales de la
Oficina del Primer Ministro. "Es mucho más fácil
enviar tropas que traerlas de vuelta, pero probablemente retiraremos
nuestros efectivos a finales de 2004 o principios de 2005".
Por su parte, un grupo de soldados de Bulgaria, con base en la ciudad
de Kerbala, ha pedido también al presidente Georgi Parvanov
que retire a las tropas búlgaras de Iraq. Esta petición,
cuya existencia fue reconocida por la portavoz del Ministerio de
Defensa, Roumyana Strugarova, refleja la desmoralización
y rechazo de las tropas de numerosos países a continuar desempeñando
el papel de ocupantes de Iraq. El pasado 24 de abril, un soldado
búlgaro falleció al ser atacado por la resistencia
iraquí un convoy de tropas de varios países del Este
cerca de Kerbala.
Asimismo, el ministro de Defensa de Kazajstán, Mujtar Altinbayev,
ha manifestado que su nación está considerando el
poner fin a su presencia militar en Iraq cuando el período
de permanencia de sus tropas expire este verano. Kazajstán
tiene destacados, en la actualidad, 27 soldados en Iraq.
Por su parte, los países asiáticos han comenzado también
a retirar sus tropas de Iraq o a manifestar, al menos, dudas acerca
de su permanencia. A principios de abril, Singapur anunció
la salida de su contingente de Iraq, tras una permanencia allí
de dos meses. Treinta y un miembros de las Fuerzas Armadas de Singapur
y un avión de transporte C-130 fueron enviados a Iraq el
pasado 4 de febrero para ayudar a las fuerzas estadounidenses "en
misiones de carácter humanitario". Sin embargo, según
el diario Straits Times, la actual situación en Iraq ha convencido
al gobierno de Singapur de la necesidad de proceder a la retirada
de tropas. "(La presencia en Iraq) ha sido la operación
más arriesgada que hemos emprendido y ha sido también
la primera vez que hemos tenido que actuar en territorio hostil",
manifestó a la agencia France Presse el jefe militar del
contingente, Francis Ngooi. Esta retirada es especialmente relevante,
ya que Singapur fue uno de los países que apoyaron con más
fuerza la campaña militar de EEUU en Iraq. En este sentido,
la retirada de tropas de Singapur ha sido interpretada por algunos
mandos estadounidenses como un duro golpe a la coalición.
"La coalición está empezando a debilitarse",
indicó el coronel de la Fuerza Aérea de EEUU, Sam
Gardiner. "Las tropas de Singapur van a regresar a casa esta
semana y Noruega ha manifestado que va a concentrar sus esfuerzos
de mantenimiento de la paz en otras zonas del mundo".
Por su parte, la presidente de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo,
ha manifestado que la creciente violencia que se vive en Iraq ha
llevado a su gobierno a estudiar la posible evacuación de
los 100 militares filipinos presentes en dicho país. "La
decisión sobre si retirar o no a las tropas de Iraq dependerá
de la situación de la seguridad en Iraq en las próximas
semanas", señaló la presidenta. Un portavoz militar
filipino, Daniel Lucero, manifestó, por su parte, que el
retorno de las tropas filipinas a casa no tenía un plazo
fijo establecido, por lo que éstas podían ser evacuadas
en el momento en que su gobierno lo creyera oportuno. Las organizaciones
de izquierda en Filipinas han comenzado, por su parte, una campaña
para pedir la retirada de las tropas filipinas de Iraq mediante
la convocatoria de actos públicos en diversas partes del
país. Algunos de los candidatos opositores que se enfrentarán
a Arroyo en las elecciones del 10 de mayo también han criticado
el envío de los militares filipinos a Iraq, y denunciado
las falsedades y mentiras utilizadas para justificar la guerra.
Tailandia, que tiene destacados 450 hombres en Iraq, podría
también retirar sus fuerzas antes de lo previsto, debido
a su preocupación por la violencia desatada en este país.
El portavoz del Ministerio de Defensa tailandés, Palangun
Klaharn, anunció que iba a estudiar la situación sobre
el terreno para ver si la vuelta de las tropas se producía
en septiembre, tal y como estaba previsto, o antes. "Tenemos
que analizar diversas variables, como la retirada de las tropas
de otras naciones. De momento, sin embargo, planeamos permanecer
allí hasta completar el período previsto".
Las tropas tailandesas están situadas en Kerbala, a unos
100 kilómetros al sur de Bagdad. Hasta el momento no han
participado en ningún combate, pero dos soldados de esta
nacionalidad murieron en diciembre cuando un coche bomba estalló
en las inmediaciones de su acuartelamiento. Estas muertes constituyeron
las primeras bajas en combate sufridas por Tailandia desde el fin
de la Guerra de Vietnam.
Por su parte, la oposición laborista de Australia ha anunciado
también su disposición a retirar las tropas australianas
de Iraq, en abierto rechazo a la postura del primer ministro conservador,
John Howard, que ha sido uno de los principales aliados de EEUU
tanto en lo referente a la guerra de Iraq como a los temas de seguridad
en la zona del Extremo Oriente y el Pacífico. El líder
de la oposición australiana, Mark Latham, manifestó
recientemente que si el Partido Laborista gana las próximas
elecciones legislativas, que tendrán lugar a finales de este
año, procederá a la retirada del contingente australiano
de Iraq antes de la Navidad. Esta determinación de Latham
se ha visto reforzada por las encuestas, que muestran que la gran
mayoría de los australianos se muestran a favor de la salida
de sus tropas de Iraq. La opinión pública australiana
se ha sentido también irritada por la advertencia pública
del embajador de EEUU en Australia, Tom Schieffer, a Latham en el
sentido de que una decisión de Australia de retirar las tropas
de Iraq dañaría la alianza estratégica que
mantienen ambos países.
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