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Sumario 155

 
España retira sus tropas de Iraq

E ace un año, el gobierno de EEUU lanzó la que ha sido probablemente la guerra más sucia, injusta e ilegal desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Dicha guerra estuvo basada en una serie de mentiras escandalosas acerca de la supuesta posesión de "armas de destrucción masiva" -de las que curiosamente EEUU es el principal fabricante y poseedor- por parte de Iraq. Estas alegaciones tenían como único fin el de camuflar los verdaderos objetivos del conflicto: el establecimiento de una hegemonía israelí en la zona de Oriente Medio, principal objetivo éste de los neoconservadores pro Likud situados en el Pentágono y la Oficina del vicepresidente Dick Cheney, y el control de los recursos petrolíferos de Iraq.
Haciendo frente a la oposición de Francia y Alemania, y siendo consciente de que no podría obtener en la ONU el apoyo que buscaba para legitimar esta política de agresión, el gobierno de Bush creó la ficción de que EEUU no estaba actuando sólo, sino que estaba apoyado por una "coalición de la voluntad". Otra ficción propagandística, difundida por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, fue que Europa se hallaba dividida con respecto a la política norteamericana. Según Rumsfeld, existía una "Vieja Europa", formada por los países que se oponían a la política de EEUU en Iraq -es decir, Francia, Alemania, Bélgica y otros-, y una "Nueva Europa", integrada por los países que la apoyaban.
El entonces presidente del gobierno español, José María Aznar, se prestó voluntario a este juego y, con el fervor de los sirvientes que pretenden causar buena impresión a su señor, promovió la elaboración de un manifiesto, en el que -junto con Berlusconi, Blair y los primeros ministros de algunos de los países del Este de Europa- mostraba su apoyo a las tesis de Bush. Aznar envió posteriormente tropas españolas a Iraq y formó un frente común con Polonia para bloquear el proyecto de Constitución europea, impulsado por Francia y Alemania. Mientras tanto, se producía un deterioro de los vínculos de España con el mundo árabe y América Latina. Las relaciones con Marruecos, un país de especial importancia para España, estuvieron caracterizadas por un alto grado de desconfianza y tensión.
Sin embargo, lo que no era más que una ficción se vino pronto abajo. Aznar había construido una alianza personal con Bush dando la espalda al pueblo español, que, en más de un 90%, se mostraba contrario a la guerra de Iraq y a la política pronorteamericana del gobierno español. El primer aviso vino en forma de una masiva participación ciudadana en las manifestaciones del 15 de febrero de 2003. Cuatro millones de españoles salieron a la calle ese día para expresar su rotundo rechazo a la guerra.
La derrota de Aznar en las elecciones del pasado 14 de marzo y el consiguiente ascenso al poder del nuevo primer ministro socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, han supuesto en este contexto un duro golpe para el esquema propagandístico que la Administración Bush había elaborado tan trabajosamente. Zapatero mostró su deseo de "sacar a España de la foto de las Azores" (en referencia a la foto de la cumbre de las Azores, celebrada por Bush, Blair y Aznar poco antes de la invasión de Iraq) y de hacer volver a España al seno de la Europa real, sacándola también de esa otra ficción de la "Nueva Europa", que no ha llegado a existir más que en la mente enferma de Rumsfeld. En la actualidad, a Bush ya no le quedan más apoyos en Europa que un Berlusconi que hace frente a innumerables juicios en su país y un gobierno polaco que, tras la derrota electoral de Aznar, ha quedado aislado y se ha visto obligado a replantearse algunas de sus anteriores decisiones políticas, como el envío de tropas a Iraq o el bloqueo de la Constitución europea.
La rápida decisión de Zapatero de traer de vuelta las tropas españolas de Iraq ha sido, en este sentido, saludada con alborozo por la gran mayoría de la opinión pública española, que condenaba el hecho de que un país con una tradición pacífica y de buena vecindad con los países del Mediterráneo y Oriente Medio se hubiera dejado arrastrar a una aventura inmoral, ilegal e ilegítima, como ha sido la guerra de Iraq. El gesto de traer de vuelta las tropas a casa es, ante todo, una reivindicación de la moralidad en la esfera de la política internacional y del respeto a las normas del Derecho Internacional y al papel fundamental de la ONU en la resolución de los conflictos. También supone una vuelta a una política de defensa de los intereses reales de España, que pasan por la integración en Europa y el acercamiento al mundo árabe y a América Latina.
Esta nueva política española constituye, por lo demás, un ejemplo válido para otras naciones del mundo. Así parecen haberlo entendido países como Honduras y la República Dominicana, que han decidido secundar a España y traer de vuelta a sus respectivos contingentes desde Iraq, hecho éste que ha supuesto otro duro revés más para la política de Bush. Esto demuestra también que son cada vez más los gobiernos en el mundo que ven la ocupación de Iraq como un fracaso y prefieren retirar sus tropas antes de verse salpicados por él.