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Sumario 155

 
Entrevista a:
Muhammad Bechari

Presidente de la Conferencia Islámica Europea

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YUSUF FERNÁNDEZ Y
ABDEL NUR PRADO

¿Cómo valora la victoria de la Federación Nacional de Musulmanes de Francia, que Vd. preside, en las últimas elecciones al Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM)?

Bueno, yo no hablaría propiamente de una "victoria" de nuestra Federación sobre las otras. Creo que se trataba de ver cuáles iban a ser las cuotas de participación dentro del CFCM, y ninguna organización se considera rival de otra, sino que todas trabajamos en pro de los mismos fines.
Creo que la creación del CFCM era una necesidad histórica de cara a lograr una representación efectiva de la Comunidad Musulmana de Francia, que ha estado tradicionalmente formada por una multitud de corrientes, escuelas de pensamiento, procedencias nacionales y otras particularidades que la enriquecen. En nuestros días hacía falta una referencia y un foro donde pudiera tener lugar un diálogo entre las diferentes corrientes de cara, por ejemplo, a lograr respuestas válidas a cuestiones tales como la aplicación del texto coránico a la realidad de un contexto no musulmán.
Por su parte, el Estado francés tenía necesidad de un interlocutor. Ésta ha sido siempre una práctica habitual en los países europeos, donde se intenta buscar interlocutores, no únicos, pero sí privilegiados.

¿Puede hablarnos algo sobre la Conferencia Islámica Europea?

La Conferencia Islámica Europea no es el único grupo musulmán organizado europeo, pero, según han reconocido diversas ONGs europeas, sí somos el único que trabaja en pro de la integración del Islam en el espacio europeo. En este sentido, mantenemos frecuentes contactos con el Parlamento Europeo y la Comisión Europea sobre diferentes aspectos de la vida del Islam en Europa. Queremos que la Conferencia se convierta, en primer lugar, en el representante efectivo de los musulmanes de Europa; en segundo lugar, en el defensor de los intereses de la comunidad islámica europea; y en tercer lugar, en una fuente de propuestas. Propuestas a los musulmanes europeos acerca de la forma más idónea de organizarse y trabajar en nuestro contexto, y propuestas también a los organismos europeos para que entiendan que el Islam no es una religión de extranjeros, sino de ciudadanos europeos que tienen sus derechos y también el deber de aportar su esfuerzo a la comunidad donde viven.

¿Cómo viven los musulmanes franceses el debate sobre la posible aprobación de una ley sobre la prohibición de los símbolos religiosos en los centros de enseñanza públicos de Francia, y muy especialmente del pañuelo islámico? ¿Cree Vd. que este debate oculta un fondo de islamofobia?

Creo que la cuestión del pañuelo no es un problema específico francés, sino que se ha planteado también en otros países europeos. Sin embargo, sí existe una especificidad francesa, en el sentido de que sólo en Francia se ha planteado un debate sobre la posible aprobación de una ley que prohíba los signos religiosos en las escuelas públicas. Naturalmente, nuestra Federación está con el sentir de la comunidad musulmana de Francia en este tema. Cuando me despierto no me fijo en los sondeos para ver lo que es más popular, sino en cuáles son las necesidades de la comunidad.
En lo que se refiere a la cuestión de si el tema del pañuelo oculta detrás un sentimiento de islamofobia, yo creo que el tema va más allá. Se trata de una ley que prohibiría a los alumnos llevar símbolos religiosos, por lo que iría dirigida a impedir poco a poco la práctica religiosa de cualquier tipo. Si hoy es el tema del pañuelo, como símbolo religioso islámico, el que está en el centro de esta polémica, mañana, estoy seguro, serán otros símbolos religiosos los que se verán afectados.
Voy a presentar un documento al Parlamento francés próximamente sobre este tema. En él señalo que no existen razones que justifiquen la adopción de iniciativas de este tipo, y más teniendo en cuenta que en el Derecho comparado europeo la cuestión está siendo abordada de forma distinta. Hace pocas semanas el Tribunal Supremo alemán dictaminó, en el caso referido a una profesora, que el llevar un pañuelo en un centro de enseñanza no violaba en absoluto la ley alemana.
Hay que decir también que la aprobación de tal ley sería mal recibida por los musulmanes en Francia, que la verían como un ejemplo de islamofobia y ataque al Islam, y esto llevaría, sin duda, a una radicalización del colectivo en su conjunto.
En realidad, el sistema laico francés, que viene configurado en la ley de 1905 y el art. 2 de la Constitución de 1946 establece una separación entre el Estado y las Iglesias, pero no obliga a que el ciudadano francés deba ser laicista en sus ideas. Las ideas religiosas de cada cual entran dentro de la esfera personal y privada. El hecho de que se plantee, por parte de algunos círculos, que el pañuelo es un símbolo "ostentatorio" o proselitista implica formular un juicio de valor inaceptable sobre la motivación de la persona que lo lleva. Este tema afecta, pues, a derechos reconocidos en la Carta Europea de Derechos Humanos, tales como la libertad religiosa, el derecho a manifestar las propias creencias, y la libertad de expresión.

¿Cree Vd. que el pueblo francés comprende mejor ahora el Islam que antes?

Creo que los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 en EEUU han supuesto en general un retroceso de tres décadas en lo que se refiere a nuestras actividades dirigidas a explicar la realidad y principios del Islam a la población en general. Por un lado, la imagen de los musulmanes ha resultado dañada. Por otro lado, estos desgraciados acontecimientos han servido de catalizador para que emerjan los sentimientos de islamofobia que se encontraban ocultos hasta entonces. Se ha visto un incremento de los incidentes antimusulmanes en muchos países europeos. Se ha visto también cómo varios países europeos han aprobado leyes que perjudican, de una u otra forma, a la comunidad musulmana.
Hoy el pueblo francés, y el pueblo europeo en general, es rehén de muchos medios de prensa que hacen una campaña abierta en contra del Islam y hacen recaer sobre la comunidad musulmana la culpa por unos hechos de los que no es culpable ni responsable. Algunos tratan de imponer al mundo una guerra de religión o de civilizaciones, a la que población europea, ya sea musulmana o no, es ajena por completo.

¿Qué se puede hacer para contrarrestar estos clichés negativos?

En primer lugar, es necesario que realicemos un debate verdadero y responsable sobre cuáles son nuestros objetivos. ¿Queremos un Islam europeo o un Islam que sea un reflejo del que existe en los países árabes u otros de mayoría musulmana? ¿Queremos un Islam independiente o un Islam destinado a agradar al alcalde, al diputado o al ministro de turno? Existen multitud de frentes de actividad. Tenemos que trabajar en el marco del sistema legal haciendo propuestas a los órganos de decisión europeos, tenemos que actuar en el tema de los medios de comunicación y colaborar con organizaciones de lucha por los derechos civiles y contra el racismo, tenemos que tratar de que los prejuicios contra el Islam queden desterrados de los manuales de enseñanza europeos, tenemos que abordar temas como la formación de líderes islámicos, de imames y de otros responsables religiosos. Tenemos hoy también que proporcionar asistencia a muchos musulmanes que se encuentran en los hospitales, prisiones, centros de enseñanza y en las filas de los ejércitos.
Se trata de construir, en suma, un diálogo con la sociedad. Es necesario mantener un diálogo fluido con los Estados europeos, que esté destinado, en primer lugar, a convencerles de que es necesario un reconocimiento legal e institucional del Islam en sus respectivos países. En la actualidad, tres estados -sin contar el caso reciente de Francia- han reconocido oficialmente el Islam y firmado acuerdos con los musulmanes. Tenemos el caso de Austria, que es el mejor ejemplo. Está también el caso de Bélgica y el de España, aunque en este último país la legislación existente no se aplica a nivel práctico por las noticias que tengo. Es necesario hacer que los Estados asuman sus responsabilidades hacia una comunidad que desempeña un papel creciente en la nueva Europa.
Otro aspecto del diálogo es el interreligioso. Es necesario reforzar la cooperación con otras comunidades religiosas. Esto permitirá ofrecer una imagen real y positiva de nuestra religión.

¿Cree Vd. que es necesaria la creación de un fiqh europeo?

En 1995 planteé ya en diversos foros la necesidad de establecer un fiqh destinado a las minorías musulmanas. Como se sabe, en la concepción islámica las fatuas no son inmutables sino que, tal y como dice Ibn Qayim al Yauziyya, dependen del espacio geográfico, el tiempo, e incluso del estado del iman (fe). Hoy vivimos en el seno de una sociedad que mayoritariamente no es musulmana, lo cual crea problemas de diverso tipo. Esto hace que no sea posible "importar" las fatuas, por medio de antenas parabólicas o de Internet, de países árabes o musulmanes donde la realidad social o cultural es distinta a la nuestra. La fatua ha de ser dada para una situación precisa y no general
Esto no quiere decir que esté proponiendo que exista un Islam europeo separado de la Ummah. Nada más lejos de mi intención. Los musulmanes europeos pertenecemos a la Ummah y compartimos con los musulmanes de otras partes del mundo todo lo referente a las creencias y la fe, a la defensa de las diversas causas justas que sostenemos, tales como la cuestión de Palestina, y al trabajo en pro de la construcción de un futuro brillante para la Ummah, como comunidad espiritual. Sin embargo, esto no impide que los musulmanes de Europa tengamos nuestra propia especificidad como comunidad minoritaria que vive en un espacio no musulmán.
Creo también que es necesario abrir definitivamente la puerta del iytihad (interpretación) y superar la visión historicista que limitaba ésta únicamente a los grandes muftis, maryas o fuqaha. Es necesario hoy un iytihad de grupo, en el que esté representado, por supuesto, el imam, el faqih, el alim, pero también el sociólogo, el politólogo y los cuadros dirigentes de asociaciones civiles islámicas, porque, cuando se plantea una cuestión problemática, son éstos los que la viven más de cerca y se ven más afectados por ella.

¿Qué opina sobre la posible creación de partidos islámicos en Europa?

Estoy radicalmente en contra de la idea de crear partidos basados en la religión. Invito a los jóvenes musulmanes de Europa a que se integren en partidos políticos de distinto signo, ya sean de izquierda o derecha, siempre que sean partidos democráticos y defiendan el pluralismo y la diversidad. Nuestro objetivo no es "islamizar Europa", tal como algunos afirman, sino luchar para que a nuestra comunidad le sea reconocida su dignidad. Queremos acabar con ese Islam de catacumbas, que se instala en la diferencia. Es necesario aumentar la visibilidad de nuestra comunidad y trabajar para que consiga el papel que merece y al que tiene derecho como parte activa de la nueva Europa.