.YUSUF FERNÁNDEZ Y
ABDEL NUR PRADO
¿Cómo valora la victoria de la Federación
Nacional de Musulmanes de Francia, que Vd. preside, en las últimas
elecciones al Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM)?
Bueno, yo no hablaría propiamente de una "victoria"
de nuestra Federación sobre las otras. Creo que se trataba
de ver cuáles iban a ser las cuotas de participación
dentro del CFCM, y ninguna organización se considera rival
de otra, sino que todas trabajamos en pro de los mismos fines.
Creo que la creación del CFCM era una necesidad histórica
de cara a lograr una representación efectiva de la Comunidad
Musulmana de Francia, que ha estado tradicionalmente formada por
una multitud de corrientes, escuelas de pensamiento, procedencias
nacionales y otras particularidades que la enriquecen. En nuestros
días hacía falta una referencia y un foro donde pudiera
tener lugar un diálogo entre las diferentes corrientes de
cara, por ejemplo, a lograr respuestas válidas a cuestiones
tales como la aplicación del texto coránico a la realidad
de un contexto no musulmán.
Por su parte, el Estado francés tenía necesidad de
un interlocutor. Ésta ha sido siempre una práctica
habitual en los países europeos, donde se intenta buscar
interlocutores, no únicos, pero sí privilegiados.
¿Puede hablarnos algo sobre la Conferencia Islámica
Europea?
La Conferencia Islámica Europea no es el único grupo
musulmán organizado europeo, pero, según han reconocido
diversas ONGs europeas, sí somos el único que trabaja
en pro de la integración del Islam en el espacio europeo.
En este sentido, mantenemos frecuentes contactos con el Parlamento
Europeo y la Comisión Europea sobre diferentes aspectos de
la vida del Islam en Europa. Queremos que la Conferencia se convierta,
en primer lugar, en el representante efectivo de los musulmanes
de Europa; en segundo lugar, en el defensor de los intereses de
la comunidad islámica europea; y en tercer lugar, en una
fuente de propuestas. Propuestas a los musulmanes europeos acerca
de la forma más idónea de organizarse y trabajar en
nuestro contexto, y propuestas también a los organismos europeos
para que entiendan que el Islam no es una religión de extranjeros,
sino de ciudadanos europeos que tienen sus derechos y también
el deber de aportar su esfuerzo a la comunidad donde viven.
¿Cómo viven los musulmanes franceses el debate
sobre la posible aprobación de una ley sobre la prohibición
de los símbolos religiosos en los centros de enseñanza
públicos de Francia, y muy especialmente del pañuelo
islámico? ¿Cree Vd. que este debate oculta un fondo
de islamofobia?
Creo que la cuestión del pañuelo no es un problema
específico francés, sino que se ha planteado también
en otros países europeos. Sin embargo, sí existe una
especificidad francesa, en el sentido de que sólo en Francia
se ha planteado un debate sobre la posible aprobación de
una ley que prohíba los signos religiosos en las escuelas
públicas. Naturalmente, nuestra Federación está
con el sentir de la comunidad musulmana de Francia en este tema.
Cuando me despierto no me fijo en los sondeos para ver lo que es
más popular, sino en cuáles son las necesidades de
la comunidad.
En lo que se refiere a la cuestión de si el tema del pañuelo
oculta detrás un sentimiento de islamofobia, yo creo que
el tema va más allá. Se trata de una ley que prohibiría
a los alumnos llevar símbolos religiosos, por lo que iría
dirigida a impedir poco a poco la práctica religiosa de cualquier
tipo. Si hoy es el tema del pañuelo, como símbolo
religioso islámico, el que está en el centro de esta
polémica, mañana, estoy seguro, serán otros
símbolos religiosos los que se verán afectados.
Voy a presentar un documento al Parlamento francés próximamente
sobre este tema. En él señalo que no existen razones
que justifiquen la adopción de iniciativas de este tipo,
y más teniendo en cuenta que en el Derecho comparado europeo
la cuestión está siendo abordada de forma distinta.
Hace pocas semanas el Tribunal Supremo alemán dictaminó,
en el caso referido a una profesora, que el llevar un pañuelo
en un centro de enseñanza no violaba en absoluto la ley alemana.
Hay que decir también que la aprobación de tal ley
sería mal recibida por los musulmanes en Francia, que la
verían como un ejemplo de islamofobia y ataque al Islam,
y esto llevaría, sin duda, a una radicalización del
colectivo en su conjunto.
En realidad, el sistema laico francés, que viene configurado
en la ley de 1905 y el art. 2 de la Constitución de 1946
establece una separación entre el Estado y las Iglesias,
pero no obliga a que el ciudadano francés deba ser laicista
en sus ideas. Las ideas religiosas de cada cual entran dentro de
la esfera personal y privada. El hecho de que se plantee, por parte
de algunos círculos, que el pañuelo es un símbolo
"ostentatorio" o proselitista implica formular un juicio
de valor inaceptable sobre la motivación de la persona que
lo lleva. Este tema afecta, pues, a derechos reconocidos en la Carta
Europea de Derechos Humanos, tales como la libertad religiosa, el
derecho a manifestar las propias creencias, y la libertad de expresión.
¿Cree Vd. que el pueblo francés comprende
mejor ahora el Islam que antes?
Creo que los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 en EEUU
han supuesto en general un retroceso de tres décadas en lo
que se refiere a nuestras actividades dirigidas a explicar la realidad
y principios del Islam a la población en general. Por un
lado, la imagen de los musulmanes ha resultado dañada. Por
otro lado, estos desgraciados acontecimientos han servido de catalizador
para que emerjan los sentimientos de islamofobia que se encontraban
ocultos hasta entonces. Se ha visto un incremento de los incidentes
antimusulmanes en muchos países europeos. Se ha visto también
cómo varios países europeos han aprobado leyes que
perjudican, de una u otra forma, a la comunidad musulmana.
Hoy el pueblo francés, y el pueblo europeo en general, es
rehén de muchos medios de prensa que hacen una campaña
abierta en contra del Islam y hacen recaer sobre la comunidad musulmana
la culpa por unos hechos de los que no es culpable ni responsable.
Algunos tratan de imponer al mundo una guerra de religión
o de civilizaciones, a la que población europea, ya sea musulmana
o no, es ajena por completo.
¿Qué se puede hacer para contrarrestar estos
clichés negativos?
En primer lugar, es necesario que realicemos un debate verdadero
y responsable sobre cuáles son nuestros objetivos. ¿Queremos
un Islam europeo o un Islam que sea un reflejo del que existe en
los países árabes u otros de mayoría musulmana?
¿Queremos un Islam independiente o un Islam destinado a agradar
al alcalde, al diputado o al ministro de turno? Existen multitud
de frentes de actividad. Tenemos que trabajar en el marco del sistema
legal haciendo propuestas a los órganos de decisión
europeos, tenemos que actuar en el tema de los medios de comunicación
y colaborar con organizaciones de lucha por los derechos civiles
y contra el racismo, tenemos que tratar de que los prejuicios contra
el Islam queden desterrados de los manuales de enseñanza
europeos, tenemos que abordar temas como la formación de
líderes islámicos, de imames y de otros responsables
religiosos. Tenemos hoy también que proporcionar asistencia
a muchos musulmanes que se encuentran en los hospitales, prisiones,
centros de enseñanza y en las filas de los ejércitos.
Se trata de construir, en suma, un diálogo con la sociedad.
Es necesario mantener un diálogo fluido con los Estados europeos,
que esté destinado, en primer lugar, a convencerles de que
es necesario un reconocimiento legal e institucional del Islam en
sus respectivos países. En la actualidad, tres estados -sin
contar el caso reciente de Francia- han reconocido oficialmente
el Islam y firmado acuerdos con los musulmanes. Tenemos el caso
de Austria, que es el mejor ejemplo. Está también
el caso de Bélgica y el de España, aunque en este
último país la legislación existente no se
aplica a nivel práctico por las noticias que tengo. Es necesario
hacer que los Estados asuman sus responsabilidades hacia una comunidad
que desempeña un papel creciente en la nueva Europa.
Otro aspecto del diálogo es el interreligioso. Es necesario
reforzar la cooperación con otras comunidades religiosas.
Esto permitirá ofrecer una imagen real y positiva de nuestra
religión.
¿Cree Vd. que es necesaria la creación de
un fiqh europeo?
En 1995 planteé ya en diversos foros la necesidad de establecer
un fiqh destinado a las minorías musulmanas. Como se sabe,
en la concepción islámica las fatuas no son inmutables
sino que, tal y como dice Ibn Qayim al Yauziyya, dependen del espacio
geográfico, el tiempo, e incluso del estado del iman (fe).
Hoy vivimos en el seno de una sociedad que mayoritariamente no es
musulmana, lo cual crea problemas de diverso tipo. Esto hace que
no sea posible "importar" las fatuas, por medio de antenas
parabólicas o de Internet, de países árabes
o musulmanes donde la realidad social o cultural es distinta a la
nuestra. La fatua ha de ser dada para una situación precisa
y no general
Esto no quiere decir que esté proponiendo que exista un Islam
europeo separado de la Ummah. Nada más lejos de mi intención.
Los musulmanes europeos pertenecemos a la Ummah y compartimos con
los musulmanes de otras partes del mundo todo lo referente a las
creencias y la fe, a la defensa de las diversas causas justas que
sostenemos, tales como la cuestión de Palestina, y al trabajo
en pro de la construcción de un futuro brillante para la
Ummah, como comunidad espiritual. Sin embargo, esto no impide que
los musulmanes de Europa tengamos nuestra propia especificidad como
comunidad minoritaria que vive en un espacio no musulmán.
Creo también que es necesario abrir definitivamente la puerta
del iytihad (interpretación) y superar la visión historicista
que limitaba ésta únicamente a los grandes muftis,
maryas o fuqaha. Es necesario hoy un iytihad de grupo, en el que
esté representado, por supuesto, el imam, el faqih, el alim,
pero también el sociólogo, el politólogo y
los cuadros dirigentes de asociaciones civiles islámicas,
porque, cuando se plantea una cuestión problemática,
son éstos los que la viven más de cerca y se ven más
afectados por ella.
¿Qué opina sobre la posible creación
de partidos islámicos en Europa?
Estoy radicalmente en contra de la idea de crear partidos basados
en la religión. Invito a los jóvenes musulmanes de
Europa a que se integren en partidos políticos de distinto
signo, ya sean de izquierda o derecha, siempre que sean partidos
democráticos y defiendan el pluralismo y la diversidad. Nuestro
objetivo no es "islamizar Europa", tal como algunos afirman,
sino luchar para que a nuestra comunidad le sea reconocida su dignidad.
Queremos acabar con ese Islam de catacumbas, que se instala en la
diferencia. Es necesario aumentar la visibilidad de nuestra comunidad
y trabajar para que consiga el papel que merece y al que tiene derecho
como parte activa de la nueva Europa.
|