.NEDRA HAMMAMI*
El discurso ficticio
Al principio (generalmente en la portada) de las obras, los tres
novelistas confirman que se trata de unas novelas, aunque la historia
represente una parte esencial de ellas. De esta manera, se puede
decir que la escritura de estos textos sigue la lógica del
arte. Se escribe un discurso literario artístico diferente
al discurso historiográfico. Los tres novelistas utilizaron
figuras estilísticas fónicas, mofo-sintácticas
y léxico-semánticas que permitieron dar más
expresividad a las imágenes y a las palabras. El uso frecuente
de los recursos estilísticos quita a la novela histórica
su historicidad y la objetividad solicitada por la Historia.
Al analizar las tres novelas hemos notado que en “Crónica
del descubrimiento”, el narrador es participante en la acción,
es un narrador en la primera persona del singular. Esto implica
confesar la presencia del “yo” en la narración,
o sea, la presencia de la opinión personal del narrador.
Esta subjetividad en la narración está totalmente
en desacuerdo con la objetividad necesaria para un discurso historiográfico.
En el caso de “Juro que sabré vengarme” y “El
Virrey” el narrador es en tercera persona del singular. Es
un narrador omnipresente que sabe todo y que está dotado
de una competencia histórica y cultural superior a la del
lector. Su narración toca todos los aspectos privados y públicos
(contar lo que piensa un personaje o como se comportó en
una situación familiar...). Esta omnisciencia, que gira alrededor
de todos los sucesos, es bastante exagerada hasta el punto de que
permite pensar que pueda ser, en parte, imaginaria.
En las tres novelas notamos la presencia de unos diálogos
y unos escasos monólogos. Estos dos aspectos novelísticos
tienen relación con la omnipresencia de los narradores que
penetran en la intimidad de los personajes. En este sentido podemos
afirmar también que las tres novelas dialogan entre sí,
es decir, sostienen el dialogismo del que nos habla Bajtín
.
Se encuentra en las tres novelas una variedad de técnicas
narrativas a nivel fónico. Asistimos así el uso del
paralelismo, de la paronomasia, de la repetición... que ofrecen
una musicalidad al discurso. Entre los recursos narrativos morfosintácticos
y léxico-semánticos registrados en las tres obras
se destaca el uso de la metáfora, la personificación,
la afijación (en “Crónica del descubrimiento”),
el asíndeton, el hipérbaton, el eufemismo.
Abunda el uso de la ironía y de la exageración en
“Crónica del descubrimiento” y se nota el uso
menos frecuente de estos recursos en las otras dos novelas. El uso
dual de la ironía y de la seriedad disminuye y a veces hasta
hace desaparecer la credibilidad de lo que se narra. Se exponen
a la duda las informaciones históricas introducidas a las
obras.
Aparte de la narración, se utilizan unas pautas descriptivas
que detienen el tiempo de la historia a favor del discurso. Estas
pautas, acompañadas, en el caso de “Juro que sabré
Vengarme”, de unas conclusiones a finales de los capítulos,
que pueden servir para resaltar la intención didáctica
e informativa de la novela histórica.
El discurso literario (ficticio) manipula y altera el orden necesariamente
sucesivo de los acontecimientos de la historia, para servir la construcción
artística de la acción.
Entre las funciones del discurso ficticio está la función
poética, que se encarga de la belleza de la palabra y la
expresión. Esta función no se aprecia en un discurso
historiográfico basado en la igualdad entre significante
y significado.
Otro elemento ficticio, que confirma la presencia de la ficción,
puede detectarse en “Crónica del descubrimiento”.
Es el aspecto fantástico de algunos sucesos. En primer lugar,
en el grupo de viajeros hay un hechicero. Luego, este brujo actúa
durante el proceso de descubrimiento y durante el viaje. Detiene
tormentas, crea una niebla que se mueve de un lugar a otro ocultando
los descubridores y desaparece al final.
La metaficción es un recurso frecuente en la novela histórica,
sobre todo, en la llamada Nueva Novela Histórica. Esta técnica
está presente en “El Virrey” y en “Crónica
del descubrimiento”. En la primera obra se manifiesta en el
capítulo final con la explicación de la ausencia del
Virrey en la historia. En la segunda, en el proceso de escritura
de los sucesos del descubrimiento por el cronista, que comenta a
menudo los acontecimientos y el proceso de escritura.
La coexistencia de la Historia y de la ficción en las tres
novelas se nota también en los personajes.
Los personajes ficticios
En “Juro que sabré vengarme” la dosis histórica
en los personajes supera la de las otras dos obras. Sin embargo,
aparte de los personales principales reales y conocidos en el pasado
dominicano existen otros personajes de índole ficticia. Como
ejemplos podemos citar al hermano gemelo de Ernesto Pérez,
que lo mató al final, y se apoderó de su vida y su
cargo militar, y que además supo comportarse igual que su
hermano muerto hasta llegar a ser general.
El personaje de Ozema Petit, aunque sea real y existió en
el pasado de Monte Cristi es, en parte, imaginario. El narrador
nos cuenta sus diálogos, sus cartas y sus sentimientos.
En efecto, el personaje se ficcionaliza al penetrar en su ser. Se
inventan facetas para completar su construcción artística.
Comparando algunos personajes de esta novela entre sí, notamos
que el narrador nos cuenta más intimidad y más detalles
familiares y personales en el caso de Ozema Petit y Ernesto Péres
que en el caso de Trujillo. Se puede interpretar esto diciendo que
la acción del secuestro y lo que sigue son más ficticios
que la dictadura de Trujillo y por eso recurrió el novelista
a inventar cosas referidas a ambos personajes (Ozemay Pérez).
Puesto que la novela se basa en hechos reales, la mayoría
de los personajes familiares existieron (los padres de Ozama, sus
hermanas) pero el novelista pone en marcha también aquí
un proceso de ficcionalización, inventado situaciones probables
y diálogos posibles.
En la novela “El Virrey” de R.R. Melo, los personajes
son imaginarios, a excepción del personaje secundario de
Carlos III, lo cual es confirmado por el propio narrador al final
de la novela. El Virrey, Antonio Nariño, y los demás
son, en realidad, personajes prototipos que esbozan un modelo de
virrey español gobernando y descubriendo la sociedad americana.
Antonio Nariño es el modelo de criollo insatisfecho por la
situación colonial, que piensa en el cambio, la libertad
y la igualdad. Así pues, los personajes se crean, viven y
al final desaparecen porque su existencia es ficticia dentro de
la novela.
Estudiado Crónica del descubrimiento de A. Paternain, podemos
confirmar la ficcionalidad de todos los personajes. A parte de una
referencia histórica a Cristóbal Colón, todo
es ficticio. Empezamos primero por los nombres extraños e
inventados por el novelista: Yasubiré, Mañamedi, Tucuñata...
y luego aludimos al origen y la procedencia de estos personajes:
la tribu mitona. Una tribu que existe solo en la ficción
de Paternain y no en la Historia.
La existencia en el equipo de descubridores de un hechicero pertenece
también a la ficción, sobre todo por lo que puede
hacer con su magia, de fantástico.
Los acontecimientos ficticios:
M. Holguín-Veras recurre a la invención de algunos
sucesos en su novela “Juro que sabré vengarme”
aunque se basa en acontecimientos históricos, del pasado
dominicano. La muerte de Ernesto Pérez por su hermano por
ejemplo, un suceso desconocido por el mundo menos por el novelista,
o la excursión nocturna de Pepe, el novio de Ozema Petit,
para pescar son algunos de estos sucesos.
La coexistencia de la Historia y de la ficción en esta obra
no es igual a las dos otras novelas. En efecto, en “Crónica
del descubrimiento”, aunque la acción se basa en un
hecho histórico conocido que es el descubrimiento de América
por los españoles, el autor lo inversa y lo convierte de
manera en algo ficticio. Pero el descubrimiento apuntado en la novela
es ficticio, se descubre España por los americanos y si el
descubrimiento es ficticio el viaje de los mitones y su final son
también ficticios.
En “EL Virrey”, la historia es presente a través
del movimiento intelectual criollo y el principio de la lucha emancipatoria,
a parte de unas referencias a la Revolución francesa. Pero
la ficción también está presente a través
del viaje de Don Juan de Ciempozuelos a América y su gobierno
ahí. Asimismo, el personaje es ficticio, su acción
lo es también, La carta del Rey Carlos III que descubrió
y que pidió devolver el gobierno a los aborígenes
es también de orden ficticio pero sirve al novelista de descubrir
el estado de los primeros nativos de la tierra americana. El Virrey
descubrió gracias a esta carta el aniquilamiento de los indígenas
y de su cultura.
En las tres obras se mezcla la historia y ficción. Como lo
pudimos observar, la cantidad de informaciones históricas
varía de una novela a otra.
En “Crónica del descubrimiento” no puede confirmar
que, a parte de la base o el telón de fondo histórico
la novela es pura ficción: personajes y acontecimientos ficticios.
Además del uso frecuente de los recursos estilísticos
que nutren la ficcionalidad de la obra.
Las dos otras novelas tienen menos ficción aunque esto no
niega su presencia. La siguiente en esta posible clasificación
puede ser “El Virrey” porque a parte de lo que vimos
de histórico en América y las nuevas ideas revolucionarias
de los criollos o la referencia a la Revolución francesa,
los demás eventos son ficticios. Los que se observan en esta
novela es el ambiente histórico y el uso de elemento que
historizan lo ficticio como la descripción de la ropa de
aquel siglo o el ambiente cortesano madrileño, o la manera
educativa de las chicas en América o las fiestas... Pero
al entrar en los detalles vemos la presencia potente de la ficción.
En tercer lugar está la novela “Juro que Sabré
Vengarme” de M. Holguín-Veras que se acerca más
a la historia a pesar de la presencia de una cierta dosis de ficción.
A esto se añade la presencia de algunos personajes ficticios.
Las dos novelas, uruguaya y colombiana, respectivamente utilizan
más recursos estilísticos y el discurso es de carácter
ficticio. La novela dominicana de Holguín-Veras deja más
sitio a la precisión y a la sobriedad aunque utilice también
recursos que ponen de manifiesto la belleza del lenguaje.
A parte de esto, el uso de la novela para escribir la historia es
una confesión de utilizar la ficción para narrarla.
*Extracto de la ponencia presentada por Nedra Hammani en el
I Encuentro de Jóvenes Investigadores Doctores Mediterráneos
(Madrid, julio 2002).
* Reproducción autorizada por Jamal Abdelkarim, Director
de las actividades Académicas de la Fundación del
Sur.
|