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Sumario 155

 
La novela histórica contemporánea en hispanoamérica (III)

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NEDRA HAMMAMI*

El discurso ficticio

Al principio (generalmente en la portada) de las obras, los tres novelistas confirman que se trata de unas novelas, aunque la historia represente una parte esencial de ellas. De esta manera, se puede decir que la escritura de estos textos sigue la lógica del arte. Se escribe un discurso literario artístico diferente al discurso historiográfico. Los tres novelistas utilizaron figuras estilísticas fónicas, mofo-sintácticas y léxico-semánticas que permitieron dar más expresividad a las imágenes y a las palabras. El uso frecuente de los recursos estilísticos quita a la novela histórica su historicidad y la objetividad solicitada por la Historia.
Al analizar las tres novelas hemos notado que en “Crónica del descubrimiento”, el narrador es participante en la acción, es un narrador en la primera persona del singular. Esto implica confesar la presencia del “yo” en la narración, o sea, la presencia de la opinión personal del narrador. Esta subjetividad en la narración está totalmente en desacuerdo con la objetividad necesaria para un discurso historiográfico.
En el caso de “Juro que sabré vengarme” y “El Virrey” el narrador es en tercera persona del singular. Es un narrador omnipresente que sabe todo y que está dotado de una competencia histórica y cultural superior a la del lector. Su narración toca todos los aspectos privados y públicos (contar lo que piensa un personaje o como se comportó en una situación familiar...). Esta omnisciencia, que gira alrededor de todos los sucesos, es bastante exagerada hasta el punto de que permite pensar que pueda ser, en parte, imaginaria.
En las tres novelas notamos la presencia de unos diálogos y unos escasos monólogos. Estos dos aspectos novelísticos tienen relación con la omnipresencia de los narradores que penetran en la intimidad de los personajes. En este sentido podemos afirmar también que las tres novelas dialogan entre sí, es decir, sostienen el dialogismo del que nos habla Bajtín .
Se encuentra en las tres novelas una variedad de técnicas narrativas a nivel fónico. Asistimos así el uso del paralelismo, de la paronomasia, de la repetición... que ofrecen una musicalidad al discurso. Entre los recursos narrativos morfosintácticos y léxico-semánticos registrados en las tres obras se destaca el uso de la metáfora, la personificación, la afijación (en “Crónica del descubrimiento”), el asíndeton, el hipérbaton, el eufemismo.
Abunda el uso de la ironía y de la exageración en “Crónica del descubrimiento” y se nota el uso menos frecuente de estos recursos en las otras dos novelas. El uso dual de la ironía y de la seriedad disminuye y a veces hasta hace desaparecer la credibilidad de lo que se narra. Se exponen a la duda las informaciones históricas introducidas a las obras.
Aparte de la narración, se utilizan unas pautas descriptivas que detienen el tiempo de la historia a favor del discurso. Estas pautas, acompañadas, en el caso de “Juro que sabré Vengarme”, de unas conclusiones a finales de los capítulos, que pueden servir para resaltar la intención didáctica e informativa de la novela histórica.
El discurso literario (ficticio) manipula y altera el orden necesariamente sucesivo de los acontecimientos de la historia, para servir la construcción artística de la acción.
Entre las funciones del discurso ficticio está la función poética, que se encarga de la belleza de la palabra y la expresión. Esta función no se aprecia en un discurso historiográfico basado en la igualdad entre significante y significado.
Otro elemento ficticio, que confirma la presencia de la ficción, puede detectarse en “Crónica del descubrimiento”. Es el aspecto fantástico de algunos sucesos. En primer lugar, en el grupo de viajeros hay un hechicero. Luego, este brujo actúa durante el proceso de descubrimiento y durante el viaje. Detiene tormentas, crea una niebla que se mueve de un lugar a otro ocultando los descubridores y desaparece al final.
La metaficción es un recurso frecuente en la novela histórica, sobre todo, en la llamada Nueva Novela Histórica. Esta técnica está presente en “El Virrey” y en “Crónica del descubrimiento”. En la primera obra se manifiesta en el capítulo final con la explicación de la ausencia del Virrey en la historia. En la segunda, en el proceso de escritura de los sucesos del descubrimiento por el cronista, que comenta a menudo los acontecimientos y el proceso de escritura.
La coexistencia de la Historia y de la ficción en las tres novelas se nota también en los personajes.

Los personajes ficticios

En “Juro que sabré vengarme” la dosis histórica en los personajes supera la de las otras dos obras. Sin embargo, aparte de los personales principales reales y conocidos en el pasado dominicano existen otros personajes de índole ficticia. Como ejemplos podemos citar al hermano gemelo de Ernesto Pérez, que lo mató al final, y se apoderó de su vida y su cargo militar, y que además supo comportarse igual que su hermano muerto hasta llegar a ser general.
El personaje de Ozema Petit, aunque sea real y existió en el pasado de Monte Cristi es, en parte, imaginario. El narrador nos cuenta sus diálogos, sus cartas y sus sentimientos.
En efecto, el personaje se ficcionaliza al penetrar en su ser. Se inventan facetas para completar su construcción artística.
Comparando algunos personajes de esta novela entre sí, notamos que el narrador nos cuenta más intimidad y más detalles familiares y personales en el caso de Ozema Petit y Ernesto Péres que en el caso de Trujillo. Se puede interpretar esto diciendo que la acción del secuestro y lo que sigue son más ficticios que la dictadura de Trujillo y por eso recurrió el novelista a inventar cosas referidas a ambos personajes (Ozemay Pérez). Puesto que la novela se basa en hechos reales, la mayoría de los personajes familiares existieron (los padres de Ozama, sus hermanas) pero el novelista pone en marcha también aquí un proceso de ficcionalización, inventado situaciones probables y diálogos posibles.
En la novela “El Virrey” de R.R. Melo, los personajes son imaginarios, a excepción del personaje secundario de Carlos III, lo cual es confirmado por el propio narrador al final de la novela. El Virrey, Antonio Nariño, y los demás son, en realidad, personajes prototipos que esbozan un modelo de virrey español gobernando y descubriendo la sociedad americana. Antonio Nariño es el modelo de criollo insatisfecho por la situación colonial, que piensa en el cambio, la libertad y la igualdad. Así pues, los personajes se crean, viven y al final desaparecen porque su existencia es ficticia dentro de la novela.
Estudiado Crónica del descubrimiento de A. Paternain, podemos confirmar la ficcionalidad de todos los personajes. A parte de una referencia histórica a Cristóbal Colón, todo es ficticio. Empezamos primero por los nombres extraños e inventados por el novelista: Yasubiré, Mañamedi, Tucuñata... y luego aludimos al origen y la procedencia de estos personajes: la tribu mitona. Una tribu que existe solo en la ficción de Paternain y no en la Historia.
La existencia en el equipo de descubridores de un hechicero pertenece también a la ficción, sobre todo por lo que puede hacer con su magia, de fantástico.

Los acontecimientos ficticios:

M. Holguín-Veras recurre a la invención de algunos sucesos en su novela “Juro que sabré vengarme” aunque se basa en acontecimientos históricos, del pasado dominicano. La muerte de Ernesto Pérez por su hermano por ejemplo, un suceso desconocido por el mundo menos por el novelista, o la excursión nocturna de Pepe, el novio de Ozema Petit, para pescar son algunos de estos sucesos.
La coexistencia de la Historia y de la ficción en esta obra no es igual a las dos otras novelas. En efecto, en “Crónica del descubrimiento”, aunque la acción se basa en un hecho histórico conocido que es el descubrimiento de América por los españoles, el autor lo inversa y lo convierte de manera en algo ficticio. Pero el descubrimiento apuntado en la novela es ficticio, se descubre España por los americanos y si el descubrimiento es ficticio el viaje de los mitones y su final son también ficticios.
En “EL Virrey”, la historia es presente a través del movimiento intelectual criollo y el principio de la lucha emancipatoria, a parte de unas referencias a la Revolución francesa. Pero la ficción también está presente a través del viaje de Don Juan de Ciempozuelos a América y su gobierno ahí. Asimismo, el personaje es ficticio, su acción lo es también, La carta del Rey Carlos III que descubrió y que pidió devolver el gobierno a los aborígenes es también de orden ficticio pero sirve al novelista de descubrir el estado de los primeros nativos de la tierra americana. El Virrey descubrió gracias a esta carta el aniquilamiento de los indígenas y de su cultura.
En las tres obras se mezcla la historia y ficción. Como lo pudimos observar, la cantidad de informaciones históricas varía de una novela a otra.
En “Crónica del descubrimiento” no puede confirmar que, a parte de la base o el telón de fondo histórico la novela es pura ficción: personajes y acontecimientos ficticios. Además del uso frecuente de los recursos estilísticos que nutren la ficcionalidad de la obra.
Las dos otras novelas tienen menos ficción aunque esto no niega su presencia. La siguiente en esta posible clasificación puede ser “El Virrey” porque a parte de lo que vimos de histórico en América y las nuevas ideas revolucionarias de los criollos o la referencia a la Revolución francesa, los demás eventos son ficticios. Los que se observan en esta novela es el ambiente histórico y el uso de elemento que historizan lo ficticio como la descripción de la ropa de aquel siglo o el ambiente cortesano madrileño, o la manera educativa de las chicas en América o las fiestas... Pero al entrar en los detalles vemos la presencia potente de la ficción.
En tercer lugar está la novela “Juro que Sabré Vengarme” de M. Holguín-Veras que se acerca más a la historia a pesar de la presencia de una cierta dosis de ficción. A esto se añade la presencia de algunos personajes ficticios. Las dos novelas, uruguaya y colombiana, respectivamente utilizan más recursos estilísticos y el discurso es de carácter ficticio. La novela dominicana de Holguín-Veras deja más sitio a la precisión y a la sobriedad aunque utilice también recursos que ponen de manifiesto la belleza del lenguaje.
A parte de esto, el uso de la novela para escribir la historia es una confesión de utilizar la ficción para narrarla.


*Extracto de la ponencia presentada por Nedra Hammani en el I Encuentro de Jóvenes Investigadores Doctores Mediterráneos (Madrid, julio 2002).
* Reproducción autorizada por Jamal Abdelkarim, Director de las actividades Académicas de la Fundación del Sur.