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Sumario 155

 
Neruda y España

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REDACCIÓN

Neruda y España, de Julio Gálvez Barraza, es un documentado y completo ensayo sobre la relación existente entre Pablo Neruda y España. En esta obra, que ganó en 1998 el premio en metálico más importante en la historia de Chile, se relatan los inicios de su amistad epistolar con Rafael Alberti; la residencia de Neruda en España, antes de la Guerra Civil; sus actividades en Francia en pro de la República, el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Valencia en plena guerra etc.
En el libro se relatan también hechos poco conocidos como el viaje de Neruda a Barcelona en 1970, cuando se dirigía a París para hacerse cargo de la Embajada de Chile como representante del gobierno de Unidad Popular de Salvador Allende. En aquel viaje a Barcelona, la segunda vez que pisó España después de la Guerra Civil, Neruda concedió una extensa entrevista en la que dijo: "España es para mí una gran herida y un gran amor. Y Vds. comprenden demasiado bien las cosas como para aclararlas más. Los españoles de esta generación, que se han olvidado ya de muchas cosas, deben saber que formé parte de una generación extraordinaria y participé en las preocupaciones, los deberes y la poesía de una época. Esa época fue fundamental en mi vida. Por lo tanto, casi todo lo que he hecho después, en mi poesía y en mi vida, tiene la gravitación de mi tiempo en España. Al recordar aquella época a mí se me confunden las cosas en un gran afecto. No hago diferencias ni juzgo a nadie. No sabría cómo hacerlo. Mi amor por España y por esa época sobrepasa los sufrimientos que todos tuvimos. España fue para mí una revelación. Yo llegué inocentemente, sin saber de qué se trataba. No fue fácil. En España hay que darse de cabeza con los muros para entenderla y amarla".
A juicio del autor, los principales biógrafos de Neruda no han concedido suficiente importancia a su experiencia española, en el contexto de los años de la República y la Guerra Civil. Así por ejemplo, en la biografía escrita por Volodia Teitelboim, la etapa de España no supera un capítulo. Sin embargo, la vivencia española marcó a Neruda y facilitó el desarrollo de la personalidad y la poesía de quien acabaría convirtiéndose en el mejor poeta en lengua española del siglo XX, a juicio de muchos. En realidad, para conocer mejor y disfrutar de la poesía de un autor es necesario saber detalles del contexto en el que fue escrita.
Pablo Neruda vivió los acontecimientos de España como un observador silencioso, pero, al mismo tiempo, los absorbía. Él comprendió que los intelectuales españoles a los que él admiraba se hallaban profundamente involucrados en el proceso político y de cambio que se vivía a su alrededor.
Más tarde, Neruda puso la experiencia política e intelectual que había aprendido en España al servicio de Chile e incluso de la propia España, ya que tras su regreso al país latinoamericano, organizó la llegada allí de numerosos exiliados españoles. El aporte que estos exiliados españoles hicieron a Chile fue inmenso, pero no ha sido todavía estudiado. Estos españoles fueron derrotados, pero, al final, con la llegada de la democracia a España y el fin del régimen dictatorial de Franco, se vió que, en realidad, habían sido ellos los triunfadores, porque sus principios prevalecieron finalmente sobre los de aquéllos que les habían combatido.
El libro describe el viaje del Winnipeg, cargado con refugiados españoles, a Chile, y corrige algunos mitos falsos que sobre este viaje se han difundido en los últimos años. Así por ejemplo, pocos saben que los tripulantes y algunos oficiales franceses del buque fueron arrestados una vez que llegaron a Valparaíso, y que cuando llegaron a Francia se les hizo un consejo de guerra. Mientras que los tripulantes y oficiales de bajo rango eran simpatizantes de la causa republicana, y muchos de ellos miembros del Partido Comunista, la alta oficialidad del buque tenía una ideología mucho más conservadora. El libro señala que poco antes de llegar a Panamá se produjo un motín. Los altos oficiales habían averiguado que había estallado la guerra con Alemania y quisieron entonces que el buque regresara a Francia. Sin embargo, la tripulación se reunió con un Comité de Pasajeros y se optó por negarse a cumplir la orden, ya que consideraba que un regreso a Europa pondría en peligro la vida de los exiliados que iban a bordo. Así pues, un grupo de estos tripulantes fue a hablar con el capitán del buque para exponerle su desacuerdo con la orden y, cuando éste les recordó que era su capitán, ellos le dijeron; "Sí, Vd lo es, pero podría caerse al mar". De esta manera, el barco pudo llegar a Chile.
El libro narra también como Natalio Botana, un influyente terrateniente argentino, dueño de varios periódicos y al que el propio Neruda calificó de "manipulador de la opinión pública" en su libro autobiográfico "Confieso que he vivido", prestó un servicio a un grupo de 164 exiliados españoles que llegaron a Buenos Aires a bordo del buque Massilia con destino a Chile. Cuando descubrió que la policía argentina no permitía a estos exiliados bajar del barco, Botana movió sus influencias para pudieran quedarse en Argentina e incluso repartió con ellos un importante premio que acababa de ganar apostando en un hipódromo a uno de sus propios caballos.
El autor del libro logró también en el Consulado de Chile en Barcelona una fotocopia del certificado de inscripción de Roberto (Bobby) Deglané. En 1941, Aurelio Núñez Morgado, el embajador chileno en España durante la Guerra Civil, escribió un libro de memorias en el que se vanagloriaba de haber ayudado a la causa de Franco. En estas memorias desvelaba, entre otras cosas, que entre los refugiados nacionalistas que albergó en la Embajada de Chile en Madrid había un equipo de espionaje al servicio de la causa franquista. De este equipo formaba parte Bobby Deglané. Éste salía a la calle y averiguaba una lista de objetivos importantes para la aviación nacionalista. Posteriormente, pasaba esta información a Núñez Morgado. Éste la transmitía, a su vez, a la embajada de Chile en Lisboa y de ahí ésta pasaba al gobierno de Burgos.
Curiosamente, cuando el 17 de julio de 1936 hubo rumores del alzamiento de Franco en el norte de África, Bobby Deglané se fue al Consulado de Chile en Barcelona para conseguir la documentación que avalara su nacionalidad chilena. Neruda le abrió el Consulado, pese a ser un sábado. Además, como le hacían falta dos testigos, tuvieron que firmar las únicas dos personas que había en el Consulado en ese momento: el canciller consular y un poeta llamado Miguel Hernández. Esto quiere decir que en el mencionado documento aparecen Neruda y Miguel Hernández, dos notorios defensores de la causa republicana, avalando al que posteriormente sería uno de los más siniestros espías al servicio del banco nacionalista.