.REDACCIÓN
eruda
y España, de Julio Gálvez Barraza, es un documentado
y completo ensayo sobre la relación existente entre Pablo
Neruda y España. En esta obra, que ganó en 1998 el
premio en metálico más importante en la historia de
Chile, se relatan los inicios de su amistad epistolar con Rafael
Alberti; la residencia de Neruda en España, antes de la Guerra
Civil; sus actividades en Francia en pro de la República,
el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado
en Valencia en plena guerra etc.
En el libro se relatan también hechos poco conocidos como
el viaje de Neruda a Barcelona en 1970, cuando se dirigía
a París para hacerse cargo de la Embajada de Chile como representante
del gobierno de Unidad Popular de Salvador Allende. En aquel viaje
a Barcelona, la segunda vez que pisó España después
de la Guerra Civil, Neruda concedió una extensa entrevista
en la que dijo: "España es para mí una gran herida
y un gran amor. Y Vds. comprenden demasiado bien las cosas como
para aclararlas más. Los españoles de esta generación,
que se han olvidado ya de muchas cosas, deben saber que formé
parte de una generación extraordinaria y participé
en las preocupaciones, los deberes y la poesía de una época.
Esa época fue fundamental en mi vida. Por lo tanto, casi
todo lo que he hecho después, en mi poesía y en mi
vida, tiene la gravitación de mi tiempo en España.
Al recordar aquella época a mí se me confunden las
cosas en un gran afecto. No hago diferencias ni juzgo a nadie. No
sabría cómo hacerlo. Mi amor por España y por
esa época sobrepasa los sufrimientos que todos tuvimos. España
fue para mí una revelación. Yo llegué inocentemente,
sin saber de qué se trataba. No fue fácil. En España
hay que darse de cabeza con los muros para entenderla y amarla".
A juicio del autor, los principales biógrafos de Neruda no
han concedido suficiente importancia a su experiencia española,
en el contexto de los años de la República y la Guerra
Civil. Así por ejemplo, en la biografía escrita por
Volodia Teitelboim, la etapa de España no supera un capítulo.
Sin embargo, la vivencia española marcó a Neruda y
facilitó el desarrollo de la personalidad y la poesía
de quien acabaría convirtiéndose en el mejor poeta
en lengua española del siglo XX, a juicio de muchos. En realidad,
para conocer mejor y disfrutar de la poesía de un autor es
necesario saber detalles del contexto en el que fue escrita.
Pablo Neruda vivió los acontecimientos de España como
un observador silencioso, pero, al mismo tiempo, los absorbía.
Él comprendió que los intelectuales españoles
a los que él admiraba se hallaban profundamente involucrados
en el proceso político y de cambio que se vivía a
su alrededor.
Más tarde, Neruda puso la experiencia política e intelectual
que había aprendido en España al servicio de Chile
e incluso de la propia España, ya que tras su regreso al
país latinoamericano, organizó la llegada allí
de numerosos exiliados españoles. El aporte que estos exiliados
españoles hicieron a Chile fue inmenso, pero no ha sido todavía
estudiado. Estos españoles fueron derrotados, pero, al final,
con la llegada de la democracia a España y el fin del régimen
dictatorial de Franco, se vió que, en realidad, habían
sido ellos los triunfadores, porque sus principios prevalecieron
finalmente sobre los de aquéllos que les habían combatido.
El libro describe el viaje del Winnipeg, cargado con refugiados
españoles, a Chile, y corrige algunos mitos falsos que sobre
este viaje se han difundido en los últimos años. Así
por ejemplo, pocos saben que los tripulantes y algunos oficiales
franceses del buque fueron arrestados una vez que llegaron a Valparaíso,
y que cuando llegaron a Francia se les hizo un consejo de guerra.
Mientras que los tripulantes y oficiales de bajo rango eran simpatizantes
de la causa republicana, y muchos de ellos miembros del Partido
Comunista, la alta oficialidad del buque tenía una ideología
mucho más conservadora. El libro señala que poco antes
de llegar a Panamá se produjo un motín. Los altos
oficiales habían averiguado que había estallado la
guerra con Alemania y quisieron entonces que el buque regresara
a Francia. Sin embargo, la tripulación se reunió con
un Comité de Pasajeros y se optó por negarse a cumplir
la orden, ya que consideraba que un regreso a Europa pondría
en peligro la vida de los exiliados que iban a bordo. Así
pues, un grupo de estos tripulantes fue a hablar con el capitán
del buque para exponerle su desacuerdo con la orden y, cuando éste
les recordó que era su capitán, ellos le dijeron;
"Sí, Vd lo es, pero podría caerse al mar".
De esta manera, el barco pudo llegar a Chile.
El libro narra también como Natalio Botana, un influyente
terrateniente argentino, dueño de varios periódicos
y al que el propio Neruda calificó de "manipulador de
la opinión pública" en su libro autobiográfico
"Confieso que he vivido", prestó un servicio a
un grupo de 164 exiliados españoles que llegaron a Buenos
Aires a bordo del buque Massilia con destino a Chile. Cuando descubrió
que la policía argentina no permitía a estos exiliados
bajar del barco, Botana movió sus influencias para pudieran
quedarse en Argentina e incluso repartió con ellos un importante
premio que acababa de ganar apostando en un hipódromo a uno
de sus propios caballos.
El autor del libro logró también en el Consulado de
Chile en Barcelona una fotocopia del certificado de inscripción
de Roberto (Bobby) Deglané. En 1941, Aurelio Núñez
Morgado, el embajador chileno en España durante la Guerra
Civil, escribió un libro de memorias en el que se vanagloriaba
de haber ayudado a la causa de Franco. En estas memorias desvelaba,
entre otras cosas, que entre los refugiados nacionalistas que albergó
en la Embajada de Chile en Madrid había un equipo de espionaje
al servicio de la causa franquista. De este equipo formaba parte
Bobby Deglané. Éste salía a la calle y averiguaba
una lista de objetivos importantes para la aviación nacionalista.
Posteriormente, pasaba esta información a Núñez
Morgado. Éste la transmitía, a su vez, a la embajada
de Chile en Lisboa y de ahí ésta pasaba al gobierno
de Burgos.
Curiosamente, cuando el 17 de julio de 1936 hubo rumores del alzamiento
de Franco en el norte de África, Bobby Deglané se
fue al Consulado de Chile en Barcelona para conseguir la documentación
que avalara su nacionalidad chilena. Neruda le abrió el Consulado,
pese a ser un sábado. Además, como le hacían
falta dos testigos, tuvieron que firmar las únicas dos personas
que había en el Consulado en ese momento: el canciller consular
y un poeta llamado Miguel Hernández. Esto quiere decir que
en el mencionado documento aparecen Neruda y Miguel Hernández,
dos notorios defensores de la causa republicana, avalando al que
posteriormente sería uno de los más siniestros espías
al servicio del banco nacionalista.
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