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Los pilares del terrorismo
por Ali Kassem*
 

E n el análisis que se hace de la situación actual del terrorismo mundial; independientemente sea terrorismo elegante(de Estado) o salvaje(de forasteros), nunca se hace mención de los fundamentos, raíces, motivos y los correctos medios para afrontarlo.
Es evidente que el empleo del terrorismo no es nuevo ni característico de la historia contemporánea. La historia de la humanidad está repleta de anécdotas, hazañas, masacres y matanzas en nombre de muchas consignas patrióticas, o de guerras estúpidas que dejaron baños de sangre y millones de cadáveres, como por ejemplo el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y la propia Segunda Guerra Mundial sin mencionar las recientes masacres en los Balcanes para rediseñar el mapa europeo. Siempre ha triunfado el mas fuerte, desde luego; y no siempre se ha preocupado en buscar una solución justa, sino en soluciones adecuadas a los intereses de los poderosos sin importarles el numero de muertes y los desastres dejados. Si acaso, se envían tiendas de campaña, asistencia medica y algún alimento, para lavar la cara de los responsables de dichos acontecimientos; para ello está la ONU y las ONG.
Por tanto, no debemos extrañarnos al sentir en carne propia, hoy, los estragos del terrorismo en nuestra casa. Es duro sentir el dolor propio y más difícil sentir el ajeno. Nadie está a salvo del terrorismo en sus diferentes facetas y formas. El terrorismo no es sólo colocar bombas. El terrorismo psicológico que conduce a la muerte en vida de las masas y los pueblos es mucho más cruel; la agonía lenta, la destrucción de la identidad personal y la de un pueblo como el palestino o el kurdo, la vejación, el ejercicio del racismo excluyente son formas de tortura que conducen a cualquiera a preferir la muerte y al suicidio y desear la muerte a los responsables de dichas tragedias propias, como si se buscase la única salida a dicha situación: el autoaniquilamiento. De este terreno se nutre el terrorismo, el fanatismo utilizando la religión como base ideológica.
No es ético condenar el terrorismo que afecte a los poderosos y no condenarlo cuando la víctima es el pueblo palestino u otro pueblo. O cuando los responsables son civilizados. El silencio cómplice de la diplomacia europea y la permisividad a que continúen el genocidio en Palestina no refleja política de mundo civilizado sino deja entrever políticas de desprecio, de racismo y pone en entredicho el Derecho Internacional al no ser aplicable a los países fuera de la esfera occidental.
Los diseñadores de la estrategia occidental han preferido el sometimiento al diálogo, La imposición de la fuerza a cumplir el derecho internacional.
Es imperativo que los gobiernos occidentales muestren su respeto al Derecho Internacional y a la ONU, y no utilizarlos como instrumento cuando hagan falta. Es fundamental la aplicación de todas las resoluciones adoptadas por la ONU relacionadas con el conflicto Archipalestino. No puede ser legal la fundación del estado de Israel, porque no puede ser legal solo la mitad de la resolución No. 181, que ademas exige el establecimiento de otro estado para los arabes de la Archipalestina, o sea la Neopalestina sobre el 49% del territorio. Los acontecimientos últimos de la liberación de Afganistán, de Irak, de Kósovo y serbia exigen la liberación de Palestina.
La democratización del mundo islámico es un deseo de todos los demócratas arabes e islámicos no arabes, pero siempre y cuando se cuente con ellos y sin baños de sangre. Los cambios internos del mundo islámico por los propios ciudadanos evitan la alimentación del terrorismo y de las corrientes más radicales y antioccidentales. Es importante el apoyo financiero y logístico a todos los movimientos y partidos democráticos sin exigir el servilismo y convertir la lucha antiterrorista en una quimera de los gobiernos que lo acepten y de los protagonistas en chivos expiatorios. Occidente necesita de los gobiernos islámicos en su lucha contra el terrorismo, ello exige respeto hacia el otro y humildad en el trato con el otro.
Todos los caminos de la lucha antiterrorista conducen obligatoriamente hacia la liberación de Palestina. Ello eliminaría el fundamento mas fuerte en la proyección de los radicales independientemente creyentes o no, practicantes de su religión o no. Porque el Islam no sólo es una religión sino además es etnia e identidad.

* Ali Kassem, refugiado palestino