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n el análisis que se hace de la situación actual del
terrorismo mundial; independientemente sea terrorismo elegante(de
Estado) o salvaje(de forasteros), nunca se hace mención de
los fundamentos, raíces, motivos y los correctos medios para
afrontarlo.
Es evidente que el empleo del terrorismo no es nuevo ni característico
de la historia contemporánea. La historia de la humanidad
está repleta de anécdotas, hazañas, masacres
y matanzas en nombre de muchas consignas patrióticas, o de
guerras estúpidas que dejaron baños de sangre y millones
de cadáveres, como por ejemplo el lanzamiento de las bombas
atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y la propia Segunda Guerra
Mundial sin mencionar las recientes masacres en los Balcanes para
rediseñar el mapa europeo. Siempre ha triunfado el mas fuerte,
desde luego; y no siempre se ha preocupado en buscar una solución
justa, sino en soluciones adecuadas a los intereses de los poderosos
sin importarles el numero de muertes y los desastres dejados. Si
acaso, se envían tiendas de campaña, asistencia medica
y algún alimento, para lavar la cara de los responsables
de dichos acontecimientos; para ello está la ONU y las ONG.
Por tanto, no debemos extrañarnos al sentir en carne propia,
hoy, los estragos del terrorismo en nuestra casa. Es duro sentir
el dolor propio y más difícil sentir el ajeno. Nadie
está a salvo del terrorismo en sus diferentes facetas y formas.
El terrorismo no es sólo colocar bombas. El terrorismo psicológico
que conduce a la muerte en vida de las masas y los pueblos es mucho
más cruel; la agonía lenta, la destrucción
de la identidad personal y la de un pueblo como el palestino o el
kurdo, la vejación, el ejercicio del racismo excluyente son
formas de tortura que conducen a cualquiera a preferir la muerte
y al suicidio y desear la muerte a los responsables de dichas tragedias
propias, como si se buscase la única salida a dicha situación:
el autoaniquilamiento. De este terreno se nutre el terrorismo, el
fanatismo utilizando la religión como base ideológica.
No es ético condenar el terrorismo que afecte a los poderosos
y no condenarlo cuando la víctima es el pueblo palestino
u otro pueblo. O cuando los responsables son civilizados. El silencio
cómplice de la diplomacia europea y la permisividad a que
continúen el genocidio en Palestina no refleja política
de mundo civilizado sino deja entrever políticas de desprecio,
de racismo y pone en entredicho el Derecho Internacional al no ser
aplicable a los países fuera de la esfera occidental.
Los diseñadores de la estrategia occidental han preferido
el sometimiento al diálogo, La imposición de la fuerza
a cumplir el derecho internacional.
Es imperativo que los gobiernos occidentales muestren su respeto
al Derecho Internacional y a la ONU, y no utilizarlos como instrumento
cuando hagan falta. Es fundamental la aplicación de todas
las resoluciones adoptadas por la ONU relacionadas con el conflicto
Archipalestino. No puede ser legal la fundación del estado
de Israel, porque no puede ser legal solo la mitad de la resolución
No. 181, que ademas exige el establecimiento de otro estado para
los arabes de la Archipalestina, o sea la Neopalestina sobre el
49% del territorio. Los acontecimientos últimos de la liberación
de Afganistán, de Irak, de Kósovo y serbia exigen
la liberación de Palestina.
La democratización del mundo islámico es un deseo
de todos los demócratas arabes e islámicos no arabes,
pero siempre y cuando se cuente con ellos y sin baños de
sangre. Los cambios internos del mundo islámico por los propios
ciudadanos evitan la alimentación del terrorismo y de las
corrientes más radicales y antioccidentales. Es importante
el apoyo financiero y logístico a todos los movimientos y
partidos democráticos sin exigir el servilismo y convertir
la lucha antiterrorista en una quimera de los gobiernos que lo acepten
y de los protagonistas en chivos expiatorios. Occidente necesita
de los gobiernos islámicos en su lucha contra el terrorismo,
ello exige respeto hacia el otro y humildad en el trato con el otro.
Todos los caminos de la lucha antiterrorista conducen obligatoriamente
hacia la liberación de Palestina. Ello eliminaría
el fundamento mas fuerte en la proyección de los radicales
independientemente creyentes o no, practicantes de su religión
o no. Porque el Islam no sólo es una religión sino
además es etnia e identidad.
* Ali Kassem, refugiado palestino
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