oco han cambiado las cosas desde que Shakespeare escribiera su Julio
César haciendo que Marco Antonio se dirigiera al pueblo de
Roma en sus honras fúnebres. Sadam Hussein es un monstruo,
sí , pero Iraq estaba unido. Sadam era un asesino de kurdos,
es cierto pero nadie habla de masacres sistemáticas que contra
esta etnia han perpetrado los diferentes gobiernos turcos y supera
en decenas de miles a los asesinos con gas por el déspota
de Tikrit. Pero, claro, Turquía es un país amigo de
Occidente. ¿Y Putin?: machaca a los chechenos sin que a nadie
le importe ni nadie parece recordar ya el napalm quye que abrasó
a millares de vietnamitas y a sus selvas.
Sadam Husseim se anexionó Kuwait pero nadie ha mirado el
mapa de la zona ni ha estudiado la historia. Durante los cientos
de años de pervivencia del imperio babilónico ese
hoy corrupto emirato fue la salida natural al mar de los iraquíes
y fue separado del resto del país con escuadra y cartabón
por los técnicos de la British Petroleum y la Texaco Company
cuando los ingleses descolonizaron la zona.
Sadam atenazaba con puño de hierro a su pueblo pero nadie
habla de que la sanidad era gratuita en Iraq bajo su mandato, cosa
que no ocurre en Estados Unidos. Tampoco nadie dice que el anterior
gobierno abría una cuenta en un banco a cada niño
nacido iraquí, que el Estado costeaba los estudios de los
ciudadanos hasta terminar la carrera universitaria y que la jubilación
podía lograrse tras quince años de trabajo... Después
de la intervención de la Coalición, bandadas de niños
huérfanos, alucinados por la inhalación de gasolina
y disolventes, se juegan la vida mendigando entre los coches y centenares
de ancianos y viudas se apostan en los cruces de las calles de las
grandes ciudades implorando la caridad de los transeúntes.
El partido Baaz era tiránico pero en su constitución
se decía que Iraq era un estado laico: Las mujeres podían
llevar velo o no, conducir sus coches sin cortapisas y abrir cuentas
en los bancos. ¿Sucede lo mismo en Omán, Bahrein,
Qatar o en Arabia Saudí?: claro que no, pero esos países
son amigos de Occidente...
Iraq sufrió doce años de embargo por incumplir una
sola resolución de Naciones Unidas. Israel ha incumplido
más de cuatrocientas resoluciones y recomendaciones de la
ONU sin que a ningún país se le haya ocurrido bloquear
sus cuentas. Dicen que Sadam tenía unas armas de destrucción
masiva que no aparecen por parte alguna que se mira para otro lado
cuando Estados Unidos mantiene sus silos de armamento nuclear en
perfecto estado de revista. Los israelíes bombardearon en
1990 la fábrica donde el “ogro de Tikrit” construía
un supercañón pero nada se dice de la unilateral Guerra
de las Galaxias que Norteamérica puede desencadenar cuando
le venga en gana, de las pruebas nucleares subterráneas del
estado de Israel en el desierto de Negeb o de las pruebas atómicas
de los franceses en Polinesia.
Sadam mantuvo una guerra de años contra el Irán de
Homeini con armamento comprado a sus amigos occidentales pero entonces
nadie cayó en la cuenta de que se estaba masacrando por miles
a los chiíes con gas mostaza...
Las televisiones y los medios de comunicación occidentales
llevan la cuenta al día de los soldados norteamericanos muertos
desde que finalizó la guerra pero nadie se ha parado a hacer
una lista completa de los policías, escudos humanos que protegen
las instalaciones que albergan a las tropas USA, y de las víctimas
civiles que caen abatidas por el fuego “amigo” de unos
y otros...
La encarnación de todos los males se gastó centenares
de millones de dólares en construir barrios completos para
los desheredados de numerosos países árabes pero hoy
sólo se recuerdan sus palacios, muchos menos de los que tiene,
por ejemplo, en Marruecos o en el reino Unido sus respectivas familias
reales o los príncipes saudíes en diversas partes
del mundo...
Sadam utilizaba a su Guardia Pretoriana contra los iraquíes
pero mantenía el control sobre sunníes (30%), cristianos
(10%) y chiíes (60%). Hoy ese equilibrio se ha roto. Los
ricos han huido de Iraq y la inseguridad y el miedo se han adueñado
de la población. Los sunníes no quieren perder el
control y los chiíes, amparados en su mayoría aspiran
a dirigir el país. El fantasma de la guerra civil se cierne
sobre Iraq pero George Bus proclama que el mundo es más seguro
mientras las tropas acartonadas en esta parte del mundo se repliegan
sobre sí mismas a la espera de que el vencedor de la más
que segura contienda entre hermanos tenga que parlamentar con ellos.
¿Quién ganará?: Ay de los árabes si
se alzan con el triunfo los chiíes. El eje del mundo islámico
se desplazaría de los seguidores de la Sunna a la facción
de los que proclaman que el Partido de Alí (trascripción
literal de la palabra Shiat Alí, que ha dado origen al término
shií, chií) es quien debe gobernar los destinos de
los musulmanes al disponer entre Irán e Iraq de las tres
cuatas partes de las reservas de petróleo del mundo. Los
emiratos y principados del Golfo serían barridos de un plumazo
acusados de servir a los intereses de Occidente y el siguiente paso
sería acudir en socorro de los chiíes de Líbano.
Israel viviría entonces una oleada de atentados sin parangón
en su historia que podría poner fin incluso a la pervivencia
de esta república teocrática. Y es que la principal
característica de los seguidores de Alí es imitar
el martirio de su hijo Hussein en la batalla de Kerbala, que supuso
la ruptura, hace casi mil quinientos años, de la unidad de
los musulmanes en dos facciones irreconciliables...
Marco Antonio dixit: “Julio César era un tirano y sin
embargo...”
* Jaime Barrientos es periodista, especialista en mundo árabe,
y ha visitado Iraq en 1993, 1997, 2000, 2003 y 2004.
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