ALI IBRAHIM MENUFI *
na barca de cultura latina en un mundo embarcado en lo anglosajón.
El español –como lengua, cultura y pueblo– dispone
de una fuerza mágica para irradiarse en el mundo por sí
solo y sin demasiado respaldo estatal tal como es el caso de los
otros idiomas que pertenecen a la misma estirpe. Quizás sea
este hecho uno de los múltiples frutos –posiblemente
tardíos tal como estamos casi acostumbrados– de aquellos
esfuerzos ejercidos, con entrega total, por los primeros españoles
que descubrieron el nuevo mundo.
En el Mundo Árabe vemos como avanza la enseñanza y
aprendizaje del español; Egipto y Marruecos son los dos casos
más espectaculares al respecto. Las motivaciones son distintas;
algunas de índole común (el legado andalusí,
el turismo, los intercambios comerciales etc) y otros de orden particular
(parte del reino alauita fue en su momento una colonia española,
la cercanía geográfica etc).
Teniendo en cuenta el marco o motivaciones comunes anteriores se
podría comprender el porqué de la creación
de la primera facultad de idiomas y traducción en el seno
de los países árabes que integran el Consejo de Cooperación
del Golfo; es la Facultad de Idiomas y Traducción –Universidad
Rey Saud– del Reino de Arabia Saudí. A las motivaciones
anteriores se añaden otros objetivos –tal como se estipula
en el preámbulo del folleto informativo sobre dicha institución
académica– como son el allanar el camino del desarrollo
económico, científico y cultural, facilitar la comunicación
con los pueblos del planeta, estar más preparados para el
servicio al Islam y de los musulmanes de diferentes idiomas etc.
La facultad fue creada en 1994. Previamente hubo una fase anterior
comenzada cinco años antes de la fecha mencionada, que cuajó
en lo que se denomina el Instituto de Idiomas.
La programación académica contempla la enseñanza
de catorce idiomas (inglés, francés, español,
ruso, alemán, italiano, persa, turco, hebreo, japonés
y urdu aparte de otros dos idiomas africanos). Actualmente se imparte
enseñanza de todos estos idiomas, excepto del urdu y de los
idiomas africanos.
La facultad se estructura en dos departamentos: Departamento de
Idiomas europeos (incluye los programas correspondientes a los primeros
seis idiomas) e Idiomas Asiáticos (incluye el resto).
La carrera dura cinco años académicos, cada uno se
compone de dos semestres. Hay que notar que los cinco años
académicos se reparten en dos ciclos: el primero de tres
años al final del cual se concede un diploma; el segundo
de dos años más que al final de los cuales se concede
el grado de licenciatura.
La formación de traductores es el objetivo de esta programación.
De ahí podríamos distinguir dos fases cara a tal fin:
la de la preparación lingüística (enseñanza
del español en nuestro caso donde se parte del nivel elemental
por la absoluta falta de su enseñanza en la escuela secundaria).
En dicha fase se enseñan asignaturas como conversación,
redacción, lectura, gramática... etc. En la segunda
fase el objetivo es la enseñanza de la traducción
e interpretación. Eso implica una necesaria aproximación
a diferentes campos como la teoría de la traducción,
la semántica, lingüística del texto, lecturas
en la cultura de la lengua extranjera, la traducción en los
diferentes campos técnico, científico y literario...
aparte de la interpretación en sus diferentes modalidades.
Otro aspecto del contenido académico de este programa es
la enseñanza de asignaturas correspondientes a la lengua
materna y a la cultura y religión musulmana. De esta forma
se intenta cumplir con los requisitos predicados por los teóricos
de la traducción –tener una formación sólida
en la lengua materna ... et – y paliar o mejorar el nivel
modesto del alumnado en su lengua materna.
Dificultades
En un lugar donde el inglés reina y gana terreno cada vez
más, sobre todo en el ámbito de la enseñanza
preuniversitaria en sus diferentes fases, podríamos imaginar
el tipo de dificultades que impide o casi cierra el camino a la
enseñanza de otros idiomas uno de ellos es el español.
Cuando se le pregunta a un alumno sobre el tipo de carrera que hace
en el campo de humanidades –el español es nuestro caso-
suele responder diciendo: estoy estudiando español. La reacción
de su interlocutor –que suele ser de cultura media- es bastante
sencilla donde se concreta en una pregunta bastante indicativa:
sabiendo español ¿en qué vas a trabajar? Eso
suscita una interrogación sobre varias cuestiones una de
ellas de índole cultural, la cual consiste en la falta de
información sobre la importancia del español, el número
de países que lo hablan... etc.
La falta casi total de fondos bibliotecarios, material didáctico
suficientemente adecuado y diversificado es una dificultad más
añadida al respecto. En ese sentido se ve que el cuerpo docente
–de varias nacionalidades, egipcia, marroquí, tunecina...etc,
como es lógico- intenta por su cuenta y riesgo paliar esta
“sequía” a base de sus fondos particulares. Sin
embargo a veces se ve metido en situaciones críticas como
la de la falta de suficiente material para elegir lo más
adecuado para cada nivel. La librería más importante
en la capital saudita dispone de cierto material procedente de editoriales
norteamericanas, canadienses e inglesas que sacan unos títulos
–la enseñanza del español- pensados para la
auto-enseñanza y para un alumnado de origen anglosajón.
La contribución española e hispanoamericana brilla,
sinceramente, por su ausencia: dificultades para la inauguración
de un Centro Cervantes en esta ciudad, dificultades para conceder
unas cuantas becas para los estudiantes de español, dificultades
en el camino de facilitar material para paliar la falta de fondos.
Es lamentable cuando uno del profesorado recorre a las embajadas
de países de habla española –sobre todo la del
Reino de España, y no encuentra más que periódicos
usados por no decir sale con las manos vacías.
La creación de empleos íntimamente relacionados con
el conocimiento del español está obligatoriamente
relacionada con el aumento del estudiantado que desee aprender español.
En este sentido hay un aspecto que corresponde a las autoridades
sauditas como darles salida a estos graduados en diferentes administraciones
del Estado (información, misiones diplomáticas, abrir
el horizonte como la enseñanza de otros idiomas, aparte del
inglés, en la escuela secundaria...etc). Otra que no es menos
importante, correspondería a las misiones diplomáticas
(España e Hispanoamérica) la cual consiste en mantener
la correspondencia con las autoridades sauditas en español.
Estadísticas
En el marco de estas dificultades se está trabajando impartiendo
clases, dando conferencias, orientando a un alumnado deseoso de
abrirse unos nuevos horizontes. Se gradúan diplomados y licenciados
donde la mayor parte de estos últimos fue destinado a trabajar
de traductores en las representaciones diplomáticas sauditas
en España y países hispanoamericanos.
El número total de diplomados y licenciados alcanza hasta
el segundo semestre del curso 2002/03 ciento catorce (según
estadísticas facilitadas por el jefe del secretariado de
asuntos Estudiantiles).
En cuanto al número de alumnos registrados en el programa
de la lengua española, alcanza en la actualidad 209 alumnos,
éstos están repartidos entre los diez niveles, de
forma desigual tal como es lo normal en estas carreras. El número
mencionado aumentaría un poco más en el curso actual
(2003/04) ya el nuevo listado de los matriculados alcanza cien alumnos.
En lo que corresponde a las horas lectivas el número total
es diferente para diplomados y licenciados; para los primeros son
118 horas lectivas, de ellas 97 para asignaturas en la especialidad.
El resto corresponde a asignaturas de carácter lingüístico
–lengua árabe- y religioso. Los licenciados tienen
que estudiar nada menos que 174 horas lectivas repartidas entre
los diez semestres, de estas horas hay 136 para la especialidad.
Teniendo en cuenta que esta facultad es la primera de su clase en
la zona del Golfo Arábigo es lógico que el cuerpo
docente sea de origen extranjero. Desde luego la mayor parte procede
de países árabes con cierta tradición en la
materia, aparte de profesorado y lectores de diferentes países
europeos y norteamericano. Desde luego no hay ningún lector
español. Hubo, eso sí, en un momento determinado algún
que otro lector hispanoamericano.
El número total del profesorado alcanza 174 profesores y
profesoras porque ya se sabe que existen dos departamentos (inglés
y francés) dedicados a las alumnas que estudian en un lugar
diferente.
A modo de conclusión lo que se espera es que esta nueva andadura
de la lengua española dé sus frutos en conquistar
un nuevo espacio cultural bien preparado previamente por la herencia
común, dar pasos decisivos en el camino de la comunicación
entre los pueblos buscando lo que aproxima y contribuir en cultivar
más semillas de compresión, entendimiento y bienestar.
*Profesor en Arabia Saudí
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