.REDACCIÓN
l pasado 19 de mayo, el precio del barril de petróleo superó
el límite psicológico de los 40 dólares en
el mercado de la Bolsa de Nueva York, alcanzando la cantidad de
41,70 dólares. Esta barrera sólo había sido
superada anteriormente en octubre de 1990, dos meses después
de la invasión de Kuwait por parte de las tropas de Saddam
Hussein. En este contexto, se han multiplicado las presiones sobre
la Organización de Países Exportadores de Petróleo
(OPEP), que controla un tercio de la producción mundial de
petróleo, y los países que pertenecen a la misma para
que sus ministros amplíen las cuotas de producción
cuando se reúnan el próximo 3 de junio en Beirut,
con el fin de hacer caer así los precios. En marzo, los ministros
de la OPEP accedieron ya a ampliar la cuota total de producción
hasta los 23,5 millones de barriles diarios.
Con un petróleo en unos niveles como los actuales, las economías
occidentales, que dependen en gran medida de las importaciones de
crudo, podrían resentirse y la recuperación económica
global podría verse también amenazada. Estas economías
sufrieron una recesión en 1973, cuando, durante la guerra
árabe-israelí de aquel año, los países
árabes utilizaron el petróleo como arma recortando
los suministros a varios países occidentales que apoyaban
a Israel. Más tarde, en 1979, la Revolución iraní
provocó otro fuerte incremento de los precios, debido a la
caída de las exportaciones de crudo de Irán, el segundo
productor mundial.
La economía más afectada por el este aumento de los
precios es, sin duda, la de EEUU, país que consume el 45%
de la gasolina que se produce en el mundo. Cabe señalar que
cada dólar de subida en el precio del petróleo incrementa
el déficit comercial de EEUU en unos 4.000 millones de dólares.
La dependencia de la economía norteamericana con respecto
al petróleo se pone de manifiesto en algunos ejemplos históricos.
Así por ejemplo, el fuerte incremento del precio del crudo
en 1990 fue seguido de una fuerte recesión en EEUU, que fue,
en última instancia, la responsable de la derrota electoral
de Bush padre en las elecciones presidenciales de 1992.
La industria aeronáutica de EEUU, que se halla ya fuertemente
endeudada, está actualmente al borde de la quiebra. El pasado
20 de mayo las compañías United Airlines y American
anunciaron un incremento del 10% en los precios de sus billetes
para hacer frente a la hemorragia económica causada por la
subida de los costes del combustible. Los camioneros y transportistas,
que han soportado un incremento del 40% en el precio de la gasolina
diesel, han bloqueado algunas de las principales autopistas norteamericanas
como forma de protesta. En este contexto, no es de extrañar
que EEUU haya multiplicado sus presiones sobre los países
de la OPEP para que incrementen sus cuotas. Recientemente, el secretario
de Energía, Spencer Abraham, manifestó a los reporteros
que "es urgente que se tomen enérgicas medidas en el
próximo encuentro (de junio) de la OPEP".
Esta preocupación estadounidense es compartida por otros
países. El 13 de mayo, el diario japonés Yomiuri Shimbun
publicó un artículo titulado: "La subida del
precio del petróleo dispara el temor a una crisis".
En el artículo, algunos expertos japoneses predecían
"una crisis que recordará a la que produjo un estancamiento
de las economías industrializadas durante los años
setenta".
Factores políticos
Entre las causas que explican el incremento de los precios hay,
sin duda, factores económicos, relacionados con el incremento
de la demanda mundial, pero también otros de tipo político,
que en esta crisis han tenido un papel predominante. Entre ellos
hay que señalar la guerra de Iraq y la amenaza a la estabilidad
interna en Arabia Saudí.
Con respecto a Iraq, hay que decir que la extensión de las
operaciones de la resistencia iraquí y los continuos ataques
contra oleoductos y otras instalaciones petrolíferas han
echado por tierra los planes de EEUU para usar el petróleo
iraquí en su propio provecho. Los norteamericanos creían
antes de la guerra que el petróleo de Iraq, ahora en sus
manos, podría ser utilizado, mediante un aumento de la producción,
para hacer caer el precio del barril de crudo en el mercado internacional
hasta los 15-18 dólares. En la actualidad, sin embargo, la
exportación de petróleo iraquí está
situada entre los 1,6 y 1,8 millones de barriles diarios, una cantidad
aún menor que los 2,5 millones que se exportaban antes de
la guerra.
Las amenazas de Al Qaida en Arabia Saudí y el reciente asesinato
allí de cinco ingenieros extranjeros que trabajaban en una
planta petroquímica, han levantado también la voz
de alarma. Arabia Saudí es el exportador de petróleo
más importante del mundo y posee el 60% de las reservas conocidas
de este recurso. Otros analistas sugieren también que la
campaña antisaudí iniciada tras los atentados del
11 de septiembre de 2001 por los sectores neoconservadores de EEUU,
es otro factor más de inestabilidad que se halla detrás
de la subida de los precios de la energía.
A esto hay que sumar además la inestabilidad política
en Venezuela, donde en abril de 2002 tuvo lugar un golpe de estado
fallido dirigido contra Chávez. El pasado año, una
huelga de los ejecutivos de la compañía estatal de
petróleo, Petróleos de Venezuela (PDVSA), promovida
por la oposición, paralizó durante varias semanas
la exportación de crudo del país, lo cual afectó
también a los precios en el mercado internacional.
El hecho de que la subida de los precios del crudo está motivada
principalmente por razones geopolíticas ha sido destacado,
entre otros, por el ministro de Petróleo de Qatar, Abdullah
bin Hamad al Attiyah. Al Attiyah desmintió también
que la subida de precios estuviera relacionada con las cifras de
producción.
Maniobras especulativas
Otro factor que la OPEP señala como causante de la actual
subida de los precios del petróleo es la especulación.
El presidente de la organización, Purnomo Yusgiantoro, manifestó
en este sentido que "el principal factor que ha provocado esta
subida de precios es la fuerte especulación que existe en
algunos mercados". Los dos principales mercados mundiales del
petróleo -donde se realizan el 90% de todas las transacciones
petrolíferas a nivel internacional- son el International
Petroleum Exchange (IPE), radicado en Londres, y el NYMEX, con sede
en Nueva York. En ambos mercados tienen lugar un gran número
de operaciones especulativas, en las que participan algunos de los
bancos y entidades inversoras más poderosos de EEUU y el
Reino Unido.
Existen, no obstante, razones económicas que se vienen a
añadir a los anteriores factores. Entre ellas hay que citar
el descenso de la producción en los campos de Alaska y el
Mar del Norte. Esto significa que EEUU, el Reino Unido y Noruega,
ninguno de los cuales es miembro de la OPEP, están registrando
niveles históricamente bajos en su producción. Según
las previsiones de la OPEP, otros países no miembros de la
organización, como Omán, Siria y Yemen, que producen
en la actualidad una limitada cantidad de petróleo, verán
también reducirse ésta dentro de pocos años.
Los únicos países donde la producción está
en vías de aumentar son Angola, Chad y Kazajstán.
Por su parte, la producción de los campos de Rusia se ha
estabilizado tras varios años de crecimiento. "Si somos
realistas, tendremos que reconocer que la capacidad de los países
productores no puede hacer frente a la creciente demanda de países
como China e India, que están aumentando rápidamente
sus necesidades de energía debido a su rápido desarrollo
económico", manifestó recientemente Semyon Vainshtok,
presidente del monopolio de oleoductos de Rusia, Transnet, a la
agencia Reuters. El rápido desarrollo de China ha llevado
a que sólo en su capital, Pekín, se pongan en circulación
más de mil nuevos vehículos cada día. Algunos
expertos consideran que si la economía mundial continúa
creciendo al mismo nivel, la demanda de petróleo aumentará
en un 2% el próximo año y la OPEP habrá de
sacar al mercado un millón de barriles más para atender
estas nuevas necesidades.
Los países productores señalan también que
EEUU es, en parte, responsable de la actual situación puesto
que no ha incrementado la capacidad de sus refinerías de
petróleo, que actúan, según algunos responsables
de la OPEP, como "cuellos de botella". Estos expertos
señalan que de nada sirve incrementar la producción
de petróleo si la capacidad de trabajo de las refinerías
continúa siendo la misma. Cabe recordar que por las refinerías
de gasolina norteamericanas pasa el 11% de la producción
mundial de petróleo.
Algunos expertos dudan que la OPEP vaya a adoptar decisiones drásticas
para apoyar a la economía norteamericana y señalan
que los países exportadores tienen un mal recuerdo de lo
sucedido a finales de los años noventa, cuando recibieron
fuertes presiones de EEUU para que aumentaran su producción
con el fin de hacer bajar los precios. La decisión tomada
entonces por la OPEP en ese sentido hizo caer el precio del barril
hasta los 16 dólares, hecho éste que supuso un duro
golpe para la economía de los países exportadores.
Arabia Saudí propone elevar las cuotas
Hasta el momento, el país más receptivo a los requerimientos
norteamericanos ha sido Arabia Saudí, que ha anunciado recientemente
un incremento de su propia producción en unos 800.000 barriles
diarios, elevando así su producción total hasta los
9,1 millones. Las autoridades saudíes han hecho también
un llamamiento a los demás miembros de la OPEP para que aumenten
sus cuotas, de forma que puedan salir dos millones más de
barriles diarios al mercado, cantidad ésta que haría
descender, según los cálculos saudíes, de forma
importante los precios.
Esta actitud de Arabia Saudí es explicable por dos motivos.
En primer lugar, una iniciativa en este terreno sirve para demostrar
a Washington, en un momento en el que voces antisaudíes se
escuchan en la capital estadounidense, que Arabia Saudí continúa
siendo un aliado indispensable, tanto en el terreno político
como en el económico. Por otro lado, los saudíes temen
que si los precios del petróleo suben demasiado, esto animará
a los norteamericanos a buscar fuentes energéticas alternativas
al petróleo.
La actitud de Arabia Saudí es muy importante, ya que es el
único país productor con capacidad suficiente para
elevar la producción de petróleo de forma significativa
a nivel global. De momento, la propuesta saudí parece contar
con el respaldo de países como Kuwait, Emiratos Árabes
Unidos, Irán e Indonesia.
El llamamiento saudí fue recibido, sin embargo, con reservas
por otros miembros de la OPEP, que consideran que la escalada de
precios no está relacionada, como ya se ha dicho, con la
cantidad de petróleo que sale al mercado, sino que viene
motivada principalmente por factores políticos o por la especulación.
"El mercado está ya suficientemente abastecido de petróleo",
declaró el ministro de Energía venezolano, Rafael
Ramírez, a este respecto. Ramírez citó también
los altos impuestos sobre la gasolina y otros carburantes existentes
en Europa y EEUU y la inestabilidad en Iraq, causada por la ocupación
norteamericana, como los factores que habrían provocado,
a su juicio, el aumento de los precios que pagan los consumidores
en los países desarrollados. Ramírez advirtió,
sin embargo, a estos últimos que la era del petróleo
barato "podría terminarse pronto", debido al aumento
de la demanda internacional. Por su parte, el ministro libio del
Petróleo, Fathi bin Shatwan, criticó el anuncio saudí
sobre un aumento unilateral de la producción. En una reciente
conferencia de prensa, Shatwan manifestó que "Arabia
Saudí no puede decidir por sí sola un incremento de
la producción, sino que ha de contar con el resto de miembros
de la OPEP para tomar una medida de este tipo".
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