.REDACCIÓN
on una población de 160 millones de habitantes (un 15% del
total), los musulmanes de la India constituyen una impresionante
fuerza electoral. La mayoría de los partidos indios han querido
atraerse tradicionalmente a esta fuerza, que es considerada decisiva
en al menos una cuarta parte de los distritos electorales del país.
En realidad, los musulmanes indios no han tenido que dudar mucho
a la hora de escoger la opción política a la que dar
su apoyo. En la India existen desde la independencia, en 1947, dos
grandes fuerzas representadas por el Partido del Congreso, que defiende
una ideología de centro-izquierda no confesional, y el Partido
Bharatiya Janata (PBJ), una fuerza fundamentalista hindú,
que busca transformar a la India en un estado puramente hindú
(un programa que ha venido a conocerse con el nombre de Hindutva).
Así pues, durante las pasadas décadas, los musulmanes
apoyaron al Partido de Congreso, regido por la dinastía de
los Gandhi, en la creencia de que dicha fuerza política era
la única que podía defender sus intereses y frenar
al fundamentalismo hindú.
A mediados de los noventa, esta tendencia comenzó a debilitarse
por tres factores principales. En primer lugar, el Partido del Congreso
abandonó en parte su ideología no confesional, promovida
entre otros por Nehru, y pasó a apoyar una versión
moderada de la Hindutva con el fin de atraerse a parte del electorado
moderado del BJP. Esta tendencia ha sido, sin embargo, rectificada
en los últimos meses por la líder del Partido del
Congreso, Sonia Gandhi, tras los fracasos electorales del partido
en algunos estados. Sonia comprendió que la apuesta por la
llamada "Hindutva suave" no había tenido impacto
entre los votantes hindúes fundamentalistas, que preferían
indudablemente el original a la copia, y había alejado además
del partido a las minorías religiosas y a los sectores laicos
de la sociedad india. Sonia ha preferido así en estas recientes
elecciones recuperar la ideología original del Partido del
Congreso, con el fin de poder presentar a este último como
la única fuerza que busca representar a todos los estratos
de la sociedad india.
En segundo lugar, el ambiente político indio de los años
noventa era mucho más variado que el de épocas anteriores,
debido sobre todo al crecimiento del número de partidos políticos
(Hoy en día existen unos 170). Muchos de estos partidos ofrecían
un mayor apoyo a los intereses de la comunidad musulmana que el
Partido del Congreso.
En tercer lugar, cabe señalar que la mayoría de los
musulmanes indios se sentían decepcionados por la actuación
del Partido del Congreso en las anteriores décadas, ya que
este partido no había tomado en cuenta los intereses de la
comunidad musulmana y ni resuelto los problemas de discriminación
que había venido sufriendo.
No obstante, las estadísticas muestran que desde el año
2002 el voto de los musulmanes comenzó a dirigirse de nuevo
de forma masiva al Partido del Congreso, debido, sobre todo, a su
rechazo al BJP y su ideología fundamentalista hindú.
Los musulmanes no pueden olvidar que algunos líderes del
BJP, como el viceprimer ministro Lal Krishna Advani, jugaron un
importante papel en la destrucción de la Mezquita Babri de
Ayodhya en 1993, a manos de una multitud de fanáticos hindúes
que querían levantar en su lugar un templo dedicado al dios
hindú Ram, del que afirmaban que había nacido en ese
mismo lugar. El BJP nunca condenó aquella destrucción
y la matanza de miles de musulmanes en los disturbios que la siguieron.
En 2002 miles de musulmanes fueron también asesinados en
un salvaje pogrom que tuvo lugar en el estado indio de Gujarat,
en uno de los peores ejemplos de violencia intercomunitaria que
se recuerdan en el país. La prensa india acusó en
aquel entonces al primer ministro del Estado, Narendra Modi, de
haber alentado las matanzas. Sin embargo, el BJP no sólo
no condenó la actuación de Modi, sino que volvió
a presentarlo como candidato a primer ministro en las siguientes
elecciones.
Acercamiento del BJP a los musulmanes
En los últimos meses, sin embargo, el BJP pareció
comprender que su imagen de radicalismo estaba perjudicando sus
expectativas electorales y agrupando en su contra a diversas minorías,
como los sijs y los musulmanes. A esto hay que añadir que
el programa de la Hindutva estaba encontrando también una
fuerte oposición entre algunos de los partidos que forman,
junto con el BJP, la Alianza Nacional Democrática (NDA),
una coalición electoral que gobernó la India desde
1998 hasta las recientes elecciones de mayo de 2004.
Todo ello hizo reaccionar al sector más realista del partido,
encabezado por el propio primer ministro, Atal Behari Vajpayee,
que intentó realizar una aproximación a la comunidad
musulmana y marcar, al mismo tiempo, distancias con respecto al
programa de la Hindutva. Vajpayee aprobó así un programa
electoral que incluía un plan de apoyo a la comunidad musulmana,
con medidas tendentes a lograr una mejora en la educación
y un desarrollo económico de la comunidad, así como
a promover el nombramiento de más musulmanes para cargos
estatales y de las empresas públicas. Asimismo, el programa
contenía la promesa de firmes medidas en contra del posible
estallido de nuevos episodios de violencia similares al de Gujarat.
Vajpayee anunció también en un discurso pronunciado
en el mes de marzo -y en el que significativamente utilizó
algunas frases en urdu (el idioma que hablan la mayoría de
los musulmanes de la India)- que su partido adoptaría una
línea más constructiva en la disputa sobre el destino
del sitio donde se levantó la Mezquita de Babri y en el que
los fanáticos hindúes pretenden construir su templo
al dios Rama. Esta promesa parecía especialmente significativa
por cuanto que el BJP había prometido a lo largo de los años
noventa aprobar la construcción del templo hindú en
el lugar si ganaba las elecciones. Del mismo modo, el BJP utilizó
también el tema de la mejora de relaciones con el vecino
Pakistán con el fin de intentar atraerse los votos de los
musulmanes. El portavoz del BJP, Maqtar Abbas Naqvi, mostró
públicamente su esperanza de que todas estas propuestas ayudarían
a cambiar la imagen del partido, transformándolo en una fuerza
política honesta y amiga a ojos de los musulmanes.
Estos intentos del BJP por atraerse el voto musulmán han
sido mal recibidos, sin embargo, por las dos principales organizaciones
fundamentalistas hindúes del país: la Rashtriya Swayamsewak
Sangh (RSS) y el Vishwa Hindu Parishad -Congreso Mundial Hindú-
(VHP). Ambas organizaciones han sido el pilar sobre el que se ha
construido el BJP y algunos de los líderes de este último,
como el propio Vajpayee o Advani, han militado en dichas organizaciones
o mantienen estrechos vínculos con ellas. Estos grupos promueven
activamente la aplicación de una versión radical de
la Hindutva, mediante la creación de una "India hindú",
y califican de "extranjeras" a todas las otras religiones.
Estas organizaciones han promovido en los pasados años un
clima de odio contra las minorías, y en especial contra los
musulmanes, que ha alimentado los disturbios intercomunitarios en
diferentes lugares del país.
El vicepresidente del VHP, Acharya Giriraj Kishore, ha manifestado,
en este sentido, que la apertura del BJP hacia los musulmanes era
una iniciativa "equivocada y desastrosa". "No apoyamos
las afirmaciones del primer ministro de que el BJP debería
tratar a hindúes y musulmanes de la misma forma". El
VHP ha tratado también de presentar a Sonia Gandhi como una
"extranjera" por su origen italiano y ha lanzado una campaña
abiertamente chovinista en su contra.
Voto en bloque al Congreso
Una reciente encuesta del diario Times of India mostró,
sin embargo, que la mayoría de los indios no creían
que la sinceridad del BPJ y consideraban que sus propuestas eran
un simple ardid político destinado a ganar votos. Del mismo
modo, sólo un tercio de los entrevistados afirmó confiar
en la promesa del BJP de que buscaría un arreglo negociado
a la disputa de Ayodhya.
Los musulmanes no creyeron tampoco las promesas del BJP y votaron
en bloque al Partido del Congreso. Amin Patel, un miembro de este
último, declaró a Times of India que "los musulmanes
han votado masivamente al Congreso. Deseaban derrotar a toda costa
al BJP y no quisieron que su voto se dividiera entre diferentes
partidos". Hay que señalar, además, que muchos
musulmanes se han afiliado al Partido del Congreso en los últimos
meses. Entre ellos hay que destacar a Seyyed Shahabuddin, uno de
los principales líderes islámicos del país,
que manifestó que su adhesión al partido obedecía
a su deseo de luchar en pro de la recuperación de una política
democrática y no confesional, similar a la que Nehru puso
en práctica en las primeras décadas que siguieron
a la independencia. Esta afiliación de musulmanes ha sido
fruto también del trabajo del propio Partido del Congreso,
que, siendo consciente de que el BJP estaba realizando una ardua
campaña para atraerse el voto musulmán, puso en marcha
una iniciativa dirigida a atraerse el apoyo de los líderes
musulmanes. Al mismo tiempo, el Congreso realizó una fuerte
crítica del programa chovinista hindú puesto en práctica
por el BJP en los pasados años.
En este contexto no es de extrañar que la inesperada victoria
de Sonia Gandhi en las elecciones generales y la consiguiente derrota
del BJP hayan sido saludadas con entusiasmo por los musulmanes indios.
Así por ejemplo, el Consejo de Musulmanes Indios del Reino
Unido describió la debacle del BJP como "una victoria
para la humanidad". "Al mostrar a los fascistas la puerta
de salida, el pueblo de la India ha mostrado su madurez y su apoyo
a un sistema no confesional, y a la coexistencia pacífica
entre todas las comunidades de la India", señaló
el presidente del Consejo, Munaf Zeena. "La derrota del BJP
es la derrota del fascismo, de la filosofía del odio y de
la política sin principios. Esperamos que este hecho sea
una lección para todos aquellos políticos egoístas
y sedientos de poder que han intentando triunfar en la política
mediante el fomento de las divisiones y de los choques sangrientos
de unas comunidades con otras... El BJP se suicidó al no
tomar ninguna medida contra el primer ministro fascista de Gujarat,
Narendra Modi (por la masacre de Gujarat)".
"La mayoría de los musulmanes de la India son esencialmente
anti BJP", indicó, por su parte, Zaraful Islam Khan,
director del Milli Gazetter, una publicación quincenal musulmana.
"Sólo un 10% de ellos se han dejado engañar por
la propaganda y la retórica del BJP". Para Khan existen
muchas razones que inducen a creer que si el BJP hubiera ganado
de nuevo las elecciones, habría seguido promoviendo el programa
de la Hindutva e ignorado todas sus promesas anteriores dirigidas
a los musulmanes.
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