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Matanza de niños palestinos
en Rafah

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REDACCIÓN

E l pasado 19 de mayo, UNICEF mostró su preocupación por la suerte de los niños palestinos de Gaza, que se han convertido en los últimos años en una de las principales víctimas de la maquinaria bélica israelí. UNICEF levantó la voz de alarma en especial después de que el 20 de mayo un misil lanzado por un helicóptero israelí contra una manifestación pacífica en la ciudad de Rafah se cobrara la vida de 10 palestinos, de los cuales nueve eran jóvenes menos de 18 años o niños.
"Ésta es una masacre terrorista y un crimen de guerra", manifestó el ministro de Exteriores palestino, Nabil Shaath. Según diversas fuentes, al menos 11 menores palestinos han sido asesinados en los cinco días que han durado las incursiones y ataques del Ejército israelí contra Rafah.Un niño palestino, herido por un misil israelí, es evacuado por un médico
"Los niños palestinos tienen el derecho a ser protegidos contra todos los actos de violencia en el contexto del actual conflicto palestino-israelí", señaló David Bassiouni, representante especial de la UNICEF en Jerusalén. "Tienen derecho a un refugio seguro y a un acceso seguro a sus escuelas y centros de salud". UNICEF recuerda, en este sentido, que más de 560 niños y jóvenes palestinos menores de 18 años han muerto desde el inicio de la segunda intifada, en septiembre de 2000. En 2003, el Ejército israelí mató a 600 palestinos, de los cuales 100 fueron menores de edad. Muchos centenares de niños resultaron heridos durante este período y muchos más sufren diversos trastornos de tipo psicológico.
Por otro lado, durante el mes de mayo, unos 2.000 palestinos quedaron sin hogar por las demoliciones practicadas por el Ejército israelí en Rafah. Un 60% de estas personas son niños. Se calcula que entre septiembre de 2000 y mayo de 2004 unos 11.000 palestinos perdieron sus viviendas.
En su llamamiento, UNICEF recuerda también a Israel que debe "cumplir con sus obligaciones, recogidas en la Convención de Derechos del Niño" de la ONU, lo cual implica que debe dejar de tomar a los niños palestinos como objetivo de sus ataques y suministrar a aquellos que han perdido su hogar una vivienda alternativa.
Otra organización que ha mostrado su preocupación por la situación de los niños y jóvenes palestinos es Amnistía Internacional. Esta organización ha señalado en un informe dado a conocer el 26 de mayo que la mayoría de los niños palestinos que han muerto en este conflicto han sido víctimas de disparos, bombardeos dirigidos contra áreas residenciales o ejecuciones extrajudiciales, realizadas por soldados israelíes. La mayoría de los niños palestinos muertos recibieron disparos en el pecho o en la cabeza, por lo que resulta claro que existía una voluntad de matarles.

La muerte de Ahmed, Asma y Rawan

En otro ataque llevado a cabo contra la ciudad de Rafah el pasado 18 de mayo, Ahmed al Mugair, de 13 años de edad, y su hermana Asma, de 16, fallecieron por disparos en la cabeza, realizados por soldados israelíes, cuando se hallaban en la terraza de su casa tendiendo ropa y alimentando a unas palomas.
El informe de Amnistía rechaza las alegaciones israelíes de que estos dos adolescentes murieron a causa de explosión causada por activistas palestinos. Amnistía señala que las evidencias fotográficas muestran agujeros de bala en las ropas que colgaban de un tendedero situado en la terraza donde ambos fallecieron. Asimismo, la antena parabólica y el muro de la terraza tenían también rastros de balas disparadas por los israelíes.Dos hermanos palestinos contemplan lo que ha quedado de su vivienda demolida
El 22 de mayo, quinto día de los ataques del Ejército israelí contra Rafah, y tres días después de que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara abrumadoramente una condena a Israel por las matanzas de civiles palestinos en Rafah, una niña de 3 años, Rawan Mohammed Abu Zaid, que se dirigía en compañía de dos hermanas a comprar dulces a una tienda, murió al recibir en la cabeza y el cuello el impacto de la metralla del obús de un tanque israelí. El corresponsal del diario The Guardian escribió una emotiva narración de la muerte y el funeral de Rawan, que falleció llamando a su madre. Su familia colocó una foto de la niña en la tumba, unas pocas horas después de su muerte. El tío de Radwan, Abed, denunció a sus asesinos: "Ella era una niña inocente y merecía todo el cariño posible después de haber perdido recientemente a su madre. En lugar de esto, ha sido asesinada por una mano israelí, que empuñaba un arma norteamericana".
Amnistía señala que "ciertos abusos" cometidos por el Ejército israelí constituyen crímenes de guerra. Entre éstos, la organización cita los asesinatos, las ejecuciones extrajudiciales, la obstrucción a la actuación del personal médico y sanitario, los ataques contra este personal, la extensa destrucción de propiedades, las torturas y el uso de escudos humanos.