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Reflexiones sobre el 11-M
por Mohamed Chackor
Ningún lazo une tan estrechamente dos corazones humanos como la compañía en el dolor”.
Southey
Ningún lazo une tan estrechamente
dos corazones humanos
como la compañía en el dolor”.
Southey


m “ayerit” –o Madrid– llora a sus hijos. ¿Por qué el hombre secreta dolor? Detrás de los sedientos de púrpura se esconden fanatismos e imperialismos que no quieren decir su nombre. Por doquier, la vulnerable libertad es la diana de fechorías malsanas.
A fin de formar leales eunucos de la mente, el integrismo está cerrado al diálogo. Esa violencia ciega que general el culto a la muerte y la destrucción es puro fascismo. Considera el crítico y pensador francés Jean Baudrillard que “a más orden mundializado, más reorganización del terrorismo”.
La sinrazón podría destruir todo menos nuestra convivencia plural. “Cuando uno está aniquilado, no llora; sangra”. Éste es el modo en que sangra mi corazón de árabe madrileño. El 11-M es una llaga abierta en la conciencia de toda la humanidad. El mal uso de los avances tecnológicos agrava la cultura de la violencia, que es el cáncer de nuestras democracias. Hemos podido ver que el progreso no amansa nuestros instintos inclementes. “La civilización no suprime la barbarie; la perfecciona”, dijo Voltaire; y qué razón tenía.
Los caídos en Atocha, donde se han esfumado tantas ilusiones proletarias, vivirán siempre en nosotros. Siento vergüenza de mis lágrimas: las desgracias nos impelen a defender nuestro futuro; pero por suerte, el amor es el único sentimiento que perdura. “Dios es el autor del bien (...) El mal viene de ti”. Corán (IV)