esde hace unos días estoy llevando una vida de lo más
agitada. No hacen mas que llamarme desde distintos lugares de España
intentando que les confirme un rumor que se ha extendido rápidamente
entre los emigrantes magrebíes que viven entre nosotros.
Unos me preguntan, si es verdad lo que se rumorea, habrá
que agradecerlo de alguna forma, que un acto de generosidad de esta
magnitud demuestra un talante de conciencia y de inquietud por la
justicia social digna de un gran socialista y esto, dado que no
es frecuente, no puede quedar sin su acto de agradecimiento.
Que el ínclito ministro de justicia D. José Antonio
Alonso demuestre tal inquietud por los pobres emigrantes magrebí
que vienen a nuestros campos, a perderse y desperdigarse para recoger
nuestras cosechas a precio de semiesclavo y en condiciones inhumanas
para que así nosotros seamos mas ricos y ellos aunque míseros,
un poco menos famélicos, sería de agradecer.
Yo no me lo creo, pero el rumor es el siguiente: Que va a mejorar
las condiciones de todos los pobres magrebí es que viven
en casas sin luz, agua, teléfono y que esto lo va a solucionar
rápidamente por la seguridad de España en la lucha
contra el terrorismo internacional, o sea islamista.
-Que sí, que sí, Abdurrahman, que nos van a poner
luz y teléfono y dicen que también Internet para que
lo utilicemos todo, y así nos puedan espiar, pues somos un
peligro nacional.
Inmediatamente me puse al trabajo y me informe que nuestro Ministro
del Interior, llamados por alguno con el mote de “caballo
loco”, pues cuando oye hablar del el Islam se pone a dar coces
dialécticas: que si hay que restaurar de nuevo la censura
para los imames de las mezquitas, que los centros pequeños
de culto musulmán son nidos de terroristas,… y ahora,
que es la que ha despertado el rumor, que quiere pasarse por el
arco del triunfo la Ley de Protección de Datos del año
99 y que hay que vigilar y controlar a todos los pobres currantes
que huyendo de la miseria e injusticia social de sus países
hayan recalado en el nuestro, donde son tratados casi como esclavos
y con sueldos de mierda para cualquier español, pero que
para ellos supone una solución para poder mantener con dignidad
sus familias.
Esto no se lo puedo explicar a quienes me han llamado, ellos con
una lógica elemental me argumentan que como les van a espiar
y a quebrantar la Ley de Protección de Datos si lo único
que hacen es trabajar de sol a sol, la mayoría de ellos en
invernaderos, donde la temperatura sobrepasa los 45º; si tienen
que ir cuando pueden a buscar un teléfono para poder hablar
con sus familias, por tanto, -argumentan ellos- nos tendrán
que poner teléfono y ya de paso luz y lo de Internet que
dicen que es una maravilla y que eso les sería mas cómodos
a los espías.
¿Se imaginan el trabajo de campo que tendrían que
realizar los espías escuchando las conversaciones las doce
horas que están trabajando en el invernadero? Para mi –me
dicen- que esos no aguantan ni cinco minutos a nuestro lado con
el calor que hace y además, se notaría mucho, sería
poco discreto, mejor lo de la línea de teléfonos,
mejor para todos así.
Me dolería tener que explicarles que después de salir
de sus países en busca de un futuro para ellos y sus familias,
de ponerse a trabajar en condiciones y sueldos que ningún
español quisiera para sus enemigos, ha recaído sobre
ellos la sospecha del terrorismo. Me parece tan cruel y tan entupido
y me hace acongojarme al comprender en manos de quien está
la seguridad de todos nosotros. Que a don José Antonio Alonso
le viene grande el puesto, han sobrado días en su primer
mes de responsabilidades para que lo sepamos, que sigue la tradición
de los pésimos ministros del interior del socialismo es evidente
(el GAL y la ley de patada a la puerta nos lo confirma con anterioridad)
y que el actual, por el tiempo que lleva en el cargo y las salidas
de pata de banco que ha tenido seguro que los supera.
No saber que la busca de la integración de esas gentes humildes
y en su mayoría incultas que están en un exilio económico,
es la mejor solución para la convivencia, que es la vacuna
ideal para que si alguna vez alguien le va con la cantinela de lo
malo que somos los europeos, que somos infieles, …y hacer
caer sobre ellos la sospecha de temas tan graves como el odio hacia
nosotros y el terrorismo me parece gravísimo para un político,
para un socialista, si en verdad lo fuera, imperdonable; y lo pero
de todo, es que con esa actitud y comprensión errónea
y disparatada de la realidad se alimenta aquello que dices estas
combatiendo.
Espero que como en la película de Berlanga, Mr. Alonso, al
igual que los americanos, pase raudo y veloz y solo deje como recuerdo
de la España intolerante algún artículo, como
este, por ejemplo.
Por ultimo, otro chisme que me han contado, en su despacho de gobierno
en el Gobierno Autonómico de Castilla la Mancha , caballo
loco tenía enmarcada una frase sobre su escritorio : “
No somos intransigentes, pero no se puede pactar con el error. Firmado:
F ”. ¿Saben quien era ese F?
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