.REDACCIÓN
urante los días 18 a 23 de mayo de 2004, la ciudad de Rafah
se convirtió en el objetivo de una nueva agresión
del Ejército israelí. Según datos de la Agencia
de la ONU encargada de los Refugiados Palestinos (UNRWA), 575 palestinos
perdieron su hogar en esos seis días. Esta cifra se eleva
a 2.000, sin embargo, si se cuenta el período comprendido
entre el 1 de mayo y el 23 de ese mismo mes.
En lo que se refiere a los edificios destruidos, según la
UNRWA, los israelíes demolieron 45 edificios de viviendas
entre los días 18 al 23 de mayo y 155 en el período
comprendido entre el 1 y el 23 de dicho mes.
Durante su incursión contra Rafah, las tropas israelíes
asesinaron también a 128 palestinos e hirieron a varios centenares
más. Por todo ello, la Agencia describió la situación
en la ciudad como una "catástrofe humanitaria".
El ataque contra Rafah ha sido el mayor de los últimos años
y se produjo poco después de que 13 soldados israelíes,
que viajaban en dos vehículos acorazados, murieran en dos
días consecutivos de enfrentamientos con los palestinos.
La pesadilla de terror, asesinatos y demoliciones de casas comenzó
el día 17 por la noche cuando los israelíes lanzaron
intensos bombardeos de artillería y aviación. Tropas
israelíes convergieron entonces en la vecindad de Tel al
Sultan, al norte de la ciudad.
En la mañana del día siguiente al menos 18 palestinos,
la mayoría de los cuales eran civiles inocentes, fueron asesinados
por el fuego de los soldados israelíes y el lanzamiento de
misiles Hellfire por parte de algunos helicópteros Apache.
Durante uno de estos ataques, un helicóptero Apache lanzó
dos misiles contra una mezquita local, matando a seis fieles y ocasionando
un enorme daño al edificio. Otro helicóptero lanzó
otro misil contra un grupo de civiles matando a cinco e hiriendo
y mutilando a otros nueve más.
El ejército de ocupación israelí manifestó
que el objetivo del ataque era el de "arrestar o matar"
a los sospechosos de pertenecer a las organizaciones palestinas
de resistencia y "localizar y destruir" los supuestos
túneles que unían Rafah con Egipto. Los palestinos
rechazaron estas alegaciones israelíes señalando que
el propósito real de Israel no era otro que el de destruir
Rafah, demoler centenares de viviendas y matar a tantos palestinos
como fuera posible para fortalecer la moral israelí.
La demolición de viviendas y matanza de civiles cometida
por Israel han recibido, sin embargo, una amplia condena de la comunidad
internacional. Kieran Prendergast, el más alto consejero
del secretario general de la ONU, Kofi Annan, manifestó,
en relación con este ataque: "El Ejército israelí
ha demolido centenares de viviendas palestinas, en violación
de sus obligaciones, derivadas de la ley internacional... Las condiciones
económicas (del pueblo palestino) han continuado empeorando
todavía más y esto está generando un mayor
sufrimiento y acrecentando la desesperación (de los palestinos)".
Paul McCann, representante de la UNRWA, condenó públicamente
esta política y rechazó la mencionada tesis israelí
de que las viviendas demolidas ocultaban túneles que unían
Gaza con Egipto o estaban vacías.
McCann ha señalado que los edificios que estaban vacíos
habían sido evacuados solamente por el miedo constante de
sus propietarios a ser asesinados o heridos por un ataque israelí.
"Cuando la casa de tu izquierda ha sido demolida y la de tu
derecha también, sabes que serás el siguiente, así
que las familias palestinas no esperan hasta el último momento
para buscar otra vivienda", señaló McCann. Otro
responsable de la UNRWA, Peter Hansen ha condenado también
esta política israelí a la que calificó un
"castigo colectivo" ilegal. En lo que se refiere al tema
de los túneles, hay que señalar que el propio presidente
egipcio, Hosni Mubarak, ha retado a Israel a que proporcione públicamente
una prueba de su existencia. Israel, sin embargo, no ha querido
o no ha podido hacerlo hasta ahora.
Por su parte, Amnistía Internacional acusó también
a Israel de cometer crímenes de guerra en Gaza. Un informe
de la organización describió la destrucción
de viviendas, granjas e infraestructuras en Cisjordania y Gaza como
"un grave crimen de guerra" y "una abierta violación
de la Convención de Ginebra".
Según el diario israelí Haaretz, el plan para la destrucción
de viviendas palestinas en Rafah fue aprobado en un reciente encuentro
de altos jefes militares, al que asistieron el primer ministro,
Ariel Sharon, el ministro de Defensa, Shaul Mofaz, y otros altos
oficiales israelíes, algo que de confirmarse permitiría
a un tribunal internacional procesar a cada uno de ellos por crímenes
de guerra y contra la humanidad.
Un holocausto silencioso
En la actualidad, los 140.000 habitantes de Rafah se han convertido
en prisioneros. Al sur, se encuentra la frontera de Egipto, que
está cerrada; al oeste, el Mar Mediterráneo; al este,
varios asentamientos judíos; y al norte, un despliegue permanente
de tanques, helicópteros y tropas israelíes. Desde
el estallido de la segunda intifada en septiembre de 2000, el Ejército
israelí ha llevado a cabo más de 180 incursiones contra
Rafah, en el transcurso de las cuales han sido asesinados cientos
de civiles palestinos y ha destruido más de un millar de
viviendas, lo cual ha dejado a unos 11.000 palestinos sin hogar.
Sin embargo, la UNRWA sólo ha podido conseguir nuevas viviendas
para 1.000 de estas personas en estos tres años y medio.
Los responsables de la UNRWA se quejan además de que su llamamiento
urgente en favor de mayores donaciones y ayudas para la población
palestina no ha recibido todavía una amplia respuesta internacional.
Así pues, las escenas de mujeres y niños huyendo con
sus escasas pertenencias de sus hogares antes de que los bulldozers
israelíes los destruyan se han convertido en algo cotidiano
en Rafah. En ocasiones, los soldados israelíes disparan contra
los civiles que huyen.
"Los israelíes están llevando a cabo un holocausto
lento y silencioso en esta ciudad, bajo el pretexto de la búsqueda
de túneles. Lo vergonzoso de esto es que gran parte del mundo
se limita a mirar pasivamente mientras Auschwitz y el Guetto de
Varsovia están siendo recreados en Rafah", manifestó
Maydi Zurub, un alto representante de la Autoridad Palestina (AP)
en Gaza. "Sé que para algunos la palabra holocausto
puede resultar exagerada. Sin embargo, la realidad es que está
siendo perpetrado un holocausto aquí. Estoy hablando de un
ejército, el israelí, que es una réplica de
la Gestapo y que toma como blanco de sus ataques a miles de hombres,
mujeres y niños indefensos. Estoy hablando de un ejército
de bárbaros que intenta asolar y aniquilar a toda una ciudad".
Por su parte, la Autoridad Palestina describió la agresión
israelí contra Rafah como "una gran catástrofe"
y el parlamentario israelí Yossi Sarid, líder del
partido Yahad, de centro izquierda, manifestó, por su parte,
que la demolición en masa de viviendas palestinas constituye
un crimen de guerra.
Condena de la ONU
El 19 de mayo, varios países árabes, encabezados por
Argelia, presentaron una resolución en el Consejo de Seguridad
de la ONU para condenar el ataque israelí contra Rafah, el
asesinato de civiles palestinos y la demolición de casas
por parte de Israel. En esta ocasión, EEUU, que suele vetar
las resoluciones de condena a Israel, se abstuvo, permitiendo así
que la resolución fuera aprobada por una mayoría de
14 votos a favor y ninguno en contra. Pocas horas antes de la votación,
un helicóptero israelí había lanzado un misil
contra una multitud de palestinos desarmados que se manifestaban
en contra de las demoliciones de viviendas, matando a 10 de ellos,
incluyendo a varios niños, e hiriendo a 50 más.
Tras la votación, el embajador de Argelia en la ONU, Abdullah
Baali, advirtió que "Israel no puede continuar ignorando
la autoridad de la ONU y violando las normas del Derecho Internacional
con impunidad".
Sin embargo, al día siguiente, 20 de mayo, y en un abierto
desafío a la comunidad internacional, Israel amplió
su ataque a nuevas áreas dentro y alrededor de Rafah y continuó
con las demoliciones. El día 21, las tropas israelíes
se retiraron finalmente dejando tras de sí una escena de
gran devastación: un camino donde antes había habido
varias decenas de edificios, un huerto de olivos arrasado y el zoo
de Gaza destruido.
Uno de los residentes de Rafah, Abdul Rahim Abu Yazir, un profesor
de 42 años, volvió a su casa después de que
los israelíes se hubieran ido. "No reconozco mi propia
calle", declaró a la agencia Associated Press. "No
creo que un terremoto pudiera hacer lo que ha hecho el Ejército
israelí en esta área". Según la agencia,
los palestinos regresaron a lo que eran las ruinas de sus casas
para intentar "recuperar sus álbumes de fotos, ropas,
zapatos y juguetes". "Los trabajadores de la ONU entraron
en Tel Sultan, repartiendo comida y agua a algunos de los 25.000
residentes. Muchos de ellos carecían de leche y comida para
niños".
Según el diario The Independent (22 de mayo), los israelíes
destruyeron también el zoo de la ciudad antes de partir.
Los militares judíos mataron a la mayoría de los animales,
destruyeron árboles y jaulas y arrasaron las instalaciones
del zoo. Unos pocos animales -entre ellos algunos canguros, serpientes,
zorros, monos y jaguares- quedaron vagando por el lugar. El zoo,
que había tardado cinco años en construirse, era una
de las pocas distracciones con que contaban los niños en
una ciudad prácticamente sitiada desde hace años. |