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Se erosiona la
"alianza estratégica"
entre Turquía e Israel

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REDACCIÓN

E n los últimos meses se ha producido un alejamiento entre dos antiguos aliados en Oriente Medio, Turquía e Israel, debido a la represión israelí contra el pueblo palestino. El reciente ataque israelí contra el campo de refugiados de Rafah, que ha supuesto la muerte de unos 130 palestinos, ha sido firmemente criticado por las autoridades turcas. En unas declaraciones pronunciadas el pasado 20 de mayo, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, condenó como un acto de "terrorismo de Estado" el asesinato de civiles palestinos en Rafah a manos de los militares israelíes. Esta declaración de Erdogan vino acompañada por otra del ministro de Exteriores turco, Abdullah Gul, que manifestó que las relaciones entre Israel y Turquía sufrirían a causa del comportamiento israelí. Gul anunció que estaba considerando el elevar el nivel diplomático de la representación consular de Turquía en Jerusalén, que es la encargada de mantener las relaciones oficiales con los responsables palestinos. Al mismo tiempo, Gul señaló que podría llamar a consultas a su embajador en Israel en protesta por las acciones israelíes en Gaza. La prensa turca se hizo también eco de estas tensiones. El diario Milliyet, por ejemplo, subrayó que "la matanza de civiles en Rafah y la declaración de Erdogan han provocado la mayor escalada de tensión en las relaciones bilaterales de los años recientes".
En realidad, la "relación estratégica" entre Turquía e Israel es esencialmente contranatura. Esta alianza ha venido impuesta por algunos sectores ultralaicos del establishment político y militar turco, que han intentado promover históricamente una política dirigida contra los intereses del mundo árabe e islámico. Las relaciones entre los dos países alcanzaron su máximo desarrollo en 1996, cuando ambos firmaron un acuerdo de cooperación militar, que irritó a los vecinos árabes de Turquía y a Irán. Este acuerdo vino seguido de un florecimiento en las relaciones económicas y culturales entre las dos naciones.
Tras la victoria del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), liderado por Erdogan, el pasado año y la profundización de las reformas democráticas en Turquía las cosas han comenzado a cambiar, y el pueblo turco, que simpatiza de forma casi unánime con la causa palestina, ha dejado ver con claridad su rechazo a la relación estratégica con Israel. Aunque el gobierno de Erdogan no se plantea romper esta relación, sí ha advertido a los israelíes que sus agresiones y crímenes contra los palestinos pueden erosionarla.
La advertencia de Ankara a Israel para que ponga fin a sus operaciones ha venido acompañada de otras señales que apuntan también a un deterioro de los vínculos entre ambos países. En abril, una planeada visita del viceprimer ministro israelí, Ehud Olmert, a Ankara fue anulada sin explicación. Por su parte, Erdogan declinó una invitación del primer ministro israelí, Ariel Sharon, para realizar una breve visita a Israel alegando razones de trabajo.Manifestantes turcos queman una bandera israelí en Estambul
Tras el asesinato del líder de Hamas, Sheij Ahmed Yassin, el pasado mes de marzo, Erdogan acusó a Israel de "perpetrar un acto terrorista" e indicó que los esfuerzos de Ankara para mediar en favor de un acuerdo de paz entre palestinos e israelí habían sufrido un gran daño por este crimen. "El actual gobierno de Sharon ha tomado la decisión de matar a personas y afirma que esto continuará. Sin embargo, a menos que esta estrategia cambie, nunca podremos traer la paz a Oriente Medio", declaró Erdogan al Wall Street Journal.
Existen también informaciones que indican que Turquía está planeando dejar de lado a las empresas israelíes en la esfera de los contratos de defensa, posiblemente en beneficio de las compañías europeas, aunque esto ha sido desmentido por algunos responsables turcos. Turquía ha comprado desde 1996 armas a Israel por valor de 3.000 millones de dólares. El comercio bilateral entre ambos países alcanzó los 1.200 millones en 2002.
El pueblo turco ha reaccionado también con irritación a la reciente campaña de asesinatos del Ejército israelí en Gaza. El pasado 21 de mayo, miles de manifestantes turcos quemaron banderas de Israel en Estambul y condenaron los ataques israelíes contra el campo de refugiados de Rafah. "Israel, asesino, abandona Palestina" e "EEUU, asesino, abandona Iraq" fueron dos de los principales eslóganes coreados por los manifestantes. En la capital del país, Ankara, militantes del partido EMEP, de izquierda, protagonizaron una protesta ante la embajada israelí con gritos de: "Sharon, asesino, sal de Palestina".

Normalización de relaciones con Siria

Otro hecho que preocupa a Israel es la mejora y desarrollo de los vínculos entre Turquía, por un lado, y Siria e Irán, por otro. Esta aproximación supone un hecho significativo, por cuanto que Turquía y Siria han mantenido relaciones muy difíciles en los pasados años. En 1998 ambos países estuvieron al borde de un choque armado, pero la crisis se resolvió pacíficamente después de que Damasco ordenara la expulsión del país del líder de la organización armada kurda PKK, Abdullah Ocalan, que cumple en la actualidad una pena de reclusión perpetua en una cárcel turca.
Posteriormente, ambos países dieron comienzo a una etapa de mejora de relaciones, que culminó el pasado mes de enero cuando el presidente sirio, Bashar al Asad, visitó Turquía. Esta visita tuvo lugar además en el marco de la estrecha colaboración que existe entre Siria e Irán. De hecho, el ministro de Exteriores iraní, Kamal Jarrazi, visitó Damasco en la víspera de la partida de Asad para Ankara. Por su parte, el ministro de Exteriores turco, Abdullah Gul, visitó Teherán poco después de la visita de Asad.
Los analistas turcos interpretaron la visita de Bashar a Ankara como una prueba más del deseo del gobierno de Erdogan de buscar un equilibrio en sus relaciones con los países árabes e islámicos, por un lado, e Israel, por otro.
Los tres países mantienen una postura similar en lo que se refiere a la defensa de la unidad territorial de Iraq y, en especial, al rechazo al posible surgimiento de un estado independiente kurdo en la zona o de una entidad kurda con un elevado grado de autonomía. Naturalmente, esto enfrenta directamente a Turquía con las tesis de Israel, que prefiere un estado federal iraquí con un débil poder central, con el fin de neutralizar a este país árabe. En este sentido, cualquier aumento de la cooperación de Turquía con Siria e Irán en el tema de Iraq choca, por fuerza, con los intereses israelíes.