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Bush refuerza las sanciones
contra Cuba

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REDACCIÓN

T ras varias semanas de crisis y escándalos, debido al aumento de la insurgencia en Iraq y a la crisis originada por las torturas a prisioneros iraquíes, el presidente de EEUU, George W. Bush, decidió que era hora de intentar dirigir el foco de la atención internacional hacia otro escenario. De esta forma, a principios de mayo, Bush anunció una nueva estrategia hacia Cuba, que estaba basada en las recomendaciones contenidas en un documento de 500 páginas, elaborado por la Comisión para la Ayuda a una Cuba Libre, cuyo coordinador es el secretario de Estado adjunto para temas del Hemisferio Occidental, Roger Noriega.
Entre las medidas anunciadas estará la de restringir a una vez cada tres años -y no una vez al año, como hasta ahora- los viajes que los cubano-americanos pueden realizar a Cuba para visitar a sus parientes. También se ha limitado, desde los 164 dólares al día a sólo 50 dólares, la cantidad de dinero que cada visitante de EEUU puede gastar en la isla.
Asimismo, se va a reducir la cantidad de divisas que podrá ser enviada a parientes que vivan en Cuba. Además, estos envíos ya sólo podrán efectuarse al cónyuge, hijos o hermanos, y no a tíos o primos como sucedía hasta el momento. Asimismo, el gobierno norteamericano ha prohibido cualquier envío de dinero a responsables del gobierno y miembros del Partido Comunista (unos 800.000). En la actualidad, estas remesas representan unos 800 millones de dólares anuales, una cantidad muy apreciable, que ayuda a sostener la debilitada economía cubana.
El pasado mes de octubre, Bush ya clarificó, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, su postura en este tema de los viajes a Cuba: "La ley norteamericana prohíbe a los ciudadanos de EEUU viajar a Cuba por razones de turismo o placer. Permitimos los viajes por algunas razones determinadas, como las visitas a familiares o la realización de investigaciones. Sin embargo, esas excepciones son utilizadas demasiado a menudo para encubrir viajes ilegales de negocios o turismo. Vamos a poner fin a ese engaño", advirtió el presidente estadounidense. Los responsables norteamericanos habían dado ya, en realidad, algunos pasos en los meses anteriores para reforzar el embargo, persiguiendo a individuos que habían viajado a Cuba sin la correspondiente licencia del Departamento de Estado y del Tesoro y negando la licencia a otro tipo de viajeros, principalmente estudiantes, que habían podido visitar previamente la isla.Visitantes norteamericanos en La Habana (Cuba)
Por otro lado, Bush anunció la aprobación de una ayuda de 59 millones de dólares, que estará dirigida a lograr un "cambio de régimen" en Cuba y "socavar la estrategia de sucesión del gobierno de La Habana". "La transición a la libertad planteará muchos desafíos al pueblo cubano y a EEUU, pero estaremos preparados". "Cuba será pronto libre", añadió Bush en español.
Los 59 millones de dólares irán previsiblemente destinados a fortalecer las actividades de las organizaciones del exilio, intensificar las actividades subversivas contra la isla y difundir desinformación. Unos 18 millones de dólares de dicha cantidad irán dirigidos a cubrir los costes de la utilización de un avión C-130, que enviará señales de radio y televisión a Cuba. Otra partida de cinco millones de dólares servirá para financiar los llamados "esfuerzos de diplomacia pública", que buscan diseminar información en el extranjero acerca del "pésimo historial" de los derechos humanos de Cuba, sus presuntas actividades de "espionaje y subversión" en contra de otros países y la "concesión de asilo a terroristas".
El gobierno de EEUU ha señalado también que trabajará más estrechamente con algunas organizaciones internacionales, en particular con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con el fin de ayudar a los disidentes con formación y otro tipo de apoyos.
El momento escogido por Bush para anunciar estas medidas es significativo por varios factores. En primer lugar, coincide con el año electoral para las presidenciales de EEUU, en el que el voto del exilio cubano puede resultar decisivo para conseguir la victoria en uno de los principales estados, el de Florida. En segundo lugar, se produce en un contexto de enfrentamiento sin precedentes del régimen de Fidel Castro con el gobierno de México, país éste que había sido uno de los principales amigos de Cuba durante el período de gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Esto ha podido hacer pensar a la Administración Bush que Cuba está más aislada que nunca y era el momento idóneo para dar otra vuelta de tuerca al embargo que pesa sobre la isla.

Escepticismo de los expertos

No obstante, muchos de los expertos estadounidenses en temas cubanos han señalado ya que estas medidas aprobadas por la Administración Bush no servirán para "expandir la democracia" en Cuba, ni tampoco para fortalecer a las organizaciones disidentes, puesto que permitirán al gobierno cubano presentar a estas últimas como agentes de EEUU y aumentar así su aislamiento con respecto a la gran masa de la sociedad cubana.
Wyane Smith, del Centro para la Política Internacional (CIP) y antiguo jefe de la Sección de Intereses en La Habana durante la época del presidente Jimmy Carter (1977-81), señaló que las sanciones serían una "molestia" para el régimen cubano, pero no iban a tener un "efecto significativo". "Es una farsa. Se trata de puro teatro político", señaló Smith.Manifestantes cubanos portan fotos sobre las torturas a prisioneros iraquíes en una protesta contra las nuevas sanciones norteamericanas
En Cuba, estas medidas han sido acogidas con irritación por la población. Más de un millón de cubanos, encabezados por el presidente Fidel Castro, protestaron el 14 de mayo contra las amenazas de EEUU contra su revolución e independencia nacional desfilando ante la Sección de Intereses de la Embajada de EEUU en La Habana.
Dirigiéndose al gobierno estadounidense, Fidel manifestó, en un discurso pronunciado después de la manifestación: "Las torturas aplicadas a los prisioneros en Iraq han dejado al mundo mudo de espanto... No tenéis ni la capacidad moral ni el derecho a hablar de libertad, democracia y derechos humanos. Nadie nace igual en EEUU. En los guettos latinos y negros y en las reservas indias no hay otra igualdad que la de ser pobres y marginados".
Por su parte, los manifestantes desfilaron portando fotos de prisioneros iraquíes desnudos en la prisión de Abu Graib y cantando eslóganes que decían: "Esto nunca ocurrirá en Cuba". Los cubanos denunciaron también la situación de los presos del campo de Guantánamo, que han permanecido tres años en una situación de duro confinamiento sin cargos ni juicio.

Un ejemplo peligroso

Las autoridades cubanas han señalado que lo que EEUU teme, en realidad, es el ejemplo de Cuba. Aunque este país ha sido sometido a un fuerte embargo, que le ha costado unos 70.000 millones de dólares, en estas últimas décadas ha logrado erradicar el analfabetismo y se ha convertido también en el primer país del llamado Tercer Mundo en eliminar el hambre y la malnutrición. La tasa de mortalidad infantil, situada en seis de cada 1.000 nacimientos, es similar a la de EEUU. La propia ONU ha reconocido que el sistema sanitario cubano y su programa de medicina familiar es un modelo para el mundo. En comparación puede verse, por ejemplo, que en el vecino Haití, cuyo gobierno goza del apoyo de EEUU, los niveles de analfabetismo son del 50%; la mortalidad infantil es diez veces mayor que la de Cuba y las epidemias y enfermedades se hayan muy extendidas.
El conocido lingüista internacional, Noam Chomsky, ha señalado, citando un analista de inteligencia de la CIA, que "algunos informes oficiales norteamericanos indican que Cuba supone un peligro, puesto que ofrece un modelo que otros podrían querer imitar. Así pues, hay que destruir el virus".