.REDACCIÓN
mediados del pasado mes de junio, un grupo de 26 antiguos diplomáticos
y militares estadounidenses pidieron públicamente a los electores
norteamericanos que no votaran en favor del actual presidente de
EEUU, George W. Bush, en las elecciones del próximo mes de
noviembre. Este grupo, que se autodenomina Diplomáticos y
Comandantes Militares por el Cambio, acusó a Bush de dañar
los intereses de EEUU en el mundo.
Los miembros del grupo son 20 antiguos embajadores, que fueron nombrados
en su día tanto por presidentes demócratas como por
republicanos, así como antiguos responsables del Departamento
de Estado y militares de alto rango que sirvieron durante prolongados
períodos de tiempo en las Fuerzas Armadas de EEUU. Entre
ellos cabe señalar a Chas Freeman, antiguo embajador en Arabia
Saudí; Stansfield Turner, ex director de la CIA; el almirante
William Crowe, antiguo presidente de la Junta de Jefes de Estado
Mayor; el general de Marines Joseph Hoar, antiguo comandante en
jefe del Mando Central de EEUU; Samuel Lewis, ex embajador en Israel;
Jack Matlock y Arthur Hartman, antiguos embajadores en la Unión
Soviética; Donald McHenry, ex embajador en la ONU; Merrill
McPeak, antiguo jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea,
y Phyllis Oakley, ex secretario de Estado adjunto para asuntos de
Inteligencia.
"Todos nosotros hemos perdido nuestra confianza en la capacidad
de la Administración Bush para defender los intereses norteamericanos
o suministrar el tipo de liderazgo que creemos esencial para nuestro
país", señaló William Harrop, antiguo
embajador de EEUU en Israel durante la Administración de
George Bush padre, durante una rueda de prensa ofrecida por los
miembros del grupo en la capital, Washington. "Creemos que
la situación es muy seria y que el papel del liderazgo de
EEUU en el mundo se ha visto afectado hasta un grado terrible por
el estilo y la sustancia de la política de la actual Administración",
manifestó Harrop.
Contra el unilateralismo de Bush
Los integrantes del grupo mostraron en sus declaraciones su rechazo
a la política del gobierno de Bush en diversos campos que
iban desde la guerra de Iraq a la esfera del medioambiente y a la
estrategia de lucha contra el SIDA, pasando por la denuncia de distintos
tratados internacionales, como el Tratado de Misiles Antibalísticos
(ABM) de 1972, que la Administración Bush ha realizado.
Uno de los miembros del grupo, Phyllis Oakley, ex secretario de
Estado adjunto para asuntos de Inteligencia, señaló
a este respecto: "Como funcionarios de carrera, hemos servido
lealmente tanto en administraciones republicanas como demócratas.
Para muchos de nosotros, el manifestarse tan abiertamente es un
paso difícil de dar, por lo que hemos tomado nuestra decisión
tras una profunda reflexión... Durante más de medio
siglo hemos trabajado enérgicamente en todas las regiones
del mundo, a menudo en circunstancias muy difíciles, para
construir, pieza a pieza, una estructura de respeto e influencia
para EEUU, que ha servido muy bien a nuestro país en los
pasados 60 años. Hoy vemos, sin embargo, que esta estructura
se está resquebrajando por causa de una Administración
ciega en su ideología y que muestra una absoluta indiferencia
a las realidades del mundo que la rodea. Nunca antes tantos de nosotros
habíamos sentido la necesidad de un cambio sustancial en
la dirección de nuestra política exterior... Lo que
hemos oído de nuestros amigos en todos los continentes nos
sugiere que la falta de confianza en la actual Administración
norteamericana es tan profunda que es necesario un equipo completamente
nuevo para reparar los daños".
El equipo de diplomáticos y militares se muestra preocupado
especialmente por el poder de cinco o seis neoconservadores que
se encuentran situados en posiciones clave de la Oficina del vicepresidente,
Dick Cheney, y la dirección civil del Pentágono. Los
nombres de estos individuos son de todos conocidos: Paul Wolfowitz,
Richard Perle, Douglas Feith, Lewis Libby y algunos otros. Estos
personajes, que poseen estrechas conexiones con el Partido Likud
de Israel, han logrado hasta un notable extremo que la política
norteamericana haya sido puesta al servicio de los intereses de
la derecha israelí.
Los Diplomáticos y Comandantes Militares por el Cambio han
mostrado también su rechazo a la guerra de Iraq y calificado
el escándalo de las torturas a presos iraquíes de
"desastre moral y político" para EEUU. Asimismo,
denuncian la vulneración de la ley internacional realizada
por la Administración Bush bajo el pretexto de la guerra
contra el terrorismo. Stansfield Turner, antiguo director de la
CIA, ha señalado también que la guerra de Iraq ha
sido un nefasto ejercicio de unilateralismo, que ha dañado
la alianza de EEUU con países como Francia y Alemania.
Cabe señalar que la declaración del grupo se ha producido
dos meses después de que otro colectivo de diplomáticos
británicos firmara un manifiesto similar criticando la política
exterior de Tony Blair y su alineamiento con la estrategia de la
Administración Bush, en especial en los temas de Iraq y de
Palestina.
Aunque la declaración de los Diplomáticos y Comandantes
Militares por el Cambio no ofrece un apoyo explícito al candidato
demócrata, John Kerry, este apoyo se desprende implícitamente
de los propios planteamientos del grupo. Algunos de sus miembros
se han manifestado, sin embargo, privadamente a favor de Kerry.
Entre ellos está el general de Marines Joseph Hoar, antiguo
jefe de las fuerzas norteamericanas en Oriente Medio durante la
época del presidente Bush padre. Hoar ha sido uno de los
críticos más prominentes de la guerra de Iraq. Éste
es el caso también de Merrill McPeak, antiguo jefe del Estado
Mayor de la Fuerza Aérea.
La reacción del equipo de reelección de Bush a las
declaraciones del grupo de diplomáticos y ex militares ha
sido de silencio. No obstante, un responsable de esta campaña,
cuyo nombre no fue desvelado, manifestó en una entrevista
concedida al periódico Los Angeles Times que no creía
que el posicionamiento del grupo fuera a tener influencia en las
elecciones del próximo 2 de noviembre, ya que la mayoría
de sus miembros eran personas relativamente desconocidas para la
opinión pública estadounidense. Otra de las estrategias
de los círculos próximos a Bush ha sido la de intentar
manipular el mensaje de este grupo presentando a sus miembros como
personas cercanas al Partido Demócrata, que habrían
actuado por motivos puramente electoralistas. Esto ha sido, sin
embargo, desmentido por los miembros del grupo, que han dejado claro
que ni el Partido Demócrata ni el equipo de campaña
de Kerry habían tenido influencia alguna en su decisión.
Hay que señalar, en este sentido, que entre los firmantes
se encuentran, como ya se ha mencionado, personas que desempeñaron
puestos revelantes en las administraciones republicanas de Reagan
y Bush padre. Arthur Hartman, por ejemplo, fue embajador norteamericano
en la Unión Soviética entre los años 1981-87,
hecho éste que demuestra su cercanía al entonces presidente
Ronald Reagan. Cabe mencionar también aquí a Allen
Holmes, que desempeñó el cargo de secretario de Estado
adjunto en la Administración Reagan, y Charles Freeman, que
fue nombrado embajador en Arabia Saudí por el presidente
George Bush padre.
En realidad, el manifiesto de los Diplomáticos y Militares
por el Cambio es una muestra más de las profundas divisiones
que la política belicista y unilateralista de la Administración
Bush ha generado dentro de la élite gobernante norteamericana.
Muchos sectores políticos y militares de EEUU han visto con
temor y desagrado el empantanamiento político y militar que
sufre EEUU en la actual guerra de Iraq y las profundas divisiones
que separan a Washington de sus antiguos aliados de Europa. Estos
círculos consideran necesaria una victoria de Kerry, que
permita volver a un cierto orden internacional, en el que EEUU desempeñaría
el papel de líder, pero auxiliado en esta tarea por un conjunto
de aliados. Todo indica, pues, que estos sectores continuarán
llevando a cabo acciones dirigidas a mermar las posibilidades de
reelección de Bush, al que consideran ya un estorbo para
sus intereses y aspiraciones. |