a dicha pu blicación
más datos que avalen las conclusiones que relatas en él?.
Tu primer libro, el "11-S:
Historia de una Infamia" fue objeto de una muy buena acogida
social en una opinión pública sedienta de noticias
y análisis independientes sobre los atentados del 11-S. ¿Tuviste,
sin embargo, algún problema de tipo personal o sufriste algún
tipo de boicot mediático tras su publicación? ¿Has
descubierto posteriormente a dicha publicación más
datos que avalen las conclusiones que relatas en él?
Problemas personales, en lo que se refiere a la integridad física,
no he tenido. A otro nivel, sí, incluso perdí algunas
colaboraciones que hacía con medios informativos. Más
que con el anterior libro, con éste sí he notado que
era objeto de "control" en mis comunicaciones. Pero considero
que son cosas normales. En el otro sentido, por desgracia, los medios
de comunicación más poderosos, salvo alguna honrosa
equivocación, hicieron un vacío al libro realmente
inexplicable si atendemos a la repercusión que tuvo y ha
tenido, en cuanto al número de lectores que engulleron una
obra como aquella, tan diferente a casi todas las publicadas sobre
el 11-S. Pero es lo que suele ocurrir cuando se proponen ideas y
hechos que son contrarios al poder, independientemente del color
político de quienes ostentan dicho poder. O abrigas tu producto
con una campaña de marketing o, simplemente, ignoran el trabajo.
Por desgracia, estos dos libros me han servido para darme cuenta
de que en el mundo del periodismo hay mucho conformismo con lo que
se cuenta desde las esferas oficiales y miedo a contrariar "verdades"
socialmente aceptadas. Si te sales de ese redil, lo mínimo
a lo que uno se enfrenta es al descrédito. Pero algo sí
me ha gustado: en privado, muchos periodistas de renombre me han
comentado su fascinación por el contenido del libro al que
consideran acertado. Entiendo que no lo puedan decir en público,
pero, en privado, sí lo dicen.
Posteriormente, por supuesto que seguí trabajando en la investigación
del 11-S. Básicamente, lo nuevo que he descubierto me ha
servido para reforzar mis tesis aún más. Todo lo que
voy averiguando me conduce a reforzar mi idea sobre la implicación
del poder financiero y político, especialmente el norteamericano,
en la actual trama terrorista internacional. A medida que voy recogiendo
más y más datos, más claro me parece que el
11-S fue una operación inmensa. Por ejemplo, a las presentadas
en el libro, he descubierto pruebas precisas de cómo y por
qué se produjo la caída de las Torres Gemelas. Lo
avalarán algunos de los más importantes expertos europeos
en demolición de edificios. Se han localizado, incluso, las
fotografías en las que se registran explosiones que preceden
a la caída de los edificios. Y muchas otras cosas.
En tu libro llama la atención la similitud que existe
entre los atentados del 11-S en EEUU y los del 11-M en Madrid, en
especial la existencia de "señuelos" en una furgoneta
o un coche, cuya presencia tiene una difícil explicación
lógica, pero que sirvieron para orientar la investigación
en una determinada dirección. ¿Crees, pues, con los
datos que tienes en la mano, que existe un mismo modus operandi
en los atentados de EEUU y en el de Madrid?
La mano negra que operó tras los atentados de Madrid y que
dejó los señuelos que guiaron a los investigadores
a una rápida solución del caso es la misma que estuvo
tras el 11-S. Y sino es la misma, bebió de las mismas fuentes
o es muy cercana. Hay diferencias entre uno y otro hecho, pero el
11-M parece un capítulo más de un libro cuyo detonante
fue escrito el 11-S. El autor es el mismo y está intentando
que su "novela" concluya según un guión
establecido de antemano. Que se consiga es otro asunto, pero el
11-M vino de perlas a quienes defienden la política internacional
impuesta por Occidente
tras los atentados de Nueva York y Washington. Luego, entre ambos
episodios hay otras similitudes de fondo -incluso de forma, en algunos
aspectos- muy marcados.
En el libro haces también un detallado relato de
la mochila que inexplicablemente llegó sin chequear a Vallecas
y que contenía al parecer una bomba sin activar y un móvil
programado para sonar a las 7:39 de aquella tarde y no de la mañana,
como se dijo en un principio. ¿Qué importancia das
a la aparición de esta mochila en la investigación?
Tuvo mucha importancia y todas las versiones oficiales que se han
dado, resultan ser insuficientes. Ni los mismos investigadores policiales
se explican lo ocurrido con la mochila. No es lógico que
durante 12 horas, una mochila perdida junto al lugar donde explosionaron
varias bombas, no mereciera el interés de nadie. Si como
dice la versión oficial, dicha mochila estaba en el tren
de estalló en la estación de El Pozo, ¿cómo
es que nadie la abrió allí para saber que contenía
una presunta bomba? ¿Cómo es que los perros detective
de la Policía Nacional no olieron que portaba 10 kilos de
dinamita? Y no sólo eso: nos dicen ahora que no explosionó
por casualidad, por milagro. También se acaba de decir que
estaba programada para estallar al día siguiente. Ninguna
de las versiones policiales que se ha dado es cierta; sólo
hay una verdad por mucho que la traten de ocultar: aquellas bomba
no estaba preparada para explotar, sino para que sirviera como detonante
para iniciar la investigación. Es como si alguien hubiera
estudiado dejar allí la mochila -en la estación o,
posiblemente, la introdujo en alguno de los traslados entre diversos
del material que dejaron los pasajeros en el tren- para que las
pistas que contenía facilitaran el inmediato guión
que quería escribirse sobre la culpabilidad de Al Qaeda y
de los marroquíes que fueron posteriormente detenidos gracias
a las pistas que contenía la mochila. Pero ahora, con el
tiempo, comienza a descubrirse algo extraño: gracias al teléfono
móvil que contenía la bomba, fueron detenidas 5 personas
y 4 están ya en libertad porque las primeras acusaciones
contra ellos quedaron sin poder ser demostradas, lo que hace pensar
que esa pista bien pudo conducir sólo a personas que sirvieron
de chivos expiatorios, pero no a los verdaderos responsables, o
al menos, a los responsables más importantes.
Otro aspecto muy revelador que abordas en tu libro es el
tema de la sincronización de las explosiones para que tuvieran
lugar en las estaciones, cuando en los trenes estaba subiendo gente.
En el libro se señala que, dado que los trenes llevaban retraso,
esto sólo es explicable si las explosiones fueron provocadas
a distancia por llamadas a los móviles y no de forma automática
y preprogramada por estos últimos. ¿Qué implicaciones
tendría esta hipótesis de confirmarse?
La puntualidad de la línea de trenes en donde ocurrió
todo es exquisita. Siempre lo fue y lo es ahora. Pero aquel día
no sucedió así, ¿por qué? No tengo la
respuesta, pero sí sé que al llevar retraso los trenes,
los activistas no podían saber cuándo iban a estar
parados los trenes, ya que quienes pusieron las bombas parecían
desear que estallaran los vagones al estar parados. Si hubieran
ido con puntualidad, al menos la mitad de las bombas hubieran estallado
en movimiento. Al no ser así, uno tiene la impresión
de que los explosivos no pudieron ser programados, sino que no quedaba
otro remedio más hacerlos estallar con una visión
de conjunto de lo que sucedía en los trenes. Sólo
de dos formas podía conseguirse: o había un ejército
de observadores dispuestos cerca de las vías que activaban
las bombas usando el teléfono móvil o quien "orquestaba"
todo disponía de una visión en conjunto de lo que
sucedía en las vías y accionó las bombas cuando
vio que todos los trenes estaban detenidos.
En principio, tiendo a creer que la segunda posibilidad, pero aún
podría irse más lejos: todo, incluso el retraso de
los trenes, estaba previsto desde antes y, entonces, sí puede
programarse la explosión. Pero esta última posibilidad
apunta aún más lejos e implicaría a muchas
personas en la trama. Y en este tipo de operaciones, cuanta menos
gente participe, mejor, porque así es más fácil
evitar grietas en la trama a través de las cuáles
alguien pueda revelar lo ocurrido. En todo caso, esto implica que
hubo algún tipo de conexión interior para facilitar
la exactitud de la operación que fue más sofisticada
de lo que pensamos en un principio.
En el libro citas que Al Qaida ha favorecido, de hecho,
siempre los intereses de los sectores más belicistas de la
Administración Bush. ¿Crees que la reciente "aparición"
de Al Qaida en Iraq sirve también a estos intereses en un
momento en que la Comisión del Congreso de EEUU que estudia
los atentados del 11-S ha señalado que no existen pruebas
de los vínculos entre el antiguo régimen de Iraq y
Al Qaida?
Bush y Bin Laden son dos grandes aliados. El terrorista ha permitido
al presidente norteamericano -y en especial a todo el entorno que
le sustenta- llevar a cabo una serie de planes en beneficio propio
que llevaban consigo la transformación del mundo actual sin
importarle para nada el coste en vidas humanas, no sólo en
los atentados en sí, sino en las guerras y acciones bélicas
que han resultado como consecuencia. De algún modo, cada
aparición de Bin Laden o del terrorismo internacional siempre
llega en el momento adecuado y siempre beneficia a Bush y sus políticas.
Gracias a ello, no sólo refuerza su discurso político,
sino que logra desviar la atención respecto a asuntos que
sí le pueden perjudicar.
Así por ejemplo, la actual ola de acciones atribuidas a Al
Qaeda -pese a que no existe ninguna prueba de que sea así-
en Irak y Arabia Saudí, en especial el degollamiento de algunos
ciudadanos norteamericanos, ha servido para que la sociedad americana
deje de recibir informaciones que sí perjudican a Bush, como
puede ser el goteo de bajas entre sus tropas. Gracias a ello, se
ha resucitado la imagen de la existencia en Irak de unos terroristas
capaces de todas las atrocidades posibles. "Digan lo que digan,
el enemigo está ahí y nos odia", piensa el votante
norteamericano tras las dantescas escenas de los degollamientos.
Y es que cada vez que la amenaza terroristas deja de ser un fantasma
y cobra cuerpo real, la sociedad estadounidense y, en parte, también
la europea, tiende a aglutinarse en torno a quien propone "mano
dura" contra los señalados como "enemigos".
El atentado del 11-M sirvió para que los asesores de Bush
descubrieran que en sólo unos días pasó de
estar 10 puntos por debajo de Kerry en las expectativas de voto,
a situarse 7 puntos por encima.
Mientras, el degollamiento de ciudadanos norteamericanos en Irak
ha hecho sostener su expectativa de voto y, sobre todo, que se olviden
otras críticas contra la Administración. Así,
el terrorismo, bien administrado geográfica y temporalmente,
se ha convertido en la principal baza para continuar cuatro años
más en el poder, algo que conviene a todos los consorcios
petrolíferos, armamentísticos y financieros que han
visto crecer sus dividendos gracias a las acciones tomadas por Bush
y a los subsiguientes contratos oficiales que deparan. Ahora, como
dices, la Comisión parece haber dado un pequeño puntapié
a Bush afirmando que no existieron vínculos entre Al Qaeda
y Saddam. Pero entre que los medios de comunicación -muy
influenciados por la Casa Blanca- han pasado de puntillas sobre
este hecho, destacando otras conclusiones de la comisión,
como que Al Qaeda pretendía el 11-S atacar con 10 aviones
en vez de con 4, y la objetiva aparición de actos terroristas
como los degollamientos, hacen que esas mentiras queden en entredicho
o perdonadas por la opinión pública, ya que hablan
de pasado, y lo que importa es el presente. Otra cosa para hablar
largo y tendido es sobre la autenticidad de los degollamientos.
Una de las sorpresas que muchos lectores han llevado leyendo
tu libro ha sido el conocer que el último piloto de Mohammad
Atta fue un español, Ivan Chirivella, y también su
negativo juicio acerca de Atta como piloto de avionetas. ¿Crees
que existe una estrategia de ocultamiento de datos sobre el 11-S
y el 11-M con el fin de que la verdad sobre estos hechos nunca llegue
a conocerse?
No tengo la más mínima duda de ello. Es por ello
que a Iván Chirivella, tras más de una década
trabajando en EEUU, se le ha denegado el visado correspondiente
allí. Él piensa que pudiera ser un circunstancia coyuntural,
pero lo cierto es que no quieren a alguien que pueda dar un testimonio
incómodo. El propio profesor de pilotos de Atta lo dejó
caer en un libro suyo y de forma más clara me mostró
personalmente sus dudas sobre la preparación de Mohamed Atta
para cometer aquel atentado. Sencillamente, no estaba cualificado
como piloto, algo que también se ha demostrado gracias a
las simulaciones de vuelo que efectué y a otros expertos
a quienes consulté.
Además, y como cuento en "11-M Claves de una Conspiración",
Atta era un personaje con extrañas conexiones que le vinculaban
con las altas esferas de los servicios secretos de Pakistán,
a la vez que estos servicios secretos parecían trabajar a
las órdenes de la CIA. De hecho, él recibe dinero
de estas fuentes justo antes de venir a España, en donde
teóricamente acabó de preparar el 11-S. Y es que España
ha sido utilizada por Al Qaeda a su antojo como si existiera un
acuerdo trilateral -España, EEUU y Al Qaeda- para que fuera
así. De haber funcionado la legalidad como debería
haberlo hecho, Atta no hubiera podido salir de EEUU rumbo a España,
y de haberlo hecho, tendría que haber sido detenido en el
aeropuerto de Barajas. Había muchas advertencias policiales
contra él que le deberían haber frenado los pies.
Pero algo o alguien le permitió seguir trabajando, incluso
durante los diez días que permaneció en nuestro país.
En la investigación que he hecho sobre Atta para este libro
llego a la conclusión de que no era quien realmente nos han
transmitido que era. Algo escondía este hombre que de averiguarlo
nos daría las claves para saber quién está
detrás de Al Qaeda -una organización que, dicho sea
de paso, es más un invento mediático que una verdadera
realidad-. Hoy sabemos más de él que hace dos años.
En cierto modo, las investigaciones de muchos periodistas y la sociedad
de la información tal y como está constituida en la
actualidad, podrá permitir que, al menos, nos acerquemos
a la verdad. Estamos ante un nuevo caso Kennedy, pero tardaremos
menos en que se abran grietas en la versión oficial. De hecho,
muchas ya se han abierto y poco a poco empezamos a percibir lo que
hay detrás.
Por último, ¿podrías hablarnos algo
de tu próximo proyecto, un libro sobre las relaciones entre
la dictadura de Guinea Ecuatorial y la Administración Bush?
En realidad, es mucho más que eso. Es una obra en la que
pretendo mostrar dos cosas. Primero, las últimas investigaciones
sobre el 11-S y, ahora, claro, también sobre el 11-M. Y por
otra, mostrar cómo gracias a la amenaza del terrorismo se
ha modificado el mundo. La idea de la que parto es que la mentira
ha sido el arma empleada por el poder para llevar a cabo esos planes.
Una de las cosas que ofrezco es que ese plan, que sería una
suerte de golpe de estado mundial, ha abarcado mucho más
que a Oriente Medio. El caso del capítulo que dedicará
a Guinea -sobre el que ya acabé la primera parte de la investigación-
es significativo en este sentido. Hace unos años, al dictador
Obiang se le intentaba sacar del poder en Occidente. Se le consideraba
como lo que es: un tirano. Pero he aquí que hace poco se
descubrió allí petróleo y en cantidades enormes.
A partir de ese momento, todo cambió y EEUU empezó
a mostrarle simpatía a Obiang. Apareció España,
con muchos intereses en el país y con una gran ascendencia,
puesto que Guinea Ecuatorial fue una colonia española. Ahí,
EEUU necesitó de España, cuyo gobierno dejó
de apoyar a la oposición contra Obiang y se declaró
a favor de los "procesos democráticos" de Obiang.
Finalmente, empresas españolas y norteamericanas han logrado
hacerse con la práctica totalidad de los contratos petrolíferos
del país. Y todo mientras la población sigue sumida
en la miseria, porque el dinero del petróleo se lo queda
Obiang y esas empresas.
Claro, que la población no es tonta y sabe de la jugada,
y por ello intenta rebelarse pese a la enorme represión.
¿Y qué se hace entonces? Pues se dice que Guinea se
está convirtiendo en refugio de terroristas de Al Qaeda,
tal y como se ha dicho y, a continuación, se envían
tropas norteamericanas y también españolas, para ayudar
a este país a protegerse del falso "enemigo". Pero
en realidad, lo que hacen esas tropas es prestar servicios al poder
de Obiang y a sus métodos de represión para que se
perpetúe en el poder y el dinero del petróleo siga
en esas manos. En este caso, no hace falta invadir el país;
es más fácil comprar al dictador. Otra cosa es que
luego Obiang haga cosas que no interese, y entonces, sí,
lo quitarán. Por desgracia, este tipo de acciones se están
repitiendo en muchos países de África en donde se
ha descubierto petróleo, por ejemplo en Marruecos y el Sahara,
muy relacionado con el 11-M, como explico en el libro. |