l anterior gobierno del Partido Popular pasará a la Historia
por sus logros en gestión económica y contención
de los déficit públicos y también por dos sucesos
que marcan y enmarcan la actitud de sus dirigentes así como
del caudillo que los comandaba, el intento de manipulación
de la opinión pública en las elecciones de marzo,
omitiendo información para que todas las sospechas cayeran
sobre ETA de los terribles atentados de Madrid y así no pagar
sus costes electorales, y la burda, grotesca y espero punible actitud
en el tratamiento y reconocimiento de los muertos en el accidente
del Yak-42, donde murieron militares españoles en Turquía
a su regreso de Afganistán.
No quiero entrar en la necesidad o conveniencia de que nuestras
tropas estén apoyando o contribuyendo a la política
imperial o neoimperial de EEUU en los países donde estratégicamente
quiere controlar. El asunto del oleoducto que pasará por
Afganistán considerado de vital importancia para EEUU sólo
fue una coincidencia para que intervinieran para liberar a este
país y su población de un gobierno medieval. Las mujeres
que continuamente salían en la televisión denunciando
el estado de represión y sometimiento de las mismas y la
obligatoriedad de llevar esa prenda terrible como es el burka para
poder circular por la calle, ya no salen en los medios de prensa
denunciándolo, lo cual me hace pensar que todo se ha solucionado
o ¿es que utilizaron estos argumentos –como han hecho
otras veces- para justificarse ante la opinión publica cuando
sus intenciones e intereses eran otros?
Tampoco quiero opinar sobre si las tropas españolas se merecían
ser transportadas en compañías aéreas tercemundistas
con los riesgos por la falta de seguridad que esto implica.
No, lo que quiero tratar es como el gobierno del Partido Popular
a tratado a las víictimas del accidente aéreo de Turquía
y a sus familiares sin la dignidad y respeto que merecian.
Deseo y espero que el entonces ministro de Defensa Federico Trillo,
el manda güevos que Uds. recordarán, salga a explicarnos
con esa labia y chulería manifiesta que ha demostrado en
tantas ocasiones, su responsabilidad en los hechos y como dice un
familiar de las victimas “si le queda algo de dignidad”
renuncie a su acta de diputado.
Ahora hay que recordar lo que venían denunciando los familiares
de las victimas y han confirmando sus temores las últimas
noticias, la identificación de los cadáveres si no
se había hecho al tuntún, es como si lo fuera, pues
el resultado ha sido el mismo. ¿Qué clase de identificacion
científica y rigurosa han hecho cuando de los 39 cuerpos
analizados 22 están mal identificados? ¿Quién
ha sido el forense o equipo que ha realizado tal proeza científica?
Por mucho menos de eso a cualquier trabajador lo despiden y va al
paro.
Cabe mayor vergüenza y deshonor a estas personas que se les
ha llenado la boca de la palabra España, descalificando a
todos los que no coincidían en sus opiniones de antiespañoles,
de antipatriotas, el no haber sido respetuoso con los militares
muertos y sus familiares.
¿Qué les podrían decir ahora a estos políticos
que han tachado de carroñeros a los periodistas que se hacian
eco de las inquietudes y desconfianza de los familiares?
¿Que explicación van a poder dar cuando a los familiares
de las víctimas del accidente aéreo de Turquía
les decían que los estaban utilizando políticamente,
que no se dejaran manipular?
¿Qué sensación de rabia, frustración
y desprecio deben de sentir esos familiares que han ido a llorar
a sus muertos y descubren que han estado llorando sobre el cuerpo
de un desconocido?
Pienso que todo ha estado motivado por la necesidad de zanjar el
problema lo antes posible, de que los medios de prensa pasaran raudos
a otro asunto y así se dejaran de pedir responsabilidades
por la falta de atención y control de la seguridad de las
tropas españolas.
Igual pensaron con desfachatez que un muerto, es un muerto y no
es así y que en política todo vale.
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