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El cine palestino triunfa en Europa

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REDACCIÓN

U no de los milagros de la actual situación en Palestina, desde el punto de vista cultural, reside en la forma en la que el pueblo palestino, tanto en el interior de los Territorios Ocupados como en la Diáspora, ha podido mantener viva una rica tradición cultural, pese a la ocupación israelí que dura ya casi cuatro décadas.
La labor del cine palestino en este contexto ha sido muy importante. Numerosos directores palestinos que residen en diferentes partes del mundo árabe o en Europa han dado a conocer en los pasados años un gran número de películas y documentales que han tenido una notable acogida en los últimos festivales de cine europeos, como el de Cannes o el Festival Bienal de Cine Árabe de París. A éstos hay que sumar también los filmes realizados por directores árabes que tratan sobre diferentes aspectos de la vida del pueblo palestino.
Entre estos últimos cabe citar la reciente película de producción franco-marroquí “Bab el Shams” (La puerta al Sol), del director egipcio Yusri Nasrallah, que fue premiada el pasado 17 de mayo en el Festival de Cannes. Esta película cuenta una historia épica de amor y tragedia. El filme, de cuatro horas y media de duración, es una adaptación de la novela del escritor libanés Elias Juri, que participó en la elaboración del guión. Bab el Shams fue filmada en Siria y en los campos de refugiados del Líbano. Sus principales actores son palestinos, sirios, libaneses, egipcios y tunecinos.Fotograma de la película "La Puerta del Sol"
La película narra, a través de la vida de sus dos protagonistas -Yunis y su hijo adoptado Jalil- medio siglo de historia del pueblo palestino llena de tragedia, sufrimiento, esperanza y amor. En la película se cuentan historias de combates, ciudades incendiadas, matanzas etc. Un aspecto importante de esta obra reside en su descripción de la marcha hacia el exilio en 1948 de centenares de miles de palestinos, que se vieron así condenados a la miseria y la precariedad de los campos de refugiados. La película narra también la masacre de los campos de Sabra y Chatila, en Beirut, en 1982 y la partida de los combatientes palestinos del Líbano en ese mismo año. La película ha sido elogiada por evitar la retórica militante y poner de relieve el lado humano de la tragedia palestina. “He querido hacer una película sobre la causa palestina, que ha marcado profundamente a mi generación, pero, al mismo tiempo, trato los palestinos en tanto que personas en su individualidad, y no sólo en referencia a su causa”.
Además, según señala el diario egipcio Al Ahram, en los últimos años muchas otras películas palestinas han ganado asimismo un amplio reconocimiento de la crítica y el público europeo. Algunas de ellas han sido presentadas en el Festival Bienal de Cine Árabe que se celebra en París.
Entre ellas cabe citar “Siggilun Ijtifa” (Historia de una Desaparición), de Elia Sulaiman, producida en 1996, y “Hikayat al Gawahir al Zalaz” (El Cuento de las Tres Joyas), una película de Michel Jlaifi realizada en 1995. Esta última narra la historia de Yusuf, un niño de la intifada, que intenta encontrar tres joyas para ganarse el afecto de su amada Aida. También hay que destacar aquí el documental Wa Marra Ujra (Una Vez Más), que consta de cinco partes distintas realizadas por diferentes directores palestinos en Jerusalén, Ramallah, Gaza, Um al Fahm y Nazareth. En el documental se narra la vida cotidiana de los palestinos en los Territorios Ocupados por Israel.
Otra película de especial interés es “Haifa”, una coproducción de 1996 entre Palestina, Francia y Alemania. El filme fue uno de los primeros en cuya producción participó la compañía Mashharawi, que tiene su sede en Cisjordania y depende del Ministerio de Cultura de la Autoridad Palestina. En la película se narra la historia de dos familias que viven en un campo de refugiados, en los primeros tiempos del proceso de paz. Su protagonista es una persona mentalmente inestable llamada Haifa.
Otros documentales estrenados en los últimos años narran la vida de algunos personajes palestinos relevantes, como el poeta Mahmud Darwish -“Mahmud Darwish: Al Ard kal Luga” (Mahmud Darwish, la Tierra como el Lenguaje)- o Fadwa Tuqan –“Fadwa: Shaira min Filastin” (Fadwa, Poeta de Palestina).
Muchos de estos documentales han sido realizados en un régimen de coproducción con países como Francia, Bélgica o el Reino Unido. Este apoyo europeo ha permitido a jóvenes directores palestinos obtener los recursos necesarios para poder trabajar, aunque sea en condiciones muy difíciles. Asimismo, la colaboración europea ha sido importante a la hora de abrir a los cineastas palestinos las puertas de los festivales y otros eventos cinematográficos internacionales.
Hace algunos meses, la Corporación de Difusión Palestina firmó un contrato con la Televisión de Francia. Como resultado, esta última ha abierto oficinas en Ramallah y Gaza y ambas partes han acordado poner en práctica diversos proyectos de cooperación bilateral, entre ellos algunas películas y documentales, que comenzarán a realizarse en los próximos meses.