.YUSUF FERNÁNDEZ
l pasado 9 de julio, el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ),
la más alta instancia judicial de la ONU, dio a conocer su
esperado fallo sobre el Muro del Apartheid, en el que señalaba
que dicha construcción es ilegal y debe ser desmantelada.
El Tribunal también ordenaba a Israel pagar compensaciones
a los palestinos que hubieran sufrido daños por causa del
Muro y devolver la tierra confiscada para construirlo a sus legítimos
propietarios.
Al comienzo de la lectura del fallo, el presidente del TIJ, el juez
chino Shi Jiuyong, dijo que el Tribunal tenía jurisdicción
para dar una opinión cuando ésta le era demandada
por la Asamblea General de la ONU. El Tribunal desestimó
así las objeciones presentadas por Israel, que afirmaba que
el Tribunal tenía que abstenerse de entrar a conocer el asunto,
porque éste era político y no jurídico. El
TIJ señala que el Muro conllevará una anexión
de facto del territorio palestino si es completado, creando de esta
manera un fait accompli sobre el terreno. También indica
que, por este motivo, el Muro impedirá también el
derecho palestino a la autodeterminación, que tiene su base
legal en la propia Carta de las Naciones Unidas y en la Resolución
2625. El Tribunal recuerda además que cualquier adquisición
territorial llevada a cabo mediante el uso de la fuerza es ilegal
y no debe ser reconocida.
Por último, el Tribunal declara que las Naciones Unidas y,
en especial, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad deben
tomar en consideración qué tipo de acción ulterior
es necesaria para poner fin a la situación ilegal que resulta
de la construcción del Muro”.
Cabe señalar que, según los planes israelíes,
el 90% del trazado del Muro se sale de la Línea Verde, es
decir, el borde que separa Israel de los territorios palestinos
ocupados en 1967. En algunas secciones, el Muro penetra profundamente
en Cisjordania, aislando a localidades palestinas enteras y convirtiéndolas
en enclaves aislados al estilo de los guettos judíos de la
Europa de Hitler o de los bantustanes creados por el régimen
del apartheid en Sudáfrica. Recientemente, el gobierno israelí
ha aprobado un nuevo trazado del Muro que incluirá dentro
de la parte israelí al asentamiento de Ariel, situado en
el centro de Cisjordania. Esto significa que el Muro penetrará
unos 20 kilómetros en el interior de dicho territorio. De
completarse estos planes, el Muro acabará anexionando a Israel
un 55% de Cisjordania. El gobierno israelí pretende así
meter a más de dos millones y medio de personas en un reducido
espacio que equivale al 12% de lo que fue en su día la Palestina
histórica.
El Muro ha tenido ya, de hecho, consecuencias dramáticas
para la población palestina. Muchos palestinos han visto
como sus tierras eran expropiadas o quedaban al otro lado del Muro.
Otros han quedado aislados de sus escuelas, hospitales o lugares
de trabajo. En realidad, ésta es una política estudiada
cuidadosamente por Israel, que pretende hacer que la vida de los
palestinos en los Territorios sea imposible de soportar con la esperanza
de que decidan emigrar hacia el extranjero. No hay duda, en este
sentido, que la construcción del Muro equivale a la puesta
en práctica de una sutil campaña de limpieza étnica
a gran escala.
Un aspecto muy relevante del fallo del TIJ es que identifica a las
claras cuáles son las causas del conflicto palestino-israelí,
que no son otras que la ocupación de Cisjordania, Gaza y
Jerusalén Este por parte de Israel desde hace casi cuatro
décadas y la continuada apropiación de tierras palestinas
por parte del gobierno y los colonos israelíes. Otro principio
importante que se recoge en la sentencia es el de que Israel no
puede justificar su permanente agresión, ocupación
y anexión de tierras palestinas en base a razones de “seguridad”.
Este último aspecto ha sido particularmente elogiado por
Uri Avnery, un conocido pacifista israelí y antiguo diputado
de la Knesset. “Este Muro tiene un carácter manifiestamente
político. Está ahí para anexionar territorios
a Israel. Tiene muy poco que ver con la seguridad, porque si al
gobierno israelí le preocupara realmente la seguridad podría
construir el Muro a lo largo de la Línea Verde y no con su
trazado actual”, indicó Avnery.
Una decisión histórica
Los palestinos calificaron, por su parte, la decisión del
TIJ de “histórica”. “El Alto Tribunal Internacional
manifestó hoy claramente que este Muro racista es ilegal
hasta los cimientos y que Israel debe cesar su construcción
y derribar lo que ya ha construido. Nosotros damos la bienvenida
a esta decisión”, señaló el primer ministro
palestino, Ahmed Qurei. Por su parte, el presidente palestino, Yasser
Arafat, declaró que, de la misma forma que había caído
el Muro de Berlín en 1989, “este Muro también
caerá cuando construyamos nuestro estado”. 
Los líderes palestinos consideran que el veredicto del TIJ
debe ser utilizado para impulsar el proceso de paz y sacarlo de
la tumba a la que la intransigencia de Israel lo ha enviado. El
objetivo de la Autoridad Palestina es ahora incluir la prevista
retirada de Gaza por parte de Israel dentro del plan de la Hoja
de Ruta. La insistencia de los palestinos en la aplicación
de este plan viene dada por el hecho de que es el único documento
aprobado por el gobierno de EEUU que plantea la creación
de un estado palestino independiente como resultado final del proceso
de paz. Sin embargo, dicho plan no prohíbe a Israel seguir
construyendo asentamientos u otro tipo de acciones unilaterales,
igualmente ilegales desde el punto de vista del Derecho Internacional.
Los palestinos han denunciado también la posible creación
de un gobierno de unidad nacional en Israel, formado por el Partido
Laborista y el Likud, por cuanto que esto podría ser una
maniobra política de los israelíes para rebajar, o
incluso anular, las posibles consecuencias negativas que el fallo
del TIJ vaya a tener para Israel. La inclusión de Peres en
el Ejecutivo israelí es vista como un paso peligroso por
parte de los palestinos, por cuanto que aquel jugó en su
día un papel sumamente hipócrita como ministro de
Exteriores de Israel, tratando en todo momento de lavar la cara
del gobierno de Sharon y apoyando una política de guerra
y ocupación, tras una falsa máscara de pacifismo.
La Asamblea General condena el Muro
El pasado día 20 de julio, el tema del Muro llegó
a la Asamblea General de la ONU y allí Israel fue de nuevo
derrotado en sus planteamientos por una enorme mayoría: 150
votos a favor, seis en contra (los de EEUU, Australia, el propio
Israel, Micronesia, Islas Marshall y Palau) y diez abstenciones.
Lo más significativo a destacar fue el voto unánime
de los 25 estados de la Unión Europea, que apoyaron en bloque
el fallo del TIJ y el desmantelamiento del Muro del Apartheid. Esta
actitud de la Unión Europea desató la ira del gobierno
de Israel, que ha amenazado con excluir a la UE de cualquier futuro
proceso negociador, amenaza ésta que ha sido ya rápidamente
contestada por el representante de la política exterior de
la Unión, Javier Solana, que manifestó que la UE mantendría
su presencia en tal proceso ya le guste a Israel o no.
En su resolución, la Asamblea General exige a Israel que
obedezca el fallo del TIJ, derribe las secciones del Muro ya construidas,
pague compensaciones a los palestinos perjudicados por esta construcción
y devuelva las tierras de las que se apropió.
La resolución de la Asamblea llama también a los países
miembros de Naciones Unidas a que cumplan con sus obligaciones,
tal como vienen estipuladas por el TIJ, y “no reconozcan la
situación ilegal creada por la construcción del Muro
en los Territorios Ocupados palestinos, incluyendo alrededor de
Jerusalén Este” y “no suministren ayuda que sirva
para mantener la situación creada por esta construcción”.
Israel rechazó, por su parte, la resolución de la
Asamblea General de la ONU, como ya había hecho con el fallo
del Tribunal. “La construcción del Muro continuará”,
señaló en una actitud desafiante Raanan Gissin, un
alto consejero del primer ministro Ariel Sharon. El propio Sharon,
en un gesto abierto de hostilidad hacia la comunidad y el Derecho
Internacional, ha ordenado al Ejército israelí acelerar
la construcción del Muro.
Sin embargo, y pese a que el fallo del TIJ no es vinculante, el
peso del TIJ y de la Asamblea General es tan fuerte que Israel ha
quedado relegado, debido a su incumplimiento de las decisiones de
ambas instituciones, al estatus de estado paria. Este hecho ha alarmado
a los cerebros clarividentes que todavía quedan en Israel,
que han comenzado a levantar la voz de alarma. “El Tribunal
de La Haya, grupos como Amnistía Internacional y los comités
de la ONU actúan como un alto tribunal mundial. Aunque no
nos gusten, no podemos tampoco ignorarlos”, indicó
el ministro de Justicia israelí, Yosef Lapid. “Si no
respetamos los derechos humanos en los Territorios, nos estaremos
colocando en una situación similar a la que se encontró
en su día Sudáfrica”, manifestó Lapid.
Pese a tales declaraciones, el ministro israelí ha indicado
ya que Israel no va a respetar el fallo del TIJ ni a acatar la resolución
de la Asamblea General.
Tras su victoria en la Asamblea, los palestinos intentarán
probablemente que el asunto llegue al Consejo de Seguridad, que
es el único organismo con capacidad de emitir resoluciones
vinculantes y, si llega el caso, imponer sanciones. Aunque nadie
duda que una resolución que exija a Israel el cumplimiento
del fallo del TIJ sería vetada por EEUU, cabe señalar
que esto pondría a Washington en una difícil situación,
en un momento en el que sus relaciones con los países árabes
y musulmanes atraviesan su peor momento. Es por ello que EEUU ha
multiplicado sus presiones sobre la Autoridad Palestina y otros
estados árabes para que no lleven el tema del fallo del TIJ
ante el Consejo de Seguridad. La Autoridad Palestina ha señalado
ya a este respecto que prefiere esperar a que pasen las elecciones
norteamericanas el próximo mes de noviembre para plantear
este asunto al Consejo, aunque fuentes palestinas han señalado
que no es demasiado pronto ahora para empezar ya a promover sanciones
en contra de Israel.
En realidad, la reacción norteamericana ante el veredicto
del TIJ ha sido otra muestra más de la hipocresía
y cinismo que impregnan toda la política estadounidense en
Oriente Medio. Tras calificar de “inapropiado” el fallo,
un portavoz del Departamento de Estado ha indicado que esta decisión
del Tribunal podría “dañar los esfuerzos destinados
a alcanzar un acuerdo negociado entre palestinos e israelíes”.
Cabría preguntarse qué es lo que quedará para
negociar en el caso de que el Muro se complete. En realidad, esto
último supondría el fin definitivo de cualquier posibilidad
de acuerdo de paz y la perpetuación del conflicto. Por otra
parte, el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, señaló
que el TIJ no era la tribuna apropiada para “resolver un problema
político”, declaración ésta que parece
olvidar que la apropiación de tierras palestinas es, sobre
todo, un tema jurídico, tal y como el propio TIJ ha reconocido.
Existen, sin embargo, numerosas voces críticas en EEUU, que
no comparten la postura proisraelí de su gobierno. Así
por ejemplo, John Quigley, profesor de Derecho Internacional de
la Universidad estatal de Ohio, manifestó a la agencia IPS
que “el Tribunal ha dictaminado que la construcción
del Muro implica graves violaciones de los derechos humanos y de
la ley humanitaria internacional”. “Así pues,
hay que decir que el Muro viola seriamente el Derecho Internacional”,
concluyó Quigley. |