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La reseña del mes
El Prestigio de la lejanía.
Ilusión autoengaño y utopía
Miguel Catalán

Barcelona: Ronsell, 2004.

E n el nuevo libro de Miguel Catalán “El prestigio de la lejanía”, este autor nos va descubriendo de forma amena y sorprendente las diversas técnicas que cada uno de nosotros emplea de ordinario para engañarse a sí mismo : desde el impulso defensivo que nos lleva a convertir las malas noticias en buenas; a los sueños de grandeza que nunca compartimos con los demás; a las palabras que embellecen los países lejanos y exóticos; y las distorsiones –siempre a nuestro favor- que idealizan nuestro pasado.
El autoengaño, se refiera a la realidad exterior (nunca nuestra verdad) o acerca de uno mismo, nos lo describe como un atajo mental que resuelve de forma imaginaria las dificultades y contrariedades de la vida diaria.
Para hacer frente al sufrimiento que produce la sensación de derrota, según reflexiona Miguel Catalán, con un evidente y profundo conocimiento de la Filosofía y de la literatura clásica, los filósofos morales antiguos como Aristóteles, recomendaron afrontarlas mediante la presencia de ánimo e intentar resolverlas mediante la acción. Sin embargo, el fabulista Esopo, describió una alternativa menos costosa en su fábula de la zorra y las uvas: en ocasiones, cuando el sufrimiento o la frustración nos sobrepasan, se cae en la tentación de eludir la difícil tarea de cambiar la realidad y se opta a cambio por la de transfigurarla, valiéndonos de la imaginación, en una realidad psicológica más placentera. Así es como nos forjamos una imagen de nosotros mismos que poco o nada tiene que ver con la imagen que de nosotros tienen los demás; también nos recreamos en valientes acciones que nunca realizamos en lugar de la apocada acción que sí llevamos a cabo y cuyo recuerdo nos incomoda.
Una de las formas peculiares de autoengaño que nos describe el autor consiste en el ‘prestigio de la lejanía’: presente ya en culturas primitivas donde se han documentados mitos de una Tierra Sin Mal que se encontraría al otro lado de las aguas, pero también entre nosotros, en los albores del siglo XXI. Cuando la cotidiana realidad que nos circunda se tiene por ingrata o vulgar, podemos dotar por compensación a las épocas y los países lejanos de un aura de belleza, sublimidad o felicidad que son sólo producto de nuestros deseos: la infancia biográfica, pero también mitos históricos como los del buen salvaje, la Edad de Oro, Arcadia o épocas reales retocadas por nuestra admiración; paraísos vivientes como la Última Thule de la antigüedad, la América del siglo XVI o el Tahití del siglo XVIII que nunca existieron excepto en la imaginación de los europeos. “La ilusión y el autoengaño” muestra también cómo algunos de esos falsos prestigios de lo remoto contribuyen a desacreditar nuestra más próxima realidad.
Partiendo de un examen de la vida cotidiana, Miguel Catalán nos ofrece un sorprendente recorrido histórico sobre las formas en que el ser humano ha dado tozudamente la espalda, una y otra vez, a la evidencia más palpable para saludar en cambio los espejismos creados por su propio deseo.
Libro de grata lectura, donde se junta la erudición del autor llevada por su templada mano de narrador, como ya ha demostrado en varias novelas publicadas, dando como resultado una obra curiosa, amena, interesante, profunda, y algo muy de agradecer, muy bien escrita.

por Abdu Rahman Juan