.REDACCIÓN
n los últimos meses parece haber estado tomando forma una
iniciativa destinada a lograr algo que parecía muy difícil
de conseguir hace tan sólo unos pocos años: la reconciliación
entre el régimen sirio y la principal organización
de oposición: los Hermanos Musulmanes (HHMM).
La persecución contra los HHMM en Siria se remonta a los
años cincuenta, época en que la organización
comenzó también a sufrir un notable hostigamiento
por parte del régimen de Nasser, en Egipto. Muchos miembros
de la organización fueron entonces detenidos por las fuerzas
de seguridad sirias.
En 1965 fue fundada en la ciudad de Hama por Maruan Hadid la facción
Al-Taliah al-Muqatilah (Vanguardia Combatiente) vinculada a los
HHMM, aunque de funcionamiento independiente. Hadid falleció
en prisión en 1975 y fue sucedido por Abdul Sattar al Zaim,
que fue asimismo ejecutado por las autoridades sirias cerca de Damasco
en 1979. El siguiente de sus líderes, Hosni Abbu, murió
también en prisión en 1980.
La postura favorable de este grupo hacia la lucha armada contra
el régimen sirio llevó a su progresivo distanciamiento
de los HHMM, organización que rechazaba esta estrategia violenta.
Esto cristalizó en la expulsión del líder de
Al Taliah, Adnan Uqla, un arquitecto originario de Alepo, de los
HHMM en 1977. En abril de 1982, los HHMM publicaron una declaración
en la que se distanciaban aún más de Al Taliah por
la negativa de esta última organización a unirse a
la Alianza Nacional, de la que también formaban parte baasistas
disidentes y otros grupos. La Alianza contaba en ese tiempo con
el apoyo de Jordania y algunos estados de Golfo.
En los años setenta y principios de los ochenta, Al Taliah
llevó a cabo numerosos ataques contra objetivos y personalidades
del régimen sirio. El 16 de junio de 1979, sus miembros atacaron
la Escuela Militar de Artillería en Alepo, con un saldo de
32 cadetes muertos y 54 heridos. Los HHMM musulmanes, por su parte,
dieron a conocer el 24 de junio de aquel año una declaración
en la que negaban cualquier implicación en la masacre.
Pese a esto, el régimen sirio aprovechó el ataque
para lanzar una fuerte represión contra los HHMM. Miles de
sus miembros y simpatizantes fueron arrestados en todo el país.
Quince miembros de la organización que se hallaban en prisión
desde 1977 fueron ejecutados. Ser miembro de los HHMM se convirtió
entonces en un delito que podía ser castigado con la pena
de muerte.
El 26 de junio de 1980, unidades de las Brigadas de Defensa lideradas
por Rifat al Asad, hermano del fallecido presidente Hafez el Asad
y tío del actual presidente Bashar, masacraron a 1.100 miembros
de los HHMM en la prisión militar de Tadmur, cercana a Damasco,
en represalia por un intento de asesinato contra el presidente,
que había tenido lugar el día anterior. El acto más
sangriento tuvo lugar, sin embargo, en Hama, en febrero de 1982,
cuando más 10.000 personas fallecieron en una insurrección
fallida en contra del régimen.
Tras los sucesos de Hama, los miembros de los HHMM se marcharon
al exilio, principalmente a Europa, donde establecieron una importante
presencia. En este tiempo trabajaron para construir un frente de
oposición unido. Entre los días 23 al 25 de agosto
de 2002, por ejemplo, los HMM celebraron una importante conferencia
en Londres bajo el eslogan de “Siria para todo su pueblo”.
A la conferencia asistieron representantes de la izquierda política,
la corriente nacionalista árabe e intelectuales y activistas
políticos independientes.
En sus palabras de apertura, el superintendente general de la organización,
Ali Sadr al Din al Bayanuni, dijo que el propósito de la
conferencia era el de sentar las bases para “un diálogo
nacional incluyente que construya un camino de libertad para el
país y sus ciudadanos, promueva la unidad nacional y refuerce
el frente interno frente a los peligros y desafíos a los
que hace frente nuestra nación y país”. Con
respecto a las propuestas políticas, la organización
manifestaba su deseo de “establecer una Siria moderna, un
estado basado en el pluralismo y la alternancia de poder, un estado
de Derecho, donde los derechos humanos estén garantizados
y la dignidad sea preservada, y donde los ciudadanos disfruten de
libertades civiles y políticas a través de una efectiva
participación en la toma de decisiones y compartan la carga
del interés público”. Los HHMM abogan también
porque esta nueva organización política esté
basada en los principios y valores del Islam.
El período de Bashar al Asad
El panorama político sirio cambió tras la llegada
al poder del presidente Bashar al Asad, que sucedió a su
padre en 2000. Bashar anunció la puesta en marcha de reformas
políticas y económicas. Sin embargo, aunque liberó
a la gran mayoría de los 50.000 presos políticos y
manifestó su deseo de convertir la lucha contra la corrupción
en el principal objetivo de su gobierno, la realidad es que Bashar
no ha podido llevar a cabo las reformas prometidas al inicio de
su mandato, debido sobre todo a la resistencia de la vieja guardia
del régimen a los cambios.
Muchas iniciativas de políticos e intelectuales sirios han
surgido desde entonces pidiendo la aplicación de reformas
democráticas y el fin de las detenciones a miembros de la
oposición. Estas demandas han tenido un intenso eco internacional.
Por su parte, el gobierno de Siria ha comenzado también a
sentir una renovada presión norteamericana, que se ha traducido
en la reciente imposición de sanciones contra el país.
EEUU ha demandado un cambio total de la política exterior
siria que pasaría por la salida de sus tropas del Líbano,
el fin del apoyo a Hezbollah y a los grupos palestinos de resistencia
afincados en Siria, el cierre de la frontera con Iraq, con el fin
de impedir la entrada de combatientes extranjeros que vayan a Iraq
a luchar contra las tropas norteamericanas, y reformas políticas
y económicas en el interior de Siria.
Esta presión exterior e interior ha llevado a Damasco a dar
pasos políticos que parecían imposibles hasta muy
recientemente. El gobierno de Asad busca en la actualidad reforzar
su apoyo doméstico con personalidades y organizaciones procedentes
de la izquierda, el nacionalismo árabe y el islamismo moderado.
Así, una de las prioridades de las autoridades ha sido la
de consolidar sus relaciones con los islamistas moderados del interior
del país.
Dentro de Siria la situación social ha estado cambiando mucho
en los últimos años. Según el diario norteamericano
Christian Science Monitor “la juventud siria llena las mezquitas,
muchas mujeres han comenzado a llevar el pañuelo (hiyab),
y numerosos grupos de discusión religiosa formados por mujeres
han comenzado a surgir pese a la prohibición.... Incluso
algunos viejos militantes del Partido Baaz están abrazando
la religión”.
“Se está produciendo un despertar islámico en
muchos barrios de ciudades y pueblos”, declaró un analista
político sirio, Samir al Taqi, investigador del Centro de
Investigación Estratégica de la Universidad de Damasco,
al Monitor. “En Damasco, a través de una red de mezquitas,
los islamistas controlan entre un 60 y un 65% de los fieles musulmanes...
Creo que mucha gente no religiosa, incluyendo comunistas, se está
volviendo a la religión”.
Por su parte, los HHMM han experimentado también un cambio
hacia una postura más dialogante con el gobierno sirio. Por
un lado, tras los atentados del 11-S, Europa ya no es un lugar tan
seguro para los HHMM como lo era antes. Aunque existe una gran distancia
ideológica entre esta organización y Al Qaida, sus
actividades financieras y políticas han estado siendo más
controladas en los países occidentales en estos últimos
años.
Contactos entre el gobierno y los HHMM
Según señaló recientemente el periódico
libanés Daily Star, el Sheij Mohammad Habash, miembro del
Parlamento sirio, manifestó a la BBC de Londres que “existen
contactos en marcha entre el liderazgo sirio y muchos de los líderes
de los HHMM en el extranjero”. Tales contactos tendrían
como fin, según Habash, “el preparar el clima para
el retorno de estos líderes a Siria”.
Daily Star señala también que el pasado mes de abril,
el presidente Bashar se entrevistó con algunos influyentes
líderes musulmanes vinculados a los HHMM, incluyendo Sheij
Yusuf Qaradawi, de Qatar, Fathi Yakan, uno de los fundadores de
la Yamaa al Islamiyya del Líbano, afiliada a la internacional
de los HHMM, y Hamza Mansur, secretario general del Frente de Acción
Islámico, el principal partido islamista de Jordania. Durante
la reunión, Asad destacó los puntos en común
entre el liderazgo nacionalista y el islámico. Por su parte,
Yakan manifestó que su organización había puesto
en práctica diversas iniciativas para construir puentes entre
las autoridades sirias y los HHMM. “Nuestro objetivo ha sido
el de lograr la reconciliación, en base a los intereses comunes,
de los partidos islamistas y los gobiernos árabes nacionalistas,
frente a los desafíos internacionales que persiguen subyugar
y humillar a nuestra nación”.
El periódico libanés señala que la política
de EEUU hacia Oriente Medio ha llevado a un acercamiento entre los
grupos islamistas y los gobiernos a los que anteriormente se habían
opuesto. “El movimiento panarabista y el panislamista están
realmente trabajando juntos”, señala Samir al Taqi.
De momento, el principal escollo en el acercamiento entre las dos
partes continúa siendo el tema de la legalización
de los HHMM como partido en Siria. Muchos representantes del régimen
continúan manifestando su temor a tal medida, puesto que
ésta podría llevar a la desaparición del poder
del Partido Baaz en un futuro más o menos lejano. Sin embargo,
el acercamiento entre ambas partes parece haberse ya iniciado y
éste resulta además apremiante para las autoridades
sirias si desean fortalecer el frente interior en un contexto de
creciente agresividad de EEUU e Israel en Oriente Medio. |