Regresar a página principal



Regresar a sumario

 
La maldición del monzón

.
REDACCIÓN

E l concepto de lluvia no tiene en el Asia monzónica el mismo valor que posee para las personas que viven en otras zonas del mundo. El monzón es, en realidad, mucho más que un simple fenómeno atmosférico. Es un auténtico regulador de la vida social y económica en estos países, y de su puntualidad e intensidad depende la vida o la muerte de miles de personas.
El monzón es un viento que sopla desde el mar a la tierra y que procede del suroeste. Normalmente llega a la costa occidental de la India a principios de junio y abarca a la mayoría del Subcontinente en la primera semana de julio. El proceso de retirada del monzón es también gradual. Normalmente se va del noroeste de la India a principios de octubre y del resto del país a finales de diciembre.
Sin embargo, en los últimos años el monzón ha sufrido ciertos cambios que los expertos atribuyen al calentamiento global de la Tierra, fruto del aumento del efecto invernadero, que está provocado por el aumento de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.
Este año el monzón produjo desde el principio serias inundaciones, que costaron la vida a al menos 160 personas y provocaron el desplazamiento de otros cinco millones en la India, Bangladesh, Nepal y Bután al desbordarse varios de los ríos que nacen en la cordillera del Himalaya. En el estado indio de Assam, el monzón se cobró 67 vidas. El jefe del gobierno local, Tarun Gogoi, manifestó que “se trata de las peores inundaciones que se recuerdan en Assam. Veintidós de los 24 distritos del estado sufren serias inundaciones. Pueblos enteros han sido llevados por la corriente. Las gentes se hallan en una situación espantosa”. Las autoridades de Assam se han confesado impotentes para ayudar con alimentos y medicamentos a la población local y han pedido ayuda a las autoridades federales de la India.Unos agricultores en el estado indio de Assam abandonan su vivienda anegada por las aguas
La mayoría de los estados del noreste de la India se vieron aislados del resto del país por carretera y ferrocarril a mediados de julio, debido a que estas vías de comunicación quedaron sumergidas bajo las aguas. El río Bramaputra se desbordó inundando 3.200 localidades y obligando a 3,7 millones de personas a huir de sus hogares. Otros residentes se refugiaron en la copa de los árboles, en el techo de sus viviendas o en algunos montículos de los alrededores éstas hasta que la inundación pasara.
En Bangladesh, los daños han sido menores, aunque igualmente importantes. Las inundaciones dejaron bloqueadas a 1,7 millones de personas en el distrito de Sunamgany y otras 300.000 se convirtieron en refugiados. Bangladesh es uno de los estados del mundo que más se ven afectados por las inundaciones. Se calcula que cada año, al producirse el deshielo de las nieves del Himalaya, un tercio del país queda anegado por las aguas.
En Nepal se produjeron también en julio 46 muertos debido a las inundaciones y riadas y la capital del país, Katmandú, quedó aislada del resto del país. En Bután, los puentes fueron arrastrados y el suministro eléctrico quedó interrumpido.
Uno de los problemas añadidos a las propias inundaciones reside en que el monzón tiene lugar en los meses de verano, por lo que el calor, que a menudo supera los 40 grados centígrados, aumenta el riesgo de epidemias y hace más angustiosa la falta de agua potable durante estos períodos.

Riesgos de sequía

Naturalmente, el monzón tiene otra cara positiva. Las lluvias de la estación húmeda resultan vitales para asegurar las cosechas cada año. Si estas lluvias no son puntuales o son más débiles de lo previsto, esto causa importantes daños a los agricultores de la región y muy especialmente de la India. Debido a la importancia extrema que el monzón para este último país, las predicciones sobre su llegada son analizadas con bastante anticipación por los planificadores del gobierno y los ingenieros agrónomos, que determinan así cuales son las fechas idóneas para iniciar los cultivos.
En 2002 la debilidad del monzón produjo una enorme sequía, la peor en 15 años, que afectó a 324 de los 594 distritos de la India y dañó gravemente la economía del país. Cabe recordar aquí que la agricultura supone, en la actualidad, un 25% del PIB del país y emplea al 70% de sus más de mil millones de habitantes. El gobierno tuvo ese año que destinar 400 millones de dólares de un fondo de emergencia especial para ayudar a los damnificados y aumentar la importación de alimentos de otros países.
Una sequía, con la consiguiente crisis agrícola que produce, puede tener también graves efectos para el sector industrial y el de los servicios, puesto que la caída de ingresos de los agricultores obliga a éstos a retrasar o reducir las compras de bienes y artículos de consumo, lo cual daña, a su vez, dichos sectores.
En resumen, la sequía de 2002 produjo numerosos perjuicios a la economía de la India, que ésta sólo pudo superar mediante una hábil política económica. Según datos del Ministerio de Economía indio, las pérdidas causadas entonces estuvieron estimadas entre los 6.000 y los 10.000 millones de dólares.